sábado, 29 de agosto de 2015

ANSIEDAD

A veces solo hay silencio.

De mi cabeza salen constantemente millones de ideas, palabras, visiones de la vida, observaciones, fantasías...nunca podría aburrirme conmigo misma si no fuera por esas otras veces en las que todo desaparece, y solo hay  silencio.

Un silencio incómodo, estúpido, inservible, no es que esté meditando, no es que esté planeando, o trabajando, simplemente estoy aquí, y no hay nada. Bueno si,  hay una sensación en mi pecho constante que me avisa como si fuera un termostato del peligro, hay veces que es un suave quemazón pero otras se convierte en una llama que me quita todo el aire, en cualquiera de los casos cuando habla ella, tengo que callarme yo.

Los sabios doctores en mentes humanas lo llaman ansiedad, yo creo que es un defectillo que no concuerda muy bien con las normas de esta sociedad, además de una gran molestia, que puede llegar a bloquearnos no solo la mente si no también el cuerpo. Cuantas veces no nos hemos quedado rígidos y sin poder hacer nada ante una situación que nos produce gran ansiedad.

Los sabios doctores también dicen que la ansiedad en su justa medida es buena, porque es la que hace que en ocasiones de peligro o alerta nuestra mente y nuestro cuerpo sean capaces de hacer cosas que en estado de relax jamás podríamos, como correr tras un ladrón, o mover una roca para salvar un ser querido. Bendita ansiedad, ¿cuantos robos y niños habrás salvado? pero que daño estas haciendo en esta sociedad donde nuestro cerebro no distingue las situaciones en las que hay que hacer algo excepcional y heroico, de cualquier otra situación cotidiana como soportar cada día al mismo jefe déspota que se aprovecha de ti, o que llegue la hora y no estés para recoger a los niños, o que te toque hacer la declaración de hacienda y no te salgan los números...

La parte de nuestro cerebro, glándula o sistema que se encarga de hacer que entremos en estado de ansiedad debe ser una versión antigua, y ahora se nos queda el sistema bloqueado cada dos por tres. Los psicólogos y psiquiatras están locos, por dos motivos: Porque están locos ya de por si, y también porque la gente ha empezado a acudir en masa, aquejada de sufrimiento y falta de ganas de vivir, pobre humanos adiestrados que creen que otro humano por haber estudiado unas "teorías aceptadas" va a devolverles la felicidad. Van atormentados para que un señor pueda decirles que es una histérica o un neurótico pero que él va a conseguir que sean normales ,se lo creen porque lo dice ese señor, con el cual no sólo no se enfadan por decirle la verdad en su cara, si no que además  pagan.

El final deja de ser feliz cuando el supuesto enfermo se da cuenta de que el día de la recuperación no llega, lo único que hace ese señor es escucharle y comprenderle y sobre todo conseguir que se perdone a si mismo por ser así, y perdone a la sociedad que le obliga, a la vez que va haciéndole entender que tiene que volver al redil con la manada y sobrellevarlo como pueda.. le vuelve dócil con mensajes y medicinas y a volver a enfrentarse con un mundo donde hasta el mínimo detalle sin control puede paralizarnos.

Pienso en sitios como Nigeria que tienen que andar diez kilómetros para conseguir agua, pero en los pueblos en los que viven en esas circunstancias curiosamente no tienen prisa ni por llegar ni por volver, allí no hay ansiedad, no hay depresión, la gente es feliz aunque no tenga nada, absolutamente nada. Ellos mueren de necesidad, pero nosotros no somos los reyes de la supervivencia, nosotros sufrimos otro tipo de muerte, más lenta y dolorosa. Vamos perdiendo la vida en cada estupidez que nos produce la más mínima preocupación, y además nuestra muerte es más sucia porque parte de nuestra sociedad de consumo se reinventa porque la de ellos se destruye. Pronto la esquizofrenia gobernará el primer mundo y el primer mundo asesinará al  tercero...ah no que eso está sucediendo ya...

Las pastillas no nos van a conseguir quitar la tristeza, y gastar el dinero en que nos digan lo que no queremos reconocer menos aún. Necesitamos ayuda, si, todos, todo el mundo necesita una mano que le ayude, pero deberíamos aprender a darnos la mano unos a otros, no hacernos daño si no ayudarnos, escucharnos, y dar consejos no ordenes y aguantarnos cuando nos digan nuestros errores, aunque no seamos capaces de corregirlos, como ya dije aprender de los errores no significa dejar de cometerlos, pero al menos, poder vivir sabiendo que no es culpa nuestra. Que esta ola de dolor espiritual nos la han dejado como herencia cultural los sabios de occidente.

¿Cómo combatirla la ansiedad?, pues así, buscando manos. Manos amigas que te den calor, que te presten atención, que te den buenas vibraciones, que no te pidan nada a cambio. Sé que no hay muchas pero empieza por ofrecer tu mano, y quizás a quien tu se la ofrezcas le ayude y se la de a su vez a alguien más, y entre todos hagamos una gran cadena donde en la mente de cada persona haya música, fantasía, ideas y palabras muchas palabras, y nunca más se quede nadie sola, sintiendo solo silencio, porque a veces solo hay silencio.