miércoles, 1 de abril de 2015

Hasta que la muerte nos separe, me estarás haciendo daño?

Todos tenemos personas en nuestro entorno con las que tenemos que relacionarnos irremediablemente, gente que hemos escogido nosotros o estaban ya en nuestra vida por destino, que un día incluso amamos, pero que por algún motivo de la vida y las maldades del tiempo se han convertido en ácido tóxico para nuestros sentimientos, nos matan. 
Estás personas se reconocen rápidamente porque tienen una facilidad maravillosa para sacar lo peor de nosotros, y por más que disciplinemos nuestro comportamiento para alejarnos de ellos, o ignorarlos, siguen como si fuera su única misión en la vida contactándonos y amargándonos , haciéndonos sentir que todo lo que hemos logrado no importa, que si te sientes bien es malo, y que eres una muy mala persona. Estos VIP de la manipulación, viven por supuesto en la más miserable amargura,  y necesitan repartir su "mierda" como buenamente pueden, y seguramente tu eres para ellos como la niña rara del colegio a la que no importa insultar, porque no se sabe defender, así que te machacan a la primera ocasión que les des, y a veces ni siquiera teniendo ocasión, te buscan, te maltratan psicológicamente, y pueden llegar a enfermarte.
Si eres inteligente sabrás que de esa gente hay que alejarse como de la peste, no te ayudarán, jamás, olvídalo,  ni siquiera aunque estuvieras muriendo, conozco  algunos que incluso me darían vinagre en vez de agua, con una falsa sonrisa, fingiendo cara a la galería compasión y preocupación. 

No me gusta reconocerlo pero hay malas personas. Siempre quiero pensar que sus circunstancias, o su educación, les hacen hacer daño sin querer, pero en verdad hay personas malas a nuestro alrededor. Tu Jefe, un compañero, tu vecino, tu ex-pareja, etc...y si tienes suerte y puedes echarlos de tu vida para siempre pues "bien hecho", pero si no hay manera de dejar de verlos, tienes un problema, y lo primero es procurar minimizar los daños que pueden hacerte.

Al mindundi que intenta amargarte la vida, colócalo en tu archivo emocional de las " cosas a ignorar". No odiar, solo ignorar, es la primera forma de desaparecer para él, que no reciba ningún tipo de respuesta por tu parte, incluso un insulto le dará lo que él quiere que es ver tu dolor, apartarlo de tu vida como si realmente no existiera, y cuando tengas que compartir algo con él, tiempo, trabajo, etc... hacerlo desde el distanciamiento más frío y respetuoso, como si se tratara de un desconocido...peligroso. 

Si esta persona está acostumbrada a tu atención ya sea negativa o positiva, se encontrará muy mal y puede que su reacción sea un acoso más fuerte aún, pero ahí es donde tienes que aguantar porque, quemará toda su fuerza haciendo que te quieras morir por haberlo ignorado, y cuando haya perdido su batalla, ya no tendrá nada con que luchar, y entonces empezará a dejarte en tranquilidad.

Lo siguiente es; sabiendo que ya no es nadie para ti, poner todo lo que provenga de él,(palabras, acciones, gestos, etc...)en la basura más lejana de nuestro corazón, ni siquiera es necesario que lo escuchemos, mientras nos insulta podemos estar pensando  en la lista de la compra, pero como suele tener una habilidad mágica para hacerte entrar a sus problemas, si algo de lo que te dijo te llegó al alma, y notas que debilita tu autoestima o tu entereza, simplemente olvídalo, no ofende el que quiere si no el que puede, y tu tienes el poder para que esas palabras sucias y crueles que te dijeron, pasen por tu mente con el comentario final..."eso quisieras tu, que yo estuviera en tu misma miseria", pero no, nosotros no estamos así, no somos nada de lo que nos dicen, y lo sabemos, pero nos duele, y ningún mindundi merece que derramemos ni una lágrima con sus mentiras. 
Por eso lo siguiente es verbalizar lo que nos han hecho sentir, a alguna amiga, un familiar, o escribirlo en un blog, al convertir nuestros sentimientos en palabras, conseguimos ver el problema desde un poco más lejos, y seguramente, esa amiga que nos quiere nos reforzará el pensamiento de que no es nuestra culpa, de que nosotros estamos bien, y que son esos seres oscuros y dañinos los que se alimentan del dolor ajeno, y sobre todo del tuyo.

Con el tiempo, esas malas personas se van dando cuenta que sus esfuerzos por hacerte daño fracasan una y otra vez, que tu vida es mejor que la suya, y que por más que lo intenten, y aunque tengas que verlos a diario, no forman parte de toda esa familia que has ido formando con tu cariño y tu constancia a tu alrededor, con otras personas que si te aportan, que sí te quieren bien, y que son los que merecen tu compañía y tu atención, que es algo muy valioso, mientras que a éste individuo le dejarás claro que si compartes un solo segundo con él es por una maldita obligación, nunca tu deseo, ni mucho menos por agradarle.

Deja que el malo de la película se pudra en las catacumbas de tu absoluta ignorancia, y siéntete orgulloso porque conseguiste darte cuenta de cuanto mal te hacía, y conseguiste separarte de él, y ahora vas a conseguir ser muy feliz a pesar de ese lastre, que te aseguro que no será eterno, porque si algo bueno tiene la vida, es que aunque lo bueno siempre se acaba, lo malo...también, y ni hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resistiera...mucha suerte a todos, y deja libre a tu felicidad.