lunes, 5 de octubre de 2015

Un Mundo de Usar y Tirar.

A veces no sé explicar nada más allá de mi vergüenza. La vida actual, cansina y vacía me rebasa y me quedo sin argumentos.

La realidad es demasiado sucia, todos mienten, la sinceridad no está permitida.

Somos soldados uniformados, vivos sólo en un átomo profundo de nuestro interior, enfundados en lo que otros decidieron que debemos ser, y la mentira es la forma de vida, la mentira hacia los demás, y la más horrible de las mentiras  la que nos hacemos a nosotros mismos. Miramos para otro lado ante nuestra propia miseria, es demasiado duro, cruel.

¿Quién ha dicho que aquí se viene a pasarlo bien?, incluso  los que parecen tenerlo todo tienen sus miserias bajo las alfombras de lujo, sólo es eso...apariencia. Aquí nadie tiene nada, nadie es nadie, y nadie merece nada, pero es algo que algunas veces sólo descubrimos justo antes de morir. Nos movemos porque la ley de las energías y el movimiento así lo dictan, alguien se está divirtiendo mucho allá en el gran universo, mientras nosotros pobres mortales nos matamos intentando sobrevivirnos a nosotros mismos.

Trabaja, lucha, no hay dolor, no llores, y si no puedes eres un desgraciado. Los desgraciados viven enfermos en su desgracia, constantemente doloridos e incapaces de seguir el ritmo obligatorio, quedan a un lado y escuchan lo maravillosa que es la vida de los que dicen ser afortunados, preguntándose porqué.

Yo soy una desgraciada. No tengo oficio ni beneficio, no he terminado nada, no encontré nada, no soy admirada, ni querida, nadie me piensa, ni escucha mis palabras, estoy porque tiene que haber de todo, hasta cucarachas y mosquitos, al menos eso es lo que me sugiere ésta pésima sociedad que me ha tocado.

Todo está informatizado, todo viene con "caducidad programada", los coches, las casas, los móviles, las personas, los amores, los hijos, los trabajos...Hacemos tantas cosas en tan poco tiempo, que nos sobra vida, nuestros ciclos terminan demasiado pronto, pero cómo además la esperanza de vida es cada vez más alta, hemos de crear un motivo en nuestra existencia, reinventándonos constantemente...reiniciándonos.

Todo tiene ya un tiempo de uso programado, y se autodestruye lo bastante pronto como para que tengas que consumir más de lo mismo. Todavía en la época de mis padres, lo que se conseguía a base de mucho trabajo, se conservaba para siempre. Se tenía una profesión y un trabajo, un coche que duraba casi una vida entera, un amor que aunque cambiara de aspecto era respetado y mimado hasta el último día, los amigos, la gente, nuestra casa...

Pero ahora todo es distinto, estamos en la era de "usar y tirar", pañuelos, pañales, trabajos, teléfonos, ropa, amigos, amores, hobbys...la efimeridad nunca fue tan clara, tan asquerosamente clara. Hay tanto que hacer, tanto que viajar, tanta tecnología que poseer, tantas personas que conocer, tantas experiencias que coleccionar...se ha puesto de moda vivir, pero creo que el concepto se ha actualizado, y yo me he quedado atrás, porque ahora que tengo el tiempo, las ganas y la consciencia, es cuando menos vida veo a mi alrededor.

Me siento como un vivo entre zombis, desgraciada o no, me cuesta entender hacia donde vamos, ¿en que terminará esta sociedad vacía?. Yo espero no tener que llegar a ver mucho más horror "cuestionable" en tiempos de "supuesta" paz.

El planeta se muere y la raza humana quiere terminar la fiesta por todo lo alto con una última bacanal antes del próximo diluvio. A veces siento miedo de lo que puede llegar a hacer el hombre, a veces siento miedo de lo poco que importa lo que llegue a hacer...nos creemos especiales, inteligentes, evolucionados. A mi entender somos una panda de imbéciles que tienen lo que se merecen un mundo sumido en el caos y la falta de realidad.

Que los deprimidos se mueran, y los ricos se ahoguen en su oro, que los vanidosos pierdan sus sentidos, y los quejicas conozcan el dolor verdadero. A veces pienso que el mundo necesita una lección, que al igual que el bien, el mal y el dolor también son necesarios. Para que entendamos que la vida no es una gracia divina, si no una obligación, y que el mundo es un lugar que no nos pertenece, y del cual no quedará nada si seguimos mirando para otro lado y creyendo que la existencia está a nuestro servicio...cuando si hay algo que de verdad es de usar y tirar en el planeta tierra es la impertinente y absurda existencia de la raza humana.