jueves, 26 de febrero de 2015

Hasta que la muerte nos separe. Amen.

Hoy quiero rendir un homenaje a esas parejas que tengo el placer de conocer y que me demuestran cada día, que el matrimonio y el amor, pueden coexistir , hasta que la muerte nos separe.
Yo no tuve esa fortuna, pero sé de matrimonios (con o sin firma), que a pesar de las penurias y los sufrimientos, a pesar de que los años no perdonan, y ya no solo la belleza sino también la salud se nos va escapando entre los dedos, a pesar de todo lo que podemos imaginar que pasa en la vida de una pareja en tantos años, siguen más que enamorados, fundidos en alma y mente, y con dependencia el uno del otro por la adoración que se profesan. Puede parecer un romanticismo extremo pero les aseguro que existen, están escondidas entre los miles de matrimonios que parecen ir bienpero que viven una mentira por comodidad o por otro tipo de necesidad. Son esos abuelos que van por la playa cogidos de la mano, o ese otro hombre que hace los viajes mas preciosos con su esposa, ahora que sus hijos son mayores , y esas esposas que inventan cada día un juego nuevo para sorprender a su esposo aunque no lo necesite, porque su esposo le ha comprado un perfume y la adora . Es maravilloso y envidiable a la vez. Pero sobre todo da esperanza y paz, y están en casi todas las edades , bueno desde el primer día de unión ,hasta los abuelos que sufren por pensar quien se marchará antes y quien se quedará solo, pasando, claro está por las edades en las que el resto de los matrimonios saltan en pedazos como si de un campo de minas se tratara. Así que hoy no me queda más remedio que decir: Así se hace!.
Aunque está claro que es algo muy especial que no sucede a todo el mundo, pero igual que la curación de grandes enfermedades, igual que  la ayuda de corazón de una persona hacia otras, sin nada a cambio, tantas cosas que existen en nuestro mundo y nos parecen inalcanzables, igual existe el amor verdadero, y yo no puedo más que soñar ,que algún día llegará alguien que compartirá su vida de ese modo conmigo, pero cómo el amor correspondido es más escaso que la propia dignidad humana, sólo me queda disfrutar del amor qué otras parejas se rinden mutuamente, que consiguen recordarme que todavía tenemos posibilidades de ser mejores cada día.

Enhorabuena a mis mayores, a los amigos que me recuerdan con el brillo en sus ojos que el amor verdadero existe, aunque solo lo sabremos cuando la que nos separe de él sea la muerte.