Puedo reconocer honestamente que partir de los cuarenta es cuando se empieza a disfrutar la vida.
Bueno, al menos tenemos más claro cómo y donde queremos encontrar la felicidad. Cuando somos jóvenes casi todo nos hace feliz, tenemos toda la vida por delante y nos permitimos perder los días en elucubraciones sobre lo que deseamos y lo que tenemos, pero cuando pasas el meridiano del juego, lo ves de otra manera y pones un pie en el suelo mientras con el otro te las apañas para bailar mientras puedas, porque te das cuenta de la bendición que significa cada segundo que pasas con una sonrisa en los labios. Son tesoros, perlas preciosas esos pequeños momentos en que sientes que está bien que estés en el mundo.
Sólo pasa que ahora que sabemos cómo hacerlo y le hemos cogido el truco a levantarnos del suelo tras cada caída, nuestro cuerpo nos dice que hay cosas que ya no podemos hacer...vaya, ahora que no tengo miedo a darlo todo por ser bailarina mi lumbalgia me recuerda a base de dolor que ese sueño ya se lo llevó la marea hace tiempo.Ahora que le he perdido el miedo a los hombres, que sé reconocer lo que "me gusta y me conviene"...mi cuerpo tiene un cartel que dice "veterana de guerra", con lo cual lo que "me gusta y me conviene" ya tiene vista una chica más guapa y joven que yo, normal. Ahora que mi mente es capaz de centrarse y aprender como si fuera una esponja, y mi curiosidad no tiene límite, no tengo unos padres que me subvencionen el lujo de estudiar...
Si pudiera ver a mi "yo" de los veinte, le daría un bofetón que la espabilaba. Es un coraje, ni siquiera frustración, es rabia...¿Porque no puedo tener veinte años ahora?, ¡¡Ehhhh, universo!!.Me comería el mundo, haría todo lo que sé que siempre he deseado. No me engañarían tan fácilmente, me arriesgaría, tendría más paciencia y más prisa, y no aguantaría ni una palabra que me desalentara...bueno hasta eso es injusto porque en verdad todo eso podría hacerlo, ¿no? pero la sabia naturaleza en su infinita sabiduría te dice que no, que ya no es posible, estoy aquí, en esta preciosa edad que es un lujoso tesoro que a nadie puedo mostrar, porque está escondido en un castillo algo grotesco y lúgubre...
Pronto cumpliré incluso un año más, lo espero con ganas, porque es tiempo regalado de más, porque lo voy a aprovechar hasta el último minuto. Vendrán malos momentos, seguro que habrá días grises y noches de llanto y soledad, pero ahora sé que conseguiré mirar hacia adelante, sabré sacudirme el polvo y buscar todo lo que sé que me hace feliz bajo las ruinas de lo que quede, la música, la danza, las palabras, los atardeceres, las sonrisas de gente buena, y yo misma...
He aprendido a respetarme, a quererme y a reñirme, y como si tuviera todo el tiempo del mundo pienso matarme en buscar lo que deseo, como si tuviera veinte años, me da igual lo que diga el almanaque. Eso es lo que mi corazón me dice que debo hacer, aunque sólo se quede en un sentimiento efímero que mañana llore sobre mi almohada, porque hasta éso por mis canas sé, que las emociones se sienten hoy y mañana ya no están.
Toda ésta exaltación de energía no significa que me vaya a ir mejor, aunque pareciera que decía eso, la vida no mejora a partir de los cuarenta, es peor si cabe, pero uno empieza a reír de cosas que antes te enojaban, tu fuerza está en tu interior y tu experiencia, y si te vas a dormir sin haber llorado ya sabes que eres un campeón. Pero sobre todo en ésta etapa cuando te toca tragar quina, no empleas tu fuerza en odiar si no en soportar.
Si todo sale bien, ahora empiezo yo la segunda etapa, igual de dura o más que la anterior, con menos fuerza, con achaques, pero con una experiencia que mi "yo" de hace veinte años envidiaría.
Si las puertas de tu vida madura se han abierto, si has sobrepasado esa línea en la que la existencia se dobla y te encuentras bien, te doy la enhorabuena, porque tu eres de los que estás ganando algo en el juego absurdo de la vida, pero si por el contrario a pesar de haber pasado a la madurez sigues llorando y sufriendo...siento decirte que te estás perdiendo la mejor parte de tu viaje...Que tiempo tuviste de aprender, que a partir de los cuarenta también hay vida y que ésto es lo nos llevamos, el orgullo de haberlo aprovechado todo, aunque ¿quien sabe? puede que leas ésto y te lo plantees, puede que aun estés a tiempo. ¿Que harías si tuvieras veinte años?
Mostrando entradas con la etiqueta sabiduría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sabiduría. Mostrar todas las entradas
lunes, 31 de agosto de 2015
miércoles, 26 de agosto de 2015
El Saber no Ocupa Lugar...
Aun no entiendo con todo lo que yo sé, como me siguen pasando las cosas que me pasan. ¿En que momento he decidido que vuelvan los tiempos en los que lo más que podía hacer era soportar los golpes?. Veo las cosas venir, y si algo bueno tiene la edad es que según las ves venir, tu ya sabes por donde va a tirar, pero se ve que yo estoy en una post-adolescencia tardía, pero muy tardía...tan tarde que soy una señora mayor con hombres como hijos, y sin embargo sigo haciendo la "tonta del bote" como cuando tenía dieciocho años. ¡Ay de mi!, ¿porqué me hiciste tan torpe Dios mio?¡,
Soy Libra y pocas veces encuentro el equilibrio, ando siempre en una montaña rusa de emociones que cualquier paracaidista la tendría por buena, pero ahora que la experiencia ha hecho de mi "Pepita Grilla" una señora de armas tomar, debería sentarse alguna vez frente a mi y decirme de una vez lo que merezco:
- ¡Ya está bien!, déjate de tonterías, no lloriquees más y levántate y haz algo, ¿que te ha tocado esta mierda de vida? pues te jodes, las hay peores, levanta ese culo gordo y empieza a comportarte como un ser vivo, lucha, pelea, y si tu pelea es contigo misma pues no dejes ganar a la niña malcriada que no soporta un empujoncito. Ahí dentro hay una fiera, una mujer que ha sido capaz de hacer cosas increíbles, una mujer que ha superado sus propios limites una y otra vez sin pestañear, una persona por la que nadie apostaba nada y que ha conseguido demostrarse a si misma que le importa una mierda lo que apuesten o no apuesten los demás, que soy yo la que lo apuesto todo por mí y eso es lo que importa.
Cuantas cosas debería decirme y no me digo nunca. ¿Porqué soy capaz de animar a los seres que quiero y no soy capaz de animarme a mi misma?, que tontería parece pero que difícil es, y que raro queda. Y aunque soy la que mejor me conoce, la que sabe lo que valgo de verdad y la que mejor podría animarme, inexplicablemente me empeño en recordarme todo aquello en lo que no valgo, lo que no sé hacer, en lo que fallo.
Y a raíz de todas esas cosas que sé de mi, y todas esas cosas que sé gracias a mis años, sólo me vengo a demostrar a mi misma una cosa, y es que en la vida debemos aprender de los errores, pero aprender de ellos no significa poder dejar de cometerlos, es sólo que seremos más conscientes de en qué lío nos estamos metiendo, ésa misma voz que ha de animarnos cuando nos venimos abajo, es la que nos dice que eso que vamos a cometer es un gran error, y aun así ni la escuchamos cuando nos anima, ni la atendemos cuando nos advierte, esa voz llamada consciencia, que en algunas personas parece amordazada, con los labios cosidos, y que en otras personas grita tanto que no permite que la vida sea vivida, sino sufrida....Tan difícil de atender con su voz tan engañosa. A mi me dice ahora que sonría y que deje de quejarme, que no importa demasiado que el universo se mueva tan despacio y a mi me quede tan poco tiempo...pero sé que no la escucharé.
Son tiempos difíciles, y sin embargo me mantengo en pie, sólo por eso ya sé que me merezco la enhorabuena, sé los errores que estoy cometiendo y sé las consecuencias que traen, sé lo que me asusta y sé hacia donde quiero ir, pero desgraciadamente también sé que el camino es doloroso y tortuoso, sé que lloraré como he llorado otras muchas veces, y sé que reiré como otras tantas o más. Pero a veces saber tanto aburre, a veces aburre la vida siempre igual, siempre aprendida, y esperada, hasta el dolor más terrible viene a ocupar un corazón ya encallecido y las bromas gastadas, tienen un eco de risa fingida. No hay nada que desee pedir, ni nada que me pueda sorprender. Y sin embargo sé que mañana no pensaré como hoy, por eso el saber nunca ocupa lugar, y podemos decir que solo sabemos que no sabemos nada, ...nunca, nunca ocupa ningún lugar.
Soy Libra y pocas veces encuentro el equilibrio, ando siempre en una montaña rusa de emociones que cualquier paracaidista la tendría por buena, pero ahora que la experiencia ha hecho de mi "Pepita Grilla" una señora de armas tomar, debería sentarse alguna vez frente a mi y decirme de una vez lo que merezco:
- ¡Ya está bien!, déjate de tonterías, no lloriquees más y levántate y haz algo, ¿que te ha tocado esta mierda de vida? pues te jodes, las hay peores, levanta ese culo gordo y empieza a comportarte como un ser vivo, lucha, pelea, y si tu pelea es contigo misma pues no dejes ganar a la niña malcriada que no soporta un empujoncito. Ahí dentro hay una fiera, una mujer que ha sido capaz de hacer cosas increíbles, una mujer que ha superado sus propios limites una y otra vez sin pestañear, una persona por la que nadie apostaba nada y que ha conseguido demostrarse a si misma que le importa una mierda lo que apuesten o no apuesten los demás, que soy yo la que lo apuesto todo por mí y eso es lo que importa.
Cuantas cosas debería decirme y no me digo nunca. ¿Porqué soy capaz de animar a los seres que quiero y no soy capaz de animarme a mi misma?, que tontería parece pero que difícil es, y que raro queda. Y aunque soy la que mejor me conoce, la que sabe lo que valgo de verdad y la que mejor podría animarme, inexplicablemente me empeño en recordarme todo aquello en lo que no valgo, lo que no sé hacer, en lo que fallo.
Y a raíz de todas esas cosas que sé de mi, y todas esas cosas que sé gracias a mis años, sólo me vengo a demostrar a mi misma una cosa, y es que en la vida debemos aprender de los errores, pero aprender de ellos no significa poder dejar de cometerlos, es sólo que seremos más conscientes de en qué lío nos estamos metiendo, ésa misma voz que ha de animarnos cuando nos venimos abajo, es la que nos dice que eso que vamos a cometer es un gran error, y aun así ni la escuchamos cuando nos anima, ni la atendemos cuando nos advierte, esa voz llamada consciencia, que en algunas personas parece amordazada, con los labios cosidos, y que en otras personas grita tanto que no permite que la vida sea vivida, sino sufrida....Tan difícil de atender con su voz tan engañosa. A mi me dice ahora que sonría y que deje de quejarme, que no importa demasiado que el universo se mueva tan despacio y a mi me quede tan poco tiempo...pero sé que no la escucharé.
Son tiempos difíciles, y sin embargo me mantengo en pie, sólo por eso ya sé que me merezco la enhorabuena, sé los errores que estoy cometiendo y sé las consecuencias que traen, sé lo que me asusta y sé hacia donde quiero ir, pero desgraciadamente también sé que el camino es doloroso y tortuoso, sé que lloraré como he llorado otras muchas veces, y sé que reiré como otras tantas o más. Pero a veces saber tanto aburre, a veces aburre la vida siempre igual, siempre aprendida, y esperada, hasta el dolor más terrible viene a ocupar un corazón ya encallecido y las bromas gastadas, tienen un eco de risa fingida. No hay nada que desee pedir, ni nada que me pueda sorprender. Y sin embargo sé que mañana no pensaré como hoy, por eso el saber nunca ocupa lugar, y podemos decir que solo sabemos que no sabemos nada, ...nunca, nunca ocupa ningún lugar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

