viernes, 27 de marzo de 2015

Duelo por el accidente del Air Bus.

A veces miro al mundo y siento vértigo. Parece que estamos sosteniendo nuestros principios humanos absurdos, con excesivo convencimiento, y nos sentimos algo más cerca de un mundo feliz y próspero, mirándonos en el espejo de la soberbia y la banalidad, pero como si  alguien nos diera un toque de atención, de repente pasa una catástrofe como ha sido el horrible accidente del avión Air Bus en los Alpes, y entonces el mundo se detiene aterrado.

Todos los países (que no están en guerra), y que tienen un mínimo de poder, se ponen a disposición de los afectados por el desastre.
Los noticiosos queriendo ayudar también (entiendo), se vuelcan en estar constantemente informando a los ciudadanos de todos los detalles que pueden recabar.
Se toman medidas drásticas para que no vuelva a ocurrir, cómo si fuéramos un solo humano, sufrimos amargamente el error, y lo ponemos en la lista de cosas que la humanidad no puede volver a permitir nunca. Aprendemos.
Como raza, el dolor nos une, la incomprensión ante nuestra propia existencia, nuestra debilidad, nuestra efimeridad. 
Y guardado un tiempo de duelo y recapacitación, volvemos como el Ave Fénix, a renacer en nuestros convencimientos y nuestra seguridad como especie.

La consciencia nos hace ver lo repugnante que podemos ser, a través del dolor y el miedo más profundo que el mundo puede sentir, pero esa misma consciencia es la que nos hace humanos, y nos obliga a llorar nuestra imperfección. He visto varias catástrofes a través de las noticias, en los años de vida que me ha permitido la suerte, y en cada uno de esos momentos espeluznantes, he visto en los ojos de las personas un deseo vergonzoso de creer que será la última, que nos prepararemos para algo peor aun, que lucharemos hasta nuestro último aliento, para evitar muertes, devastación, sufrimiento, pero al final solo nos queda aceptar que nunca estaremos suficientemente preparados para la vida. Un Tsunami, un terrorista, un virus, un error inofensivo, cómo podemos prepararnos para luchar contra nuestra propia sentencia. Ya nacemos con un mal final asegurado, nuestra vida es un paseo demasiado corto para algunos, y todo pierde sentido cuando te das cuenta de que no podemos controlar nada. 
Pondrán dos pilotos, separaran la zona para el personal de vuelo, y desarrollarán toda la tecnología existente a disposición de un "nunca más", pero todos sabemos que volverá a pasar, quizás no sea un avión, ni siquiera será noticia, pero pasará que inocentes mueran o sufran, pasará que nos volvamos a detener frente al espejo para preguntarnos qué hacemos aquí, y porque nos pasamos el tiempo jugando a que lo tenemos todo controlado, cuando la realidad es que jamás controlaremos nada, solo nos queda rezar, y desear ser mejores, aceptar que nuestra lucha hace siglos que perdió su razón de ser, y que las batallas están en el interior de las personas. Según las noticias el hombre que ha cometido este acto estaba enfermo, era un ser trastornado, oscuro y peligroso como un perro con rabia, y sin emplear en ningún caso un juicio de valores, solo quisiera preguntar, ¿porque el hombre enferma en la mente? , ¿no somos acaso la raza que domina el mundo?, que enloquezcan los animales lo entiendo, pero se supone que nosotros somos esa....vida extrañamente puesta en un único planeta del universo, los hijos de Dios, ¿porque podemos curar un moribundo, y nos es imposible erradicar la maldad y la putrefacción enferma de nuestras mentes para el resto de los días?. Ojalá algún día desaparezca la palabra "asesino", y ojalá algún día se nos olvide, que hubo catástrofes que paralizaban de terror nuestro precioso mundo.

Quiero dar mis más sinceras condolencias a todas las personas que de una manera u otra hayan sufrido cerca algún tipo de desgracia así, y por supuesto muy especialmente a aquellos que esta noche miran las estrellas sin poder ver más que lágrimas. 
Con todo mi respeto y mi amor, que Dios los tenga a todos en su Gloria...