domingo, 3 de mayo de 2015

Madre, mujer...amor.

Vine al mundo un veintiuno de Octubre, fue un parto fácil y algo curioso, porque escogió mi nombre una enfermera. Llegue a un hogar con dos hermanos que se convirtieron en mis oráculos, mis "tatos", y una mujer que había decidido dejar a un lado lo más grande de su vida, para dedicarse a ser  madre. 

Ella fue la primera en besarme, la primera mano a la que me agarre para dar mi primer paso, me enseño a bailar, a cantar, a leer, escuchaba horas y horas mis historias embobada, nunca tuvo prisa cuando estaba a mi lado, y estuvo a mi lado siempre.
Siempre tuve su perdón, fuera cual fuera el error que cometiera, enfermó cuando yo enfermé, rió cuando yo reí, nunca perdió la fe en mi, y me llevó hasta el fin del mundo para que consiguiera mis sueños.
Inteligente y tenaz, fuerte y débil, reina y sumisa, preciosa y reservada, señora y niña. Ningún abrazo me sana más que el suyo, ninguna mano es tan firme para ayudarme, ningún dolor es mayor que el que siente cuando yo sufro, nunca podré compensar el amor infinito que de ella recibí,  todos y cada uno de los días de mi vida.

Crecí y estuve mucho tiempo perdida, y menosprecie su existencia, como una desagradecida con la vida, enfadada por no saber vivir, la dejé a un lado en mi camino. Ese camino que  parecía ser lo único importante para mí, sin darme cuenta que mi camino es mi vida y si no estaba ella mi vida no estaría nunca completa.

Hoy tengo mis propios hijos, y cada lágrima que derramo por ellos es un "gracias mama", no podría estar aquí ahora sin ella, no se si podre estar cuando me falte, no quiero perderme un minuto a su lado. Que tarde me he dado cuenta, cuanto le debo y cuanto le deberé por siempre. Porque tengo personas que me quieren, que me adoran, pero el amor de mi madre es único, exclusivo, la suerte, la dicha no sería plena nunca sin ella.

Y hoy se conmemora el día de la Madre, quizás una treta comercial, pero también un recordatorio de que nuestras madres merecen un respeto especial, nos desearan o no, fueran buenas madres o no, lo demuestren o no, una madre es una madre, y aunque humana, pueden llegar a hacer cosas increíbles por aquellos que un día albergaron en su vientre, incluso renunciar a sus hijos antes que hacerlos sufrir,  porque la naturaleza así lo dicta, y ese nexo infinito con el ser que nos ha creado es algo que va más allá de nuestro control, ellas son las encargadas de que la vida siga, de que la idea de que algún día habrá un futuro sea posible, porque seguirá habiendo madres, abuelas, mujeres que fabricarán amor para todas y cada una de las futuras personas que habitarán nuestro mundo. Porque todos nacemos de una madre, porque si hay una sola cosa que nos iguale es ser hijos de una madre, y porque si tuviera que decirle a Dios donde está el amor eterno, puro y verdadero, le diría que vive en el corazón de esa mujer menudíta que soñaba con triunfar en los escenarios, y que sin embargo decidió que su mayor triunfo sería su entrega sin nada a cambio, a mis hermanos y a mi.

"Hasta que no seas madre no apreciarás de verdad a la tuya",-me decía- y cuanta razón tiene. Que tienen sus defectos, como todos los seres humanos, que puede que no sepan o no puedan hacerlo mejor, puede que sí, pero  puede también que todos podamos hacerlo mejor, las madres como madres y los hijos como hijos, y no debemos juzgar, no sabemos como fue su historia, ni las cosas que la hicieron derrumbarse en el dolor y que nunca llegamos a saber, porque siempre dibujaron un mundo precioso a nuestro alrededor, porque nos quisieron proteger poniendo ellas sus cuerpos como escudo ante las balas de esta guerra que llamamos vida.

Podría seguir dando las gracias eternamente, pero creo que me despediré en este ocasión con una sola frase, que ojalá puedan decir en este día muchas personas a sus propias madres, pero que hoy va dedicado a la mía, solo a la mía, y no será felicidades, porque su felicidad soy yo, y yo ya nunca le faltaré,  así que lo que necesito decir desde el fondo de mi corazón es: 

Te quiero...

                                                            Mama.