viernes, 10 de abril de 2015

¡Bienvenidos al siglo XXI!

Siempre me las he dado de hippy y bohemia, con personalidad para prescindir de la tecnología pero tengo que reconocer que estaba siendo muy falsa, porque la utilizo como la que más, de repente me recordaba yo misma a mi abuela que devolvía el saludo al señor del telediario, porque no comprendía la que entonces era última tecnología. Los de mi "quinta" estamos haciendo un esfuerzo extra humano  por estar en la sociedad casi a la par que los chavales de veinte años que han nacido con un salto evolutivo que les hace saber como funciona una máquina sin leer las instrucciones de uso, es cierto, la juventud de hoy día saben "cosas", y  ni ellos mismos saben porqué lo saben, pero lo que para ellos no tiene misterio sobre la nube y los aparatos, a partir de cierta edad y clase social, se convierte en una odisea, en la que si no entras no estas en el mundo y lo peor...no puedes ni buscar trabajo, ni coger cita para el médico.
El caso es que a las alturas que estamos de la historia, me veo un pelín enganchada a las redes sociales, donde sin querer encuentro un poco de calor, y abriendo mi corazón del todo, tengo que decir que gracias a internet, he contactado con amigas de mi infancia, de mi adolescencia, he hecho nuevos buenos amigos, he encontrado un sitio donde expresarme libremente, y sin darme cuenta me he creado una figura internauta que me resulta bastante agradable. Pero cierto es que no sería así si no fuera por las personas que me siguen, que me apoyan, que me quieren, personas leales  e incondicionales a lo largo de mi vida: que me han acompañado desde que escribía redacciones en los recreos, o  esas otras personas que me han conocido en esta etapa más serena de mi vida y se han convertido en imprescindibles en mi día a día.
 Podría decir muchos nombres: Inmaculada, Yolanda, Margarita, Manuela, Carmen, Soledad, Maria, Juan...siempre olvidaría a alguien que en algún momento me ha enviado un wassap, un emoticono payaso, o ha puesto un "me gusta" en mi facebook, al otro lado de la fría y negra pantalla se ha encendido una luz de alguien que se ha acordado de mi, que ha sabido algo de mi y se alegra de mi alegría, o me acompaña si tengo un mal momento, consiguiendo que me sienta orgullosa de mi vida por haber tenido a mi lado a personas así.

Creo que ya tocaba un artículo de agradecimiento, las lecturas de mi blog van despacito pero siempre para arriba, y yo sigo trabajando por mejorar, por hacerlo mejor, por hacer feliz a la buena gente que busca cosas buenas en internet, y que disfruta de una bonita foto, de un pensamiento, o simplemente de un chiste, porque hay un movimiento desde nuestros dedos hasta el resto del mundo, el poder de la comunicación puede tener un final feliz, puede que sí que nos pongamos de acuerdo, tardaremos pero entre los niños mega-inteligentes y el parón frío que parte del mundo ha sufrido con la crisis, puede que las cosas empiecen a basarse más en la alegría y la comunicación viva y sincera, quizás la constante libertad de poder hablar con quien quieras casi en cualquier momento, esté haciendo que las palabras tomen una nueva dinámica y no se si me dará tiempo pero puede que algún día, yo lo devuelva los buenos días al señor de las noticias...y resulte que me escucha de verdad.