Desde mi mayor admiración y respeto a Sir Stephen Hopkins.
Es más fácil admirar las estrellas que mirar la cotidianidad de nuestro día a día . Ante la gran magnitud del universo y las leyes de la existencia, solo podemos mirar como niños e imaginar vagamente lo que ocurre más allá de lo que jamás podremos imaginar, es más fácil y más bonito que mirar justo delante de nuestros pies. La lejanía curiosamente nos crea una necesidad de respuestas imposibles, mientras que lo que podemos tocar a nuestro alrededor pasa con tanta normalidad que lo obviamos.
Por ello las grandes mentes de la historia humana han mirado siempre lejos, más allá de lo que somos capaces de comprender, mucho más de lo que podemos tocar con nuestros dedos, y hemos ido creciendo, avanzando, resolviendo preguntas cada vez más complicadas, que nuestro diminuto y torpe cerebro ha forjado en su lógica cognitiva y fabricada con un ADN de serie. Con esfuerzo hemos conseguido tener : Una formula muy contrastada para explicar como se rige todo el universo, las leyes que rigen la vida en la tierra, el movimiento, la relatividad. La atracción de los cuerpos, la transformación de la energía e incluso la certeza de que el universo no tiene fin.
Sabemos tantas cosas que me es raro comprender que nuestro mundo esté tan estropeado, somos como unos cotillas que tienen su propia casa embarbascada, con tantas cosas que hemos averiguado preguntándonos sobre el porqué estamos aquí, y de donde venimos, se nos ha olvidado que en verdad estamos aquí y lo peor; que tendremos que irnos.
Así que mientras miramos al cielo buscando motivos, lo que hay aquí, más acá de lo que no podemos tocar se está muriendo. Nuestro mundo está agonizando, bueno más bien el mundo de los humanos, porque confío en que a la tierra le queda todavía tiempo de criar tres o cuatro especies más de bichejos en sus fértiles entrañas, es la madre que siempre sobrevive a sus hijos, es un planeta maravilloso donde ha surgido el milagro de la vida. Yo confío en las ciencias y pienso que puede haber vida en otros mundos, pero como a estas alturas aún no se ha descubierto, yo voto por pensar que la tierra es única, es una mágica combinación del caos donde se han creado las energías más maravillosas de todo el universo.
Cada criatura que ha poblado la tierra es fascinante, es la exquisitez de toda la ciencia, quizás la importancia básica de nuestra existencia se esconda en las radiaciones Hopkins, pero tan cierto e importante es lo que sucede al otro lado del universo como cuando una nueva vida se crea aquí en nuestra querida tierra, un mundo muere y sobre sus cenizas nace otro.Puede que exista una "Teoría del Todo", pero no creo que aun seamos capaces de descifrarla en una sola fórmula, quizás no sea solo una, quizás cada una de los eslabones que unen la realidad de la existencia en el espacio tiempo, tenga una formula distinta y única, irrepetible, y por ahora irreconocible.
Es precioso pensar que todo tiene una explicación, e incluso poder explicarla con unos símbolos en un papel para poder darle un sentido en nuestra mente, pero si llegáramos a encontrar la explicación ¿que pasaría?, ¿y si la explicación es tan simple que nos avergüenza?, ¿y si la explicación nos hace darnos cuenta de que hemos perdido nuestro tiempo?, ¡con lo que nos gusta sentir que estamos aquí para algo!. Podríamos ser perfectamente el único error del universo, y la verdad por mucho que hallamos avanzado en nuestros conocimientos, cuando tengo la oportunidad de poder admirar las estrellas, no veo mucha diferencia entre aquellos primeros pobladores que pensaban que el sol era un Dios, y mis ojos que no aciertan a comprender lo que estoy viendo.
A mi entender por muchas respuestas que podamos responder, sólo el mirar el universo y las estrellas nos da la verdadera, y no en un complicado jeroglífico, si no en un sentimiento que aparece en nuestro corazón ante aquello que no podemos tocar, la certeza de nuestra pequeñez e insignificancia, de nuestra debilidad, una emoción que nos aclara, que no somos el fin, sino uno más de los misterios que siguen ahí fuera, donde siempre hemos mirado, donde nos damos cuenta la banal y caótica que es ésa única constancia real a lo que solemos llamar vida...
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lunes, 17 de agosto de 2015
viernes, 26 de junio de 2015
PERDERLO TODO
Pido disculpas por mi silencio, pero hace unos días que estoy pasando por unos momentos difíciles. Parece que el universo ha decidido hacerme un examen emocional poniéndome varias pruebas. De repente se me han empezado a acumular los problemas sobremanera y he tenido que reponerme a marchas forzadas, haciendo un trabajo importante con mis sentimientos y emociones, para sobrellevarlo todo lo más dignamente posible.
Todo empezó con una operación inminente y desagradable que me mantendrá unos meses inhábil. Esta intervención ha desencadenado una serie de problemas colaterales que me han producido más de un dolor de cabeza, pero no contento con ésto el universo ha decidido que tuviera problemas con el trabajo, problemas económicos, la familia protestando, un ex-amor de los que es mejor no volver a ver llamándome, y el chico que me gustaba mostrándome muy limpiamente que en su mundo yo ni siquiera existía. Soy una persona bastante fuerte y cualquiera de esas cosas sola no me hubieran causado más que un poco de desazón, pero en manada un cúmulo de circunstancias desafortunadas te pueden hacer una mala jugarreta. En mi caso han sido dos noches sin pegar ojo y algún cólico, pero sé que a otra persona más débil le hubiera supuesto un problema grave.
Gracias a Dios yo he adquirido las herramientas para sobrellevar los dolores del alma que ésta vida nos hace padecer. En verdad creo que yo tengo una virtud, aprendida con el dolor más grande que se pueda sentir, haber pasado por la experiencia de perderlo todo, y cuando digo todo es todo...incluso la vida, cosa que marcó un antes y un después en mí, y que me hizo entender que a veces para que cambie el fruto de nuestros esfuerzos en la vida, y dejemos de recoger una malformación de lo que sembramos, es necesario quemar nuestros cultivos establecidos, y empezar de cero. Esa es mi virtud, con sangre aprendí que en esta vida es necesario saber desprenderse de todo, un "todo" que puede sernos arrebatado en cualquier momento. Cuando uno queda muerto en el desierto de la vida, pasa algo grande en tu interior, entiendes muchas cosas y tu visión del mundo pasa automáticamente a un plano en el que la existencia tiene una nueva razón de ser, y aunque con el tiempo vayas recuperando la mayoría de las cosas, e incluso llegues a tener muchas más, en tu mente surge un nuevo concepto y es que nada es tuyo, nada nos pertenece, estamos aquí de prestados, por ello tenemos que agradecer cada día aquello que tengamos, aunque nos parezca poco, aunque sintamos que no es justo, siempre podemos estar peor.
La vida en proyecto es una obligación, y te ha tocado, pero eso no quiere decir que tengamos derecho a exigirle la felicidad. El bienestar y la felicidad se consiguen trabajando mucho, mucho, y no me refiero a ganar dinero, me refiero a trabajar en nuestro interior, en luchar contra nosotros mismos y nuestros instintos para conseguir lo que nos propongamos. Si hacemos un buen trabajo la vida se puede convertir en algo maravilloso, pero si dejamos nuestros campos internos sin atención, lo que haremos será convertir nuestro mundo en un bosque de malas hierbas.
Y con ésta virtud y mi deseo de trabajar en mi campo, decidí sentarme conmigo misma, e igual que si de mi hermana se tratara, aclararme en la actitud que pensaba tomar ante el transcurso de los acontecimientos, y decidí que nada tiene tanta importancia. Puede parecer cobarde, pero es cierto. Lo que tenga que ocurrir va a ocurrir haga lo que haga y sufra lo que sufra, si sufro porque no puedo conseguir algo es porque no lo tengo, entonces, puedo continuar sin tenerlo un poco de más de tiempo, quizás algún día no viva en una constante frustración, y todo sea más sencillo, y estoy segura que en ese momento serán otras las cosas que me angustien, pero ahora estoy aquí, ésto es lo que me pasa y no voy a solucionar nada pensando lo mismo una y otra vez, como si entrara en un bucle de padecimientos. Hemos de aceptar, aceptar y transigir buenamente desde el corazón e incluso seguir agradeciendo lo que ya tenemos, y que probablemente también habíamos olvidado, como si siempre fuera a estar ahí...
Por eso sé en el fondo de mi corazón que todo saldrá bien, pero lo más importante es saber que aunque no fuera así, me quedará el orgullo de haber pasado éste examen con buena nota, que al fin y al cabo es de lo que se trata todo, conseguir que tu vida sea buena, y que una obligación en proyecto se convierta en algo con sentido, una vida plena, una vida feliz que sonríe cada día por todos aquellos que sí tienen motivos para llorar...
Todo empezó con una operación inminente y desagradable que me mantendrá unos meses inhábil. Esta intervención ha desencadenado una serie de problemas colaterales que me han producido más de un dolor de cabeza, pero no contento con ésto el universo ha decidido que tuviera problemas con el trabajo, problemas económicos, la familia protestando, un ex-amor de los que es mejor no volver a ver llamándome, y el chico que me gustaba mostrándome muy limpiamente que en su mundo yo ni siquiera existía. Soy una persona bastante fuerte y cualquiera de esas cosas sola no me hubieran causado más que un poco de desazón, pero en manada un cúmulo de circunstancias desafortunadas te pueden hacer una mala jugarreta. En mi caso han sido dos noches sin pegar ojo y algún cólico, pero sé que a otra persona más débil le hubiera supuesto un problema grave.
Gracias a Dios yo he adquirido las herramientas para sobrellevar los dolores del alma que ésta vida nos hace padecer. En verdad creo que yo tengo una virtud, aprendida con el dolor más grande que se pueda sentir, haber pasado por la experiencia de perderlo todo, y cuando digo todo es todo...incluso la vida, cosa que marcó un antes y un después en mí, y que me hizo entender que a veces para que cambie el fruto de nuestros esfuerzos en la vida, y dejemos de recoger una malformación de lo que sembramos, es necesario quemar nuestros cultivos establecidos, y empezar de cero. Esa es mi virtud, con sangre aprendí que en esta vida es necesario saber desprenderse de todo, un "todo" que puede sernos arrebatado en cualquier momento. Cuando uno queda muerto en el desierto de la vida, pasa algo grande en tu interior, entiendes muchas cosas y tu visión del mundo pasa automáticamente a un plano en el que la existencia tiene una nueva razón de ser, y aunque con el tiempo vayas recuperando la mayoría de las cosas, e incluso llegues a tener muchas más, en tu mente surge un nuevo concepto y es que nada es tuyo, nada nos pertenece, estamos aquí de prestados, por ello tenemos que agradecer cada día aquello que tengamos, aunque nos parezca poco, aunque sintamos que no es justo, siempre podemos estar peor.
La vida en proyecto es una obligación, y te ha tocado, pero eso no quiere decir que tengamos derecho a exigirle la felicidad. El bienestar y la felicidad se consiguen trabajando mucho, mucho, y no me refiero a ganar dinero, me refiero a trabajar en nuestro interior, en luchar contra nosotros mismos y nuestros instintos para conseguir lo que nos propongamos. Si hacemos un buen trabajo la vida se puede convertir en algo maravilloso, pero si dejamos nuestros campos internos sin atención, lo que haremos será convertir nuestro mundo en un bosque de malas hierbas.
Y con ésta virtud y mi deseo de trabajar en mi campo, decidí sentarme conmigo misma, e igual que si de mi hermana se tratara, aclararme en la actitud que pensaba tomar ante el transcurso de los acontecimientos, y decidí que nada tiene tanta importancia. Puede parecer cobarde, pero es cierto. Lo que tenga que ocurrir va a ocurrir haga lo que haga y sufra lo que sufra, si sufro porque no puedo conseguir algo es porque no lo tengo, entonces, puedo continuar sin tenerlo un poco de más de tiempo, quizás algún día no viva en una constante frustración, y todo sea más sencillo, y estoy segura que en ese momento serán otras las cosas que me angustien, pero ahora estoy aquí, ésto es lo que me pasa y no voy a solucionar nada pensando lo mismo una y otra vez, como si entrara en un bucle de padecimientos. Hemos de aceptar, aceptar y transigir buenamente desde el corazón e incluso seguir agradeciendo lo que ya tenemos, y que probablemente también habíamos olvidado, como si siempre fuera a estar ahí...
Por eso sé en el fondo de mi corazón que todo saldrá bien, pero lo más importante es saber que aunque no fuera así, me quedará el orgullo de haber pasado éste examen con buena nota, que al fin y al cabo es de lo que se trata todo, conseguir que tu vida sea buena, y que una obligación en proyecto se convierta en algo con sentido, una vida plena, una vida feliz que sonríe cada día por todos aquellos que sí tienen motivos para llorar...
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