viernes, 11 de septiembre de 2015

Diálogos con Mi Yo.

Estaba muy enfadada conmigo misma y me marché.

 Creo que me deje aquí sola con mis dramas existenciales y me escape sola, a ningún sitio, con nadie, a hacer nada. A penas dos días, pero fueron verdaderas vacaciones, un verdadero descanso del dolor constante de esta enfermedad grave que es el estar vivo.

Estaba muy enfadada pero volví, y me he sentado a hablar conmigo misma sobre este tiempo de menosprecio y sobre lo que voy a hacer a partir de hoy.

Tengo que hacer algo, tengo que moverme de esta única postura ante la vida que me está haciendo úlceras en el alma y terminará por matarme, pero no estoy segura de si podré moverme, no tengo tanta fe en mi misma, . Creo haberlo intentado muchas veces, pero como si tuviera una parálisis psíquica que me impide ser como no soy, me quedo en ese pequeño y miserable círculo, excusando el hecho de que no tengo el valor de querer seguir, mejorar, actualizar. Limpiar mi podrida casa, llena de recuerdos absurdos y empezar una nueva forma de hacer las cosas.

He tomado algunos apuntes y la teoría me la sé al dedillo: Debería luchar  una y otra vez con todas mis fuerzas, para conseguir aquello que deseo, de forma constante, sin perder el aliento ni la ilusión...todos los días de mi vida y amen.

Cómo teoría es bastante buena, pero a la hora de llevarlo a la practica, yo a este plan le veo lagunas...porque en realidad no tengo ningún deseo.

Ayer alguien me dijo que no entendía cómo podía ser tan dura e insensible, parece que me he convertido en una piedra, sin sentimientos, sin escrúpulos para hacer daño a aquel que intente romperme, fuerte, infranqueable y pesada. Tan lejos del calor humano que ahora estoy segura que sólo yo me soportaría.

Hasta hace poco sólo sabía lo que no quería, ahora casi sé lo que quiero, pero lo que quiero es una estrella muy lejana, a la que apenas puedo ver cuando la noche está clara y ninguna luz me distrae.

Demasiadas situaciones incómodas me rodean, demasiados problemas, demasiados vacíos, he de olvidar lo que sí quiero y dedicarme a lo que sí puedo, y sobre todo a lo que sí me conviene. Así que estoy trabajando en conseguir algo, pero algo de mi misma.

Las malas personas no solo nacen, también se hacen, cuanto más dolor te hagan, más dura te vuelves, más egoísta, más desconfiada. Cuando ya no te pueden hacer más daño pierdes el miedo, y entonces te atreves a decir lo que tu corazón siente, pero cuidado porque la verdad duele, nadie quiere saber la verdad, nadie quiere enterarse de lo cruel de nuestra existencia. ¿Cual es el sentido de la vida para cada uno?, la familia, el dinero, el éxito, la vanidad, la apariencia...todos los sentidos son uno mismo, el deseo de conseguir algo, es nuestra manera de anclarnos a una vida de obligado cumplimiento. Suerte de aquellos que tengan un sentido realizable, básico, práctico, verdadero, y pobre de los que como yo, encuentran su sentido más allá de los cielos estrellados.

También hace poco me han dicho que ante los problemas mi única solución es compadecerme y llorar. ¿Soy una piedra que llora pegada a un muro...? quizás ahora entiendo porque tantas personas me pisan y me utilizan para derribar sus propios muros. Estoy ahí para eso, quizás sea ese el sentido de mi vida, seguir, estar, soportar, esperar, pero la verdad no me gusta, rehúso, prefiero seguir sin rumbo.

No me gusta, no me gusto, sí me lamento, sí soy dura, sí habrá que tener cuidado conmigo y sí voy a seguir diciendo lo que siento, haciendo lo que pueda, y gritando cuando me pisen. Voy a seguir dejando pasar vanidades que solo me cargarán más en mi camino, seguiré nadando sola y confiando sólo en mis fuerzas, porque otros quisieron ayudarme y sólo me hundieron consigo.

Me cansé de soñar, me cansé de creer que todo tiene arreglo, el único arreglo es no intentar arreglar nada, como dice Buda, perder la ilusión, vivir en la desesperanza, sólo mantenerse día a día, sin descanso, para parecerte todo lo posible a lo que necesitas ser.

He hecho un trato con Dios, yo le perdono por haberme traído a un mundo que no es el mío y el me recuerda diariamente que ya me queda un día menos.Ya no estoy enfadada, ni triste, sólo algo asustada, ¿Seré de verdad una piedra que puede con todo? ¿sabre dejar de llorar y compadecerme?.

Me senté ante mi, y me dije muchas cosas, pero sólo tengo una respuesta:

Soy así, quien quiera que me acepte, quien no que me ignore. Para soportarme siempre y quererme sin condición ya estoy yo. Pero también para decirme las cosas a la cara -"No tienes arreglo", "Después no te quejes"...- Para consentirme y excusarme, y aunque a veces juraría dar la vida por un compañero, un bastón, una barcaza, o una mano...sé que estar sola y poder conocerme de verdad es lo mejor que me ha pasado, porque igualmente si hay alguien en este mundo que pueda hacer que cambie de verdad, soy yo misma, sólo tengo que dejarme un poco con mi soledad, echarme de menos y por supuesto ser la primera piedra que quite de mi camino.