miércoles, 22 de julio de 2015

¿QUIÉN SOY?

A todos nos importa en mayor o menor medida lo que los demás piensen de nosotros, incluso a aquellos que dicen que no les importa, puesto que la negación de una existencia conlleva la propia aceptación del hecho...cuando decimos no creemos en los duendes, estamos haciendo existir en nuestra mente el concepto y la posible realidad de su existencia, pero nuestro raciocinio escoge que esa realidad no nos convence.

Así que aquello que mostramos de nosotros mismos es inevitablemente aquello que deseamos mostrar, pero alguna vez se han preguntado ¿Qué es lo que realmente se ve de nosotros desde fuera de forma general?, y ¿que puede llegar a ver cada persona en nosotros de forma más particular?, no creo que ni todas las opiniones del mundo puedan llegar a decir lo que se ve de nosotros mismos desde fuera, pero estoy casi segura de que no es lo que creemos que se ve.

Soy histérica, infantil, atractiva, rencorosa, despistada y exigente. Según la sensibilidad de cada persona puede llegar a distinguir unas cualidades u otras, claro está que las personas sensibles ven  más allá de nuestro exterior y  vislumbran nuestra naturaleza, y las menos sensibles se quedan probablemente en la primera capa.

No son mentiras, lo que se va descubriendo en una persona según se va tratando no son mentiras por ser contrarias a lo que ya habíamos conocido. Simplemente son distintos niveles de cercanía a nuestro verdadero yo. Por supuesto nuestro verdadero yo ni siquiera lo conocemos nosotros, pero sí solemos tratar con la versión consciente en la que no  encontramos a voz de pronto ningún gran defecto, ya que si así fuera no podríamos estar con nosotros mismos.

Aunque en algunos casos ésto le pasa a muchas personas y les ocurre que enferman. Tienen que tomar pastillas y viven en la oscuridad, sólo porque no saben como congeniar con ese ser de su interior que le defrauda constantemente al no cumplir sus objetivos mínimos...Así que el trato, la relación es lo que va soltando capas de nosotros mismos, pero hay una interrelación muy estrecha entre lo que vemos en una persona y lo que nosotros a su vez estamos mostrando, si nuestra imagen le sugiere paz, recibiremos lo que esa persona sienta como paz, y si emanamos dolor, su reacción será presentar su actitud ante el dolor, compadeciéndose, rebelándose, o  ayudando.

Desde el primer instante en que conocemos a alguien, nuestro carácter se adapta a esa persona, esa primera conexión es la que va a dictar el resto de la posible relación entre ambos, e interviene todo lo que podamos imaginar, desde donde se han conocido hasta los zapatos que llevábamos puestos.

Yo por mi parte tengo bastante sensibilidad, quizás más de la deseada, y aunque me sigo sorprendiendo y aprendiendo de las personas cada día gracias a Dios, veo claramente una zona bastante restringida de las personas. Eso no es bueno, me lleva a muchos inconvenientes, y a veces no sé como explicar una decisión con respecto a una relación, porque esa persona no sabe lo que yo desgraciadamente ya sé.

A las personas sensibles nos pasa...somos carne de manipulación, porque vemos el dolor y el miedo, y nuestra empatía sobre-elevada nos hace rendir nuestros propósitos para cortar o evitar el dolor ajeno.

Los sensibleros nunca llegamos muy lejos, porque somos incapaces de aplastar a los demás, ¿cómo? si mientras que los aplastamos estamos escuchando en lo más profundo sus gritos. Durante años yo tuve muchos problemas por este motivo, hoy día he conseguido valorar esos gritos, y no dar crédito a aquellos que vallan en contra de mi propia integridad, aun así, soy permisiva y salvadora, aunque todo ésto solo es lo que yo creo que soy, o lo que muestro, o lo que quiero ser...me gustaría por un rato mirarme desde fuera y ver lo que inspiro de verdad, quizás mi deseo de relación es por eso, necesito ver mi reflejo en cada persona, en los que me quieren y los que me odian, para formar en mi mente lo que soy de verdad, aunque lo que sé de mí a ciencia cierta es que nadie sabrá nunca como soy...