jueves, 16 de julio de 2015

¿Y AHORA QUE?

Esperaba una tormenta y me preparé como si fuera mi último día, aun así lo que vino fue un tsunami que me cogió muy distraída. Todo fue arrasado en mí, y donde antes había amor y risas ahora ya no queda nada. La vida lo ha arrasado todo, pocas veces me he sentido tan vacía y sola como ahora. Siento que no podré volver a levantar un mundo sobre este charco de tristeza, y como la desesperación se ha apoderado de mí,  me he impuesto solo una obligación, esperar. 

Soy muy torpe así que tengo que repetírmelo constantemente, es más, tengo que escribirlo que es la manera en la que trabajo con mis emociones en mi alma, pero una vez asimilado, pienso obligar a cada una de mis lágrimas a que nazcan por un solo motivo, saber que estoy esperando, que estoy haciendo lo que más odio para conseguir que no pase lo que más deseo, esperar la vida. 

Las cosas pasan y vienen a nosotros como las olas, y ahora que las aguas quedaron mansas y sin vida, me quedo mirando al horizonte y pensando si seré capaz de estar en ese vacío el tiempo que haya de estar. Estoy leyendo un libro sobre filosofía budista, y según éste, sentir ansiedad por esta situación y pelear contra este sentimiento es justo lo que no se debe hacer, ¿ para ser feliz? no, más bien para no ser desgraciado, pero lo que no aclara el libro es como conseguirlo, bueno, quizás lo esplique pero yo no lo entiendo. Sé que todo se basa en la expectativa, en el deseo, incluso la necesidad, y que lo que hemos de hacer es anular esa emoción en nuestro interior, tiene mucho sentido pero esa preciosa teoría a mí me parece imposible de llevarla a la practica, en este mundo, en esta sociedad que te recuerda constantemente que si no tienes "tal coche", o haces "no se qué viaje" eres menos humano y estas menos vivo que los demás, ya es horrible haber crecido en ese sentimiento de deuda constante, pero ya es crear una expectativa creer que podré deshacerme de esta filosofía occidental y envenenada, leyendo un libro aunque lo diga una persona tan sabia, escritora de éxito, monje y budista, porque los consejos son como los zapatos, a veces no te sirven tal cual te son dados y has de adaptarlos a tu pie.

Así que me sirve mucho todo este tipo de enfoques de la vida y agradezco que este libro haya caído en mis manos, pero sigo viendo mi isla devastada, y mis fuerzas mermadas. Sigo pensando en lo que vendrá, y si vendrá y me doy cuenta de que mi miedo es pensar que no vendrá nada, cuando es ley que hasta el último día de nuestra vida esa marea no deja de enviarnos cosas, esto es solo un parón, una espera algo más larga, un espacio de decisión suspendida en la existencia...y aquí estoy mirando a mi mayor miedo a la cara, no soy valiente, no soy fuerte, y solo espero que no pase por ésto como si un caballo me arrastrara, si no que sea capaz de guardar un mínimo de dignidad y aprender una lección más, como dice el libro "solo en la medida en que somos aniquilados una y otra vez, podemos hallar en nosotros aquello que es indestructible".

Hoy necesitaba escribir ésto. Hoy no tengo solución, ésto es lo que hay, o más bien no hay, me quedo en este espacio de vida en el que lo que ocurre es que no ocurre nada, nadie me espera, nadie me piensa, no puedo hacer nada, y nada he de hacer, y así me siento en mi orilla devastada a esperar...mientras pienso ¿Y ahora que?.