domingo, 25 de octubre de 2015

Cuidado con lo que Deseas

Era lo que deseaba.

Yo era un niño perdido buscando una familia de adopción que me aceptara como soy. Unos payasos ambulantes pasaron a mi lado en el camino, me invitaron a reír y a cantar con ellos por pueblos y ciudades sin horario ni rumbo. Me daban para comer y donde dormir, y mucho cariño y amor. Sin pensarlo dos veces me fugué con ellos a vivir aventuras, conocer gentes y hacer reír a los niños. Ahora se han convertido en parte de mi,  pero parece que ya hoy me toca salir a la pista y demostrar que soy digna de estar con ellos. aunque yo tengo que salir sola. De repente todo se vuelve oscuro, los niños han desaparecido y son ellos los que se ríen de mí, pero porque me equivoco, porque no sé hacer reír, soy patética, sus risas retumban en mi cabeza...entonces me despierto.

Como si de un sueño se tratara me veo de repente metida en una historia gemela. Lo que desde niña más deseaba, el sueño de mis mejores sueños, pero ahora mis pánicos más terribles están sentados al lado mío y lo convierten en pesadilla. Miro a mis miedos a la cara y no sé aun aguantarles la mirada, sé que están ahí. Están justo entre alcanzar lo que deseo y yo, justo ahí, diciéndome: "debiste pensarlo bien antes de pedirlo", "no pidas lo que no puedes tener".

El público está en silencio, el foco me alumbra solo a mí, con mi nariz roja y mis zapatones. Todos esperan, el tiempo se ha detenido y yo no puedo, no me sale, todos me miran, al fin no sé, no puedo hacer reír...

Sé que son miedos infundados, que todo termina por aprenderse con esfuerzo, pero esa es la parte cerebral, las emociones van todavía un poco a rastras, y le dicen a la razón sus razones, basadas principalmente en la inseguridad y el miedo, siempre ese horrible enemigo, el miedo.

Lo primero es que yo no me gusto a mí, ahí está el primer detalle. Yo para estar conmigo por casa estoy bien, pero en cosas donde haya que requerir una presencia ya no me veo. Segundo que mi memoria casi senil me juega malas pasadas y mi mente se quedará en blanco en el momento más inoportuno, y tercero que ya no hace falta que me conceda el universo ese deseo...de verdad, que con el detalle ya está bien.

A veces deseas algo mucho mucho, durante toda la vida y cuando lo tienes sientes que llevas toda la vida con el deseo equivocado, no porque el deseo no te haga feliz, feliz te sientes, pero el hecho de tener entre tus manos éso que anhelabas en lo más profundo de tu corazón, puede tornar  la alegría en una responsabilidad, sufrimiento, estrés, o cualquier otra emoción que nos hace arrepentirnos de haberlo deseado, pero ya es demasiado tarde para echarte atrás y no te queda otra que cumplir tu parte.

Me figuro que en el protocolo de los deseos debe estar bien visto el hecho de cumplir lo pactado. No voy a consentir que ésa parte de mí que se encarga de boicotearme la vida se salga esta vez con la suya. Muchas veces tuve un examen así, y todas las veces lo estropee, salí corriendo de la pista mientras todos me abucheaban, a veces ni aparecía, hacía cualquier cosa con tal de excusar mi fracaso, buscado y deseado en mi inconsciencia, seguramente para no vérmelas en las que estoy ahora.

Así que voy a respirar hondo, y  empezar mi show, si los niños no se ríen, seguramente me sentiré fracasada, pero ¿y si estoy confundida?, son mis miedos los que me hablan, pero si dejo hablar a mi  sensatez la luz se enciende y los niños mi miran con los ojos iluminados,  no oía sus risas porque no estaban riendo, estaban embobados con la melodía de mi saxofón, y mi familia me mira orgullosa mientras lloran de emoción con chorros de lagrimas cómo  fuentes y se consuelan con pañuelos gigantes...


 Los deseos hay que cazarlos como cuando pasan las estrellas fugaces, rápidamente, y no debemos consentir que se nos escapen por flojera, o miedo, o porque rompan nuestros esquemas, pocas veces el universo nos da esa oportunidad, pocas veces me la ha dado a mi, y yo no puedo fallarle ahora al universo, no puedo fallarme a mi, no puedo fallar a los niños, por eso dejaré de pensar que en lo que haga cabe la posibilidad de fallar, todo saldrá bien, el único fracaso es no disfrutar de mi deseo cumplido. La luz del circo se encendió, todo brilla y todos están bailando en la pista central para celebrar el gran éxito final.

Una familia de payasos ambulantes pasaron a mi lado en el camino y fuimos felices para siempre, tal y como yo lo desee. Así que cuidado, porque a veces, no muchas, pero más de las que parece, los deseos se cumplen. Piensa muy bien de verdad lo que vas a desear.