viernes, 26 de junio de 2015

PERDERLO TODO

Pido disculpas por mi silencio, pero hace unos días que estoy pasando por unos momentos difíciles. Parece que el universo ha decidido hacerme un examen emocional  poniéndome varias pruebas. De repente se me han empezado a acumular los problemas sobremanera y he tenido que reponerme a marchas forzadas, haciendo un trabajo importante con mis sentimientos y emociones, para sobrellevarlo todo lo más dignamente posible.

Todo empezó con una operación inminente y desagradable que me mantendrá unos meses inhábil. Esta intervención ha desencadenado una serie de problemas colaterales que me han producido más de un dolor de cabeza, pero no contento con ésto el universo ha decidido que tuviera problemas con el trabajo, problemas económicos, la familia protestando, un ex-amor de los que es mejor no volver a ver llamándome, y el chico que me gustaba mostrándome muy limpiamente que en su mundo yo ni siquiera existía. Soy una persona bastante fuerte y cualquiera de esas cosas sola no me hubieran causado más que un poco de desazón, pero en manada un cúmulo de circunstancias desafortunadas te pueden hacer una mala jugarreta. En mi caso han sido dos noches sin pegar ojo y algún cólico, pero sé que a otra persona más débil  le hubiera supuesto un problema grave.

Gracias a Dios yo he adquirido las herramientas  para sobrellevar los dolores del alma que ésta vida nos hace padecer. En verdad creo que yo tengo una virtud, aprendida con el dolor más grande que se pueda sentir, haber pasado por la experiencia de perderlo todo, y cuando digo todo es todo...incluso la vida, cosa que marcó un antes y un después en mí, y que me hizo entender que a veces para que cambie el fruto de nuestros esfuerzos en la vida, y dejemos de recoger una malformación de lo que sembramos, es necesario quemar nuestros cultivos establecidos, y empezar de cero. Esa es mi virtud, con sangre aprendí que en esta vida es necesario saber desprenderse de todo, un "todo" que  puede sernos arrebatado en cualquier momento. Cuando uno queda muerto en el desierto de la vida,  pasa algo grande en tu interior, entiendes muchas cosas y tu visión del mundo pasa automáticamente a un plano en el que la existencia tiene una nueva razón de ser, y aunque con el tiempo vayas  recuperando la mayoría de las cosas, e  incluso llegues a tener muchas más, en tu mente surge un nuevo concepto y es que nada es tuyo, nada nos pertenece, estamos aquí de prestados, por ello tenemos que agradecer cada día aquello que tengamos, aunque nos parezca poco, aunque sintamos que no es justo, siempre podemos estar peor.

 La vida en proyecto es una obligación, y te ha tocado, pero eso no quiere decir que tengamos derecho a exigirle la felicidad. El bienestar y la felicidad se consiguen trabajando mucho, mucho, y no me refiero a ganar dinero, me refiero a trabajar en nuestro interior, en luchar contra nosotros mismos y nuestros instintos para conseguir lo que nos propongamos. Si hacemos un buen trabajo la vida se puede convertir en algo maravilloso, pero si dejamos nuestros campos internos sin atención, lo que haremos será convertir nuestro mundo en un bosque de malas hierbas.

Y con ésta virtud y mi deseo de trabajar en mi campo, decidí sentarme conmigo misma, e igual que si de mi hermana se tratara, aclararme en la actitud que pensaba tomar ante el transcurso de los acontecimientos, y decidí que nada tiene tanta importancia. Puede parecer cobarde, pero es cierto. Lo que tenga que ocurrir va a ocurrir haga lo que haga y sufra lo que sufra, si sufro porque no puedo conseguir algo es porque no lo tengo, entonces, puedo continuar sin tenerlo un poco de más de tiempo, quizás algún día no viva en una constante frustración, y todo sea más sencillo, y estoy segura que en ese momento serán otras las cosas que me angustien, pero ahora estoy aquí, ésto es lo que me pasa y no voy a solucionar nada pensando lo mismo una y otra vez, como si entrara en un bucle de padecimientos. Hemos de aceptar, aceptar y transigir buenamente desde el corazón e incluso seguir agradeciendo lo que ya tenemos, y que probablemente también habíamos olvidado, como si siempre fuera a estar ahí...

Por eso sé en el fondo de mi corazón que todo saldrá bien, pero lo más importante  es saber que aunque no fuera así, me quedará el orgullo de haber pasado éste examen con buena nota, que al fin y al cabo es de lo que se trata todo, conseguir que tu vida sea buena, y que una obligación en proyecto se convierta en algo con sentido, una vida plena, una vida feliz que sonríe cada día por todos aquellos que sí tienen motivos para llorar...