miércoles, 26 de agosto de 2015

El Saber no Ocupa Lugar...

Aun no entiendo con todo lo que yo sé, como me siguen pasando las cosas que me pasan. ¿En que momento he decidido que vuelvan los tiempos en los que lo más que podía hacer era soportar los golpes?. Veo las cosas venir, y si algo bueno tiene la edad es que según las ves venir, tu ya sabes por donde va a tirar, pero se ve que yo estoy en una post-adolescencia tardía, pero muy tardía...tan tarde que soy una señora mayor con hombres como hijos, y sin embargo sigo haciendo la "tonta del bote" como cuando tenía dieciocho años. ¡Ay de mi!, ¿porqué me hiciste tan torpe Dios mio?¡,

Soy Libra y pocas veces encuentro el equilibrio, ando siempre en una montaña rusa de emociones que cualquier paracaidista la tendría por buena, pero ahora que la experiencia ha hecho de mi "Pepita Grilla" una señora de armas tomar, debería sentarse alguna vez frente a mi y decirme de una vez lo que merezco:

- ¡Ya está bien!, déjate de tonterías, no lloriquees más y levántate y haz algo, ¿que te ha tocado esta mierda de vida? pues te jodes, las hay peores, levanta ese culo gordo y empieza a comportarte como un ser vivo, lucha, pelea, y si tu pelea es contigo misma pues no dejes ganar a la niña malcriada que no soporta un empujoncito. Ahí dentro hay una fiera, una mujer que ha sido capaz de hacer cosas increíbles, una mujer que ha superado sus propios limites una y otra vez sin pestañear, una persona por la que nadie apostaba nada y que ha conseguido demostrarse a si misma que le importa una mierda lo que apuesten o no apuesten los demás, que soy yo la que lo apuesto todo por mí y eso es lo que importa.

Cuantas cosas debería decirme y no me digo nunca. ¿Porqué soy capaz de animar a los seres que quiero y no soy capaz de animarme a mi misma?, que tontería parece pero que difícil es, y que raro queda. Y aunque soy la que mejor me conoce, la que sabe lo que valgo de verdad y la que mejor podría animarme, inexplicablemente me empeño en recordarme todo aquello en lo que no valgo, lo que no sé hacer, en lo que fallo.

Y a raíz de  todas esas cosas que sé de mi, y todas esas cosas que sé gracias a mis años, sólo me vengo a demostrar a mi misma una cosa, y es que en la vida debemos aprender de los errores, pero aprender de ellos no significa poder dejar de cometerlos, es sólo que seremos más conscientes de en qué lío nos estamos metiendo, ésa misma voz que ha de animarnos cuando nos venimos abajo, es la que nos dice que eso que vamos a cometer es un gran error, y aun así ni la escuchamos cuando nos anima, ni la atendemos cuando nos advierte, esa voz llamada consciencia, que en algunas personas parece amordazada, con los labios cosidos, y que en otras personas grita tanto que no permite que la vida sea vivida, sino sufrida....Tan difícil de atender con su voz tan engañosa. A mi me dice ahora que sonría y que deje de quejarme, que no importa demasiado que el universo se mueva tan despacio y a mi me quede tan poco tiempo...pero sé que no la escucharé.

Son tiempos difíciles, y sin embargo me mantengo en pie, sólo por eso ya sé que me merezco la enhorabuena, sé los errores que estoy cometiendo y sé las consecuencias que traen, sé lo que me asusta y sé hacia donde quiero ir, pero desgraciadamente también sé que el camino es doloroso y tortuoso, sé que lloraré como he llorado otras muchas veces, y sé que reiré como otras tantas o más. Pero a veces saber tanto aburre, a veces aburre la vida siempre igual, siempre aprendida, y esperada, hasta el dolor más terrible viene a ocupar un corazón ya encallecido y las bromas gastadas, tienen un eco de risa fingida. No hay nada que desee pedir, ni nada que me pueda sorprender. Y sin embargo sé que mañana no pensaré como hoy, por eso el saber nunca ocupa lugar, y podemos decir que solo sabemos que no sabemos nada, ...nunca, nunca ocupa ningún lugar.