martes, 25 de agosto de 2015

Cómo me convertí en Bruja.

Y llegó el día en que mi fe murió . Han pasado muchas personas por encima mía, demasiadas, y ya llegó el día de dejar de levantar la cabeza. No me pienso mover más. Que sigan pasando una y otra vez.  Lloraré sin descanso sobre mi almohada ante las injusticias, ante las miles de palabras que convertidas en lanzas envenenadas se clavan en mi alma, y me han  tumbando como a un gigante frente a un ejercito incansable, debilitándome hasta rendirme. Me he transformado en un ser maligno, temeroso, que no dudará en matar a quien sea, antes que volver a ser herida o muerta en el mejor de los casos.

Durante demasiado tiempo he sido una alfombra, son tantos los pies que me han pisado, que he decidido no luchar más, voy a ser lo que quieren que sea, un trapo donde limpiar sus mierdas, una tela roída que les separe del rudo y frió suelo. Los humanos son los seres más malvados sobre la tierra, ninguna fiera, ni bestia, ni insecto asqueroso, sería capaz de llegar a dañar como nosotros somos capaces de dañar, y esa es toda la verdad..

Así que ya pueden sentirse bien todos aquellos que me odian, y quedarse exactamente igual todos aquellos que me ignoran. Como siempre digo, puede que mañana me arrepienta de todo lo escrito, pero hoy mis sentimientos son éstos, y creo que tengo derecho a tenerlos, y si no los tengo me da también igual. Mi alma se está oscureciendo.

Me gustaría decirle muchas cosas a mucha gente. Personas a las que un día amé, hubo un tiempo en el que creí incluso poseer amigos, gente que me quería, personas especiales para mi que sentían algo especial por mi... pero todo es mentira, todo es una asquerosa y malvada mentira. Cuando ha llegado el día de mi sufrimiento, el día en que si a alguien le importaba de verdad tenía que estar a mi lado, solo hubo una persona. solo ella se ha quedado conmigo, una mujer anciana y dolorida, más cansada y apaleada que yo, con defectos como catedrales pero incapaz de poder verme sufrir: Mi madre. Pero a este ser entrañable a quien mi sufrimiento va restando días de vida no puedo llevarla conmigo, no merecería haber nacido si consintiera que su ancianidad fuera salvarme de la maldad humana, por lo que he de resguardarla en mi corazón ante la lucha infernal de odio que he emprendido con el resto del mundo.

 Todos los demás han muerto, por miedo, por egoísmo, por incapacidad o por ignorancia, o simplemente por pura maldad. He necesitado su ayuda, y he recurrido a ellos, y me encontrado humo, y en algún caso algo peor que el humo...un billete de diez euros, sucio y negro de vanidad.

Así que ayer desperté y me di cuenta de que estaba sola, de que todo era mentira, a nadie le importó cuanto lloré, a nadie le importo lo que sufrí  y lo cerca que estuve de cometer graves errores, me quedé sola, del todo, pero no sola y libre, no, sola y con todas las cargas de cualquier mujer de mi edad. Nadie me excusó, me dijeron cosas horribles, y se quedaron bien a gusto todos aquellos que me negaron como a Jesucristo, cada uno en su mundo de soberbia interior y orgullo. Por eso hoy mi artículo es para mandarles un mensaje.

Decirles que no les perdono, que me dan pena, que los considero engendros del mal, del submundo, de donde nunca debieron salir, y que procuraré alejarme de ellos porque sí que la vida se me va en ello, que aunque parezca que les odio, no es así, pero sí que les temo, les temo porque el dolor es su única forma de comunicación, porque la mentira es lo que encuentras en sus manos cuando te las ofrecen, y porque sola quizás termine convirtiéndome en una vieja loca insociable, huraña y desconfiada, pero viendo la calidad de la humanidad en la que vivo, prefiero vieja, sola y loca, disfrutando de que quienes me hirieron sufran como yo sufrí...en fin, una bruja de las de toda la vida...