domingo, 22 de marzo de 2015

Yo contra mí...pierdo seguro.

Cuántas veces al día nos sentamos a debatir  con nosotros mismos un asunto de menor o mayor importancia, aunque más que sentarnos, es un acto involuntario que realizamos en nuestra mente, y puede llegar a consumir casi toda nuestra energía . A lo largo de  la historia se ha representado de muchas maneras: se hablaba de un ángel y un demonio, la consciencia y la inconsciencia, el yo y el ello.  El caso es que dentro de esa disertación de nuestros pensamientos siempre hay una parte de nosotros que es más fuerte, siempre hay una parte que dice lo que tenemos que hacer, y es curioso porque por más qué meditemos solemos obtener siempre el mismo tipo de  respuesta, decantamos nuestra opinión y nuestro hacer casi siempre por el mismo protocolo .  Cuando tenemos un problema, solemos reducir la solución a dos únicas posturas ,  positiva o negativa, aunque parezca que la variedad de alternativas puede ser infinita siempre se reducen a una de estas dos opciones , o cogemos una forma optimista y positiva de atajar el problema, o nos situamos en una actitud negativa y oscura.
En éste último caso suele ocurrir que la solución del problema no se lleva a cabo, aunque tomar las cosas desde el lado positivo tampoco implica que el problema consiga ser solventado, ya que  todo problema tiene una parte en la que nosotros podemos influir y una parte que inevitablemente no alcanza a nuestro poder, pero cuando nos encontramos mal sólo vemos un total del problema, sólo vemos una situación que no podemos corregir, y no sabemos separar entre lo que podemos hacer nosotros y lo que no, y el caso es que lo más importante es aceptar aquello que nos es imposible de corregir ( es difícil yo estoy trabajando en ello) y saber que la parte que corre por nuestra cuenta tiene que tener como base la confianza en nosotros mismos, el conocimiento de nuestras posibilidades, el deseo de cambio o mejora de nosotros mismos, para adaptarnos a este nuevo evento. Y la pregunta es cómo conseguir todo esto, y la respuesta está en la decisión que tomamos sobre en qué estado vamos a prepararnos para esa situación: positivo o negativo.
La diferencia entre tomar una opción u otra solo repercutirá en nosotros mismos, aunque también es decisivo para la solución del problema, pero es nuestro interior el que se verá forzado ante esa lucha en la que nuestra energía , nuestras emociones, nuestros sentimientos se verán maltratados ante nuestra propia guerra, que además no sirve de mucho, puesto que siempre hay un mismo claro vencedor.
Dicen que locura es repetir la misma acción una y otra vez , esperando obtener distinto resultado y yo me pregunto : si en este caso, no estamos cayendo ya en una pequeña locura, al seguir debatiendo de la misma manera, al seguir posicionándonos en el mismo sitio, para tomar siempre las mismas decisiones, y no ver nunca como nuestra vida toma otra dirección.
Nos han convencido de que esa constante discusión es correcta para tomar una determinación, y creemos que eso es meditar un problema, supongo que todo depende de su medida. Por supuesto que todo problema y toda situación han de ser meditados concienzudamente, pero cuando ese análisis se convierte en una guerra encarnizada, donde sufrimos, nos bloqueamos, nos sentimos sin sentimientos de seguridad que nos guíen, entonces creo que estamos perdiendo la batalla sea cual sea la decisión que tomemos. Y lo desconcertante es que en esa lucha perdemos siempre nosotros, porque nuestra salud, nuestra integridad, nuestra energía se va ha ir resquebrajando en cada una de las batallas, cada vez seremos más débiles ante cualquiera de las dos decisiones, y hay veces incluso que podemos llegar a caer en problemas de depresión, porque la destrucción hace qué queden distorsionados los conceptos positivos y negativos, para más entender, nuestro ángel y nuestro demonio se callan y ya no opinan sobre ninguna cuestión.
Ayer estuve en una maravillosa charla donde hablaron sobre la concienciación emocional, y las personas que más interés tienen sobre estos asuntos son aquéllas que han sufrido en sí mismas o muy cercanas, enfermedades, problemas que son realmente graves, cuando para otras personas el hecho de interiorizar mensajes como el que hoy envío ,les resulta incluso cómico, yo misma he pasado la mitad de mi vida sin darme cuenta de todo esto, que hoy consigue que mi salud emocional sea mejor que la de la mayoría de las personas que dicen estar perfectamente .
También a mí en su momento me decían que yo tenía la llave para sentirme mejor, y no lo creía no la encontraba , no lo entendía , pero ahora gracias a pequeñas aclaraciones cómo ésta , algo tan sencillo cómo medir y cuidar muy exhaustivamente nuestra energía en esas luchas interiores que tenemos a diario , durante toda nuestra vida , y que ciertamente no suelen servir para nada, nos dañan, nos envejecen, nos producen achaques físicos, distorsionan la realidad, no nos ayudan  para nada , por ello creo firmemente que no debe ser un yo contra mí,  porque siempre saldré perdiendo, y cuando algo me preocupa de verdad, escojo verlo con el color de la esperanza porque lo que yo pueda hacer tendrá más energía y convicción , con lo cual tendré mas oportunidades , y si al final no puede ser , sabré que puse todo de mi parte para conseguirlo...incluso terminar con mi inútil y adictiva guerra interior...