domingo, 10 de mayo de 2015

Si no has sido tu, ni he sido yo...¿quien ha roto nuestro amor?

Son muchas las parejas que hoy día  terminan en final fatal. Un día estás diciendo "te quiero", bien segura de que tu pareja es el amor de tu vida y para toda la vida, y antes de que pestañees, estáis repartiendo las cosas, y preguntándoos -¿que ha pasado con el amor?.

 Esta nueva forma de vida marital a trozos, es cosa de tiempos modernos, porque hace unas décadas los entonces casi siempre matrimonios, no parecían tener ningún motivo para divorciarse por muy grave que fuera el agravio. En la mayoría de los casos se soportaban infidelidades, maltratos, vicios y problemas, porque una norma básica en la mentalidad de la generación de nuestros abuelos y padres, era que el matrimonio era para siempre, y si tenías la mala suerte de no conseguir la feliz estabilidad, solo te restaba aguantarte, porque si eras abandonado o abandonabas a alguien te convertías en una especie de proscrito, repudiado por toda una sociedad de principios fundamentados en la familia, la religión y la apariencia.

De ahí los escasos divorciados de más de sesenta años, pero si miramos el panorama actual de las relaciones de pareja, la cosa dista mucho de aquel comportamiento de antaño. A día de hoy las parejas separadas superan en bastante a las que continúan casadas, o en su defecto juntas. Los problemas económicos, la cantidad de información y actividades que nos ofrece el mundo actual, la emancipación de los hombres  y adaptación a la vida en solitario, la mentalidad superficial, etc...son muchos los obstáculos que tiene que superar cualquier relación de hoy día, además de la falta total de sentimiento de obligación. Con lo que si hacemos suma y sigue lo de " hasta que la muerte nos separe" escasea más de lo deseado. Por lo que yo creo que tenemos que  preguntarnos ¿es lo correcto?. No creo que vivir tu única vida al lado de un ser al que desprecias sea correcto,  pero en mi opinión el polo opuesto, en el que el respeto a las relaciones, la unión, el sacrificio y el trabajo en equipo, han perdido todo interés para la mayoría de los individuos, teniendo más relevancia, las relaciones superficiales y falsas, o cualquier cosa que nos sirva de pretexto para estar solos, es igual de barbarie, con el consiguiente desperfecto de los hijos de todos esos matrimonios que han decidido que cometieron un error.

Y no sugiero ni por un momento que haya que aguantarse, pero no entiendo cómo con todos los medios que existen hoy día, no hay un servicio en el que las parejas puedan llegar a una conciliación ante las constantes crisis por las que han de ir pasando, de una forma más económica y cercana para la gente de a pie, que no sean las carísimas consultas de los terapeutas familiares. Igual que existe ayuda social para muchas otras cuestiones, creo que ésta situación está siendo tan exagerada, que debería también existir la facilidad de acceder a una terapia familiar más fácilmente, que frenara un poco la avalancha de divorcios que llenan los juzgados a diario, enriquecen a abogados y jueces, y arruinan a hombres y mujeres. Cónyuges que se sienten ejerciendo un derecho, sin darse cuenta que están perdiendo otro, el de tener ayuda social ante la situación familiar, para evitar en muchos casos llegar a otra situación que será mucho peor que vivir con alguien a quien detestas.

Por inventar yo crearía talleres de crecimiento emocional para parejas, charlas, motivación desde los medios, concienciación, que se supiera al menos que éste desapego a cuidar y trabajar nuestras relaciones, nos va a llevar a una sociedad de Singles, niños desubicados y una cultura de soledad.

Aun así y gracias a Dios la gente sigue casándose, y esto ha llevado a que ahora existen dos fuentes de ingresos, las bodas, con todo los gastos que conlleva unirse a una persona, y luego la desgraciada separación, pero además  en este último hallazgo económico el principio del fin es el divorcio, cuando te separas  parece que apareciera un agujero negro en tu cuenta corriente, y empiezas a ver irse el dinero sin saber exactamente en qué. Por lo pronto los abogados y el reparto, y después pasamos desde buscar casa y comida para la familia....pero sin familia,  hasta apuntarte a viajes, fiestas y  actividades para volver a encontrar un ambiente social que te haga sentirte bien, en tu estrenada soledad .

En esos momentos dudo que algunas  personas separadas no se planteen si pudieron soportar más, si tenían que haber luchado, si en verdad no había ni una sola cosa que pudieron hacer para recuperar aquel gran amor que se esfumó. Porque una cosa es el matrimonio...y otra distinta el amor, y merecemos cuidar las dos cosas, perder la vida en intentar que no se rompa,  porque el error no fue unirnos a esa persona, el error será perderla sin luchar.

Doy mi apoyo a las uniones, a la constancia de amar, a la lucha por lo que un día nos hizo vibrar, al perdón, y a la comunicación, porque si hay un día triste en la vida de una persona es el día en que miras a tu pareja y te pregunta: .Si no has sido tu, ni he sido yo...¿Quién ha roto nuestro amor?.

Suerte y  paciencia, son las cosas del amor...