lunes, 7 de septiembre de 2015

¡POR ESPARTA!...y por todos por sus Espartanos.

¡Ey, Chico Guapo!

 ¿Que quieres conseguir? ¿que te adoren?, ¿para que?, todos ya te adoran, tienes éxito, eres guapo y encantador, ¿porque tienes que estar luciendo tu plumaje constantemente? te ha cegado la vanidad.

Hoy día la raza humana es cada vez más bella, los hombres se cuidan mucho, casi más que las mujeres y hay una generación completa de hombres con cuerpos esculturales y rostros perfectos, que parecen escapados de anuncios de colonia. Además son hombres inteligentes y exitosos, que han tomado las riendas de su vida y se quieren sentir hermosos pero para ellos mismos. Yo los llamo los "Espartanos", supongo que sobra explicar el porqué.

Se les reconoce fácilmente porque siempre tienen su preciosa sonrisa y sus músculos bien definidos. Son felices. Tienen un buen trabajo, muchos amigos, muchos deportes y hobbys y como ya he dicho parecen esculpidos por Miguel Ángel. Ni si quiera puedo decir que sean solo cuerpos, porque resulta que tienen sus cabezas muy bien amuebladas, solo hay un pequeño detalle que se les pasa....¡¿TIENEN QUE ESTAR SIEMPRE LUCIÉNDOSE COMO PAVOS REALES?!, ¿no se dan cuenta de que van arrasando con los corazones de una generación de mujeres que tienen que pasar por quirófano, hacer pesas, spining, sauna y rayos UVA para estar a su altura?.

Curiosamente estos hombres de criadero no tienen pareja estable, viven tantas aventuras amorosas como les sea posible, y en cada aventura juegan a ser hombres de una sola mujer, pero su vanidad les puede y pronto se cansan con "n", por lo que cogen a la siguiente de la larga lista de hembras que les esperan ansiosas como perras en celo, y si la presión social  les puede, sólo se casan, sin "n", si encuentran a una mujer que les haga sombra, pero éso es algo complicado para el Dios Narciso, así que  la mayoría andan sueltos por ahí, desmayando mujeres a diestro y siniestro, por diversión, sin sentir  el más mínimo remordimiento.

Es una regla básica de la psicología, si te amas a ti mismo más de lo debido, no podrás amar a nadie de verdad, La vanidad es un pecado que sufrimos todos en mayor o menor medida, justamente en la misma medida en que la naturaleza nos ha hecho bellos, los mejores se unirán a los mejores, así lo dice la naturaleza y así ha de ser, lo respeto aunque tengo mis propias quejas sobre las normas de la  dichosa madre naturaleza...

Pero entonces ¿para que estar haciendo la danza de la conquista a todas las hembras?, No hace falta de verdad, gracias por alegrarme la vista, pero no me quieras convencer de un producto al que nunca podré acceder. Deja la seducción para aquella mujer elegida entre mil a la que de verdad quieras cortejar, y deja que las demás vivamos felices con nuestros hombres de 1,70 y sus cosas de hombre normal, su fútbol, su cerveza, su cuerpo escuálido con tripa, y su desinterés general...Ese hombre que paga el gym pero nunca va. Que no vive mirándose al espejo de la apariencia, que se quiere lo justo y necesario para dejar hueco al amor de una mujer normal. y que con los actuales estereotipos se ha tenido que meter en la caja de los "quiero y no puedo", porque las mujeres estamos todas como gallinas locas detrás del "pollo" de turno.

Si yo no soy nada en tu mundo no hace falta que te promociones, es como ver al trailer de una maravillosa película que nunca llegará a estrenarse, es hacer daño por hacer daño. Es el Dios Narciso, es Adonis que enamoró a la misma Afrodita, es jugar con los sentimientos de las personas. Déjame que te vea a través del cristal de un escaparate, o en televisión, que pueda creerme que no existes, no bajes a la tierra de los mortales a tocar mi mano, porque sé que no sentirás nada...yo me derretiré por dentro pero tu vivirás tu castigo de no poder amar a nadie que no seas tú.

Sé de muchos hombres que son así, aunque sé también de muchos otros que gracias a dios no lo son. Vamos a dejar a esos hombres guapos y fuertes y poderosos, espartanos untados en aceite, que se junten con mujeres imposibles, cosidas por las mejores manos, alimentadas con pienso y vestidas de Vogue, tan perfectas e igualitas todas, que cualquiera de ellas le puede servir. Con unos sueños y unos tacones más altos que los que yo tenía a su edad, pero de los que seguro que se terminarán cayendo, igual que me caí yo.

Por todo ésto y tras mucho meditarlo voy a empezar a cogerle manía a estos maniquís de Zara, perfectos hasta el último detalle pero sin rostro,  y cuando quiera algo que de verdad me vuelva loca y me adorne, me compraré un bolso, que me queda genial y es igual de superficial. Pero además es un  sitio donde puedes poner tu confianza, cuesta menos, y si lo cuidas bien te dura para toda la vida.