miércoles, 27 de mayo de 2015

!Cupido¡ ... !Niño Malo¡

Cupido me está tomando el pelo. Al principio creí que yo era muy desgraciada en amores  porque no conocía a nadie especialmente inventado para mí, pero ahora además de no tener esa suerte, tengo que andar rechazando a personas estupendas que no encajan conmigo ni recortándonos de nuevo.

¿Esta situación la viven muchas personas?, a lo mejor es que es normal y yo lo desconocía pero a veces me siento como un asterisco en una fiesta de puntos, no encuentro mi similar, y lo que más me preocupa no es que no se enamoren de mi, eso ya lo tengo asumido, lo que llevo peor es decir a alguien que no siento lo mismo. Creo que es una de las pruebas que he venido a superar en esta vida, porque me puede el sufrimiento ajeno, y podría llegar a casarme por no ver llorar a un hombre, puede que alguna vez incluso lo hiciera, por eso en ésta ocasión creo que me vendría bien algo de ayuda, pero no vale lo de "díselo con delicadeza y desaparece"...lo he probado ya y es persistente. Y tampoco lo de decirle que no hacemos nada juntos porque somos muy distintos...dice que él cambia, parece que cuanto más dices tu que no, más insistentes se vuelven. Y lo peor es que ésos son los más peligrosos, porque esperan agazapados, van llegando a tu epicentro cautelosamente, sin que te des cuenta, te ofrecen su hombro para llorar, su tiempo, su atención, y a veces cuando miras desde lejos ya te han metido en el corral, y  un día te ves preguntándote a ti misma como llegaste a esa situación, si a ti ni te gustaba.

Bueno ciertamente creo que ésto no es algo que le pase a mucha gente, pero sí que alguien puede sentirse identificado con esas situaciones en las que un momento violento nos bloquea, nos cogen bajas de defensas y terminas inesperadamente comprometida de alguna manera con alguien. Yo admiro a esas personas que no vuelven ni a contestarte un mensaje, se sacuden el polvo y siguen como si nada. No es que sean crueles, simplemente son como la propia naturaleza, sobreviven, se defienden, evaden las circunstancias y relaciones que no les convencen, y saben escoger. Pero yo me dejo llevar por la pena, y tengo que aprender a que prevalezca mi bienestar al de los demás, porque esos inocentes admiradores utilizan el chantaje emocional y las armas bacteriológicas de la manipulación aunque sea inconscientemente, y yo que voy como los burros y no veo nada, termino cayendo como una tonta en las mismas redes de siempre, por la misma debilidad de siempre, pero al menos ya estoy decidida a cambiar ese molesto defecto.

Hoy no me siento capaz de sacar ninguna buena conclusión o consejo para la sinrazón de los amores, no se que hacer ante este problema de empatía agudizada, que llevado a todos los ámbitos de mi vida, se me ha convertido en una discreta malformación emocional, que por ahora solo sé reconocer, por lo que aun no lo puedo controlar muy bien.

Como ya expliqué alguna vez, la sensación  es muy similar a cuando siento que  voy a volver a caer con la misma piedra, que se empecina en aparecer una y otra vez en mi camino, como si orbitara alrededor de mi vida y una vez más no tengo herramientas suficientes para  cambiar mi actitud. 

Ya he aprendido a no llorar cuando no sea correspondida en el amor, ahora tengo que aprender a no llorar por no poder corresponder yo. Éste niño travieso de pelo ensortijado y mollas ridículas, me tiene bastante cansada ya, tanto le he malcriado, que en ésta ocasión he decidido dejarle con su pataleta y mirar para otro lado. Porque estar jugando al amor tanto tiempo aburre, y llega un tiempo de esperar, de parar, de no amar, de dejar pasar trenes que sabemos a donde van, y de conocer las mieles de la soledad, donde se encuentran más cosas buenas de las que parece.

Tiempos de soledad necesaria, tiempos de percepción del entorno, tiempo de decisiones, sobre todo decisiones de mejora. Caer nuevamente en errores pasados es un atraso. Así que voy a planteármelo en serio, voy a coger fuerzas y si alguien pretende mi amor, le daré la mano y las gracias, y le cederé el paso para que continué su camino. 

Y solo el día que ese alguien no continúe su camino y decida esperar  a mi lado, empezaré a pensar que Cupido encontró alguien especial para mi.