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domingo, 29 de enero de 2017
LA MUJER QUE DECIDIÓ VIVIR ( Relato corto)
Mirando el mar Carmen sentía que todo estaba en armonía y en paz dentro de su alma. Un par de días antes la noticia de su cáncer la había dejado seca. Aunque ante los demás se comportó normal y hablaba con todos de muchas cosas, pero en su interior nada de lo que decía tenía ningún sentido para ella, y aunque salieran palabras de su boca, eran palabras vacías, el estupor del cáncer segó la voz de su alma y no tenía nada que decir, ni a ella misma, no tuvo ni una sola palabra, ni un pensamiento sobre aquel hecho. Pareciera como si su consciencia hubiera muerto con aquella estúpida e incómoda noticia.
Por supuesto ella era consciente de que cogido a tiempo y con el tratamiento adecuado en un año estaría nueva y sana...seguramente, pero ahora que miraba el mar...no tenía demasiado claro si había lugar a todo eso, o si simplemente era más sencillo dejar la vida seguir...Las olas vienen y desaparecen, y luego vienen otras....y vuelven a desaparecer en la arena, y así una y otra vez, y aunque parecen olas distintas todas son el mismo agua, es sólo un juego del aire y del movimiento...perfecto, preciso, precioso.
Además odiaba a los médicos, odiaba pincharse, curarse o cualquier cosa que tuviera que ver con agredir de cualquier modo su segura salud para corregir una supuesta enfermedad. Siempre decía que el cuerpo era sabio, que casi siempre curaba solo, y que así era como nos hablaba, con el dolor y que sólo teníamos que darle lo que pedía.
-A veces pide descanso, a veces pide reír más, a veces pide caricias...- Le decía Carmen a su pequeña Yenli, su hija adoptiva china - Y aunque lo que más necesitamos es el contacto con otros de nuestro mismo ser, a veces igual que una flor en un río seco, algunos nacemos lejos del resto del mundo pero es éso lo que nos hace más especiales...
Miraba las olas y su mente viajaba más allá del horizonte, donde siempre soñó viajar, ésa isla desierta de la que tanto hablaba en sus libros. Ya no podría ir, no iría a ningún sitio, no escribiría ningún libro más, aunque sanara milagrosamente...sentía que aquella noticia, aquella realidad asquerosa había callado su voz para siempre. No habría ninguna heroína salvando el mundo al otro lado del Atlántico, ésta vez la heroína tenía miedo, tenía mucho miedo, no sabía exactamente si quería pasar el calvario que le esperaba, no sabía si merecía la pena, no sabía si lo conseguiría...ni siquiera sabía que era lo que quería conseguir.
- ¿Es lo que quiero yo o es lo que quieren los demás?- Se preguntaba mientras clavaba sus ojos en la fina linea azul que separa el cielo del mar...
Después de un rato se levantó y recogió sus cosas, saliendo de la playa, en el paseo que estaba ya concurrido por la hora del almuerzo vio a un joven que dibujaba sobre una especie de lienzo de agua, formando con un pequeño palillo las formas más preciosas que había visto nunca, ese hombre parecía estar tirando la pintura allí sin mirar casi y resulta que todo estaba programado. Primero una gran mancha rosa, después la cubría con otra casi igual roja, después verde, azul...y al final al romperlo todo con aquel palillito aparecía casi mágicamente una figuras preciosas de flores y pajaros con todos aquellos colores.
-¿Como te llamas? - Le preguntó Carmen
-Roberto Señora.
-¿Y como aprendiste a hacer ésto?
-Me enseñó otro hombre mayor que lo hacía en la calle.
-¿Y que fue de ese hombre mayor?
-Pues...Murió... pero de felicidad.
-¿Que dices muchacho? ¿Cómo que murió de felicidad?
- Pues fue de hacer todo lo que deseó en la vida, fumar, beber, mujeres, alcohol...jeje,,,pero sobre todo de pasar hora tras hora, de un día tras otro, de un año tras otro trabajando en éste arte y oliendo estas pinturas que al final enfermó,
-¿Como que murió?...¿Ni siquiera fue al médico?
- Si pero le dijo que tenía que dejar de pintar, se tomó todo lo que le dieron hasta que perfeccionó la técnica y tras conseguir crear un nuevo estilo de arte por fin, feliz en su casa una noche se murió. ...la mayoría de las personas prefieren vivir...sea como sea...pero a veces las personas muy especiales sólo pueden vivir para hacer algo especial...usted tiene pinta de ser especial.
Carmen se quedó atónita con aquella historia y sin decir nada se marchó despacio por el paseo. Anduvo durante todo el día por la ciudad, disfrutando de sus restaurantes, sus tiendas y su puerto. Cuando llegó al hotel se sentó a descansar en la cama. Miraba su portátil, pensando que... quizás...una última vez...podría intentarlo...Aunque no quería ni pensar sentir de nuevo la frustración de no tener nada...ni una historia que contar.
Abrió el programa y puso el cursor al principio del todo. Dudó un rato, sus ojos se movían buscando un recuerdo hasta que al final, Centró el texto y escribió...
DE CÓMO ME DECIDÍ A VIVIR
Por Carmen Sanz
Mirando el mar sentía que todo estaba en armonía y en paz dentro de mi alma. Un par de días antes la noticia de que estaba enferma de cáncer me había dejado...
viernes, 12 de agosto de 2016
Don Gregorio. (Relato corto)
Con mi bolso en el regazo sacaba un cigarrillo y bebía de mi preciosa petaca de vodka. Necesitaba calmarme, estaba bastante nerviosa. Aquel hombre había contactado conmigo por internet y parecía estar muy seguro de que tenía que decirme algo muy importante. Algo que me salvaría la vida o algo así.
Era la noche en la que descansaba de mi trabajo eventual de camarera. Y el anciano internauta había accedido a ir hasta la playa para verme en pleno agosto. Cuando se me presentó en el foro EL PODER DEL ALMA pensé que quería lo que todos los salidos de internet, pero luego empezó a hablarme de "esas cosas que yo sabía"...y que él sabía que yo lo sabía y entonces empecé a ponerme rara y neurótica, cuanto más me hablaba más observaba que pareciera conocer los pensamientos más ocultos de mi mente. Tenía que hablar con él. Necesitaba saber, saber más, aunque mi deseo real era no saber nada de nada.
Pasó un trenecito de esos de ocio y música por delante mía, la calle estaba iluminada con grandes farolas. Yo miraba a izquierda y derecha y no veía a nadie solo, y justo cuando me decidí a encender otro cigarro con los ojos rebuscando en el bolso, escuché su voz:
-¿Cándida? - Una dulce cara con el pelo blanco como la nieve, y unas gafas desgastadas, eran los propietarios de aquella dulce voz.
-Si.- Contesté enseguida- Usted es Gregorio ¿no?
-Don Gregorio para ti jovencita...podría ser tu abuelo...-dijo poniéndose serio.
-No, no...jajaj...-Se me escapó una carcajada- Ojalá tuviera edad de tener a mis abuelos conmigo...
-¿Que dices?...¿Me estás llamando viejo?...sólo tengo 86 años señorita, jajaja...
Los dos reímos juntos y empezamos a hablar como si fuéramos dos chiquillos, con una extraña conexión inmediata, aquel hombre parecía de verdad saber exactamente que era lo que me hacía más feliz y más desgraciada..,
De repente me encontré tan agusto que casi olvido para lo que habíamos concertado aquella extraña cita. Pero en un momento dado lo pude recordar y mi corazón volvió a llenarse de angustia, el hombre entonces guardó silencio como si supiera, que era el momento de escucharme.
- Don Gregorio...¿Que sabe usted de mi?
-Todo. - Le miré fijamente a los ojos. - Y te digo la verdad porque hasta éso sé que deseas saber, toda la verdad.
-Y ¿qué es exactamente éso que tiene que decirme y que es tan importante para mi?
-¿No me preguntas primero el porqué sé tanto de ti?
En ese momento se me hizo un nudo en la garganta.
- Porque lo sabes ¿verdad Cándida?...¿cuanto hace que lo sabes?, ¿Cuanto tiempo llevas sabiendo tantas cosas?....
A mis ojos saltaron las lágrimas, y me escondí con las manos en un llanto desconsolado.
-Eh¡...- con su mano en mi hombro me consolaba Don Gregorio mientras sonreía - No me creí que lo estuvieras pasando ya tan mal....cuéntamelo.
Sacó un pañuelo de tela de su bolsillo muy bien planchado que olía a colonia fresca y me lo ofreció.
- Sabe que no es necesario que le cuente nada.
Lo sé. Sé porqué está aquí, Sé cómo son las personas de verdad a los diez minutos de conocerlos, incluso lo que ellos no saben, sé lo que le pasa a cada uno de los clientes de mi bar, incluso podría... ¡¡saber si charlara con el chofer del maldito trenecito, qué es lo que le pasa porque está claro que o le va fatal con su mujer o le ha llegado la liquidación del I.V.A!!...
Sólo hay algo que no sé...¿Que este castigo?, ¿Una enfermedad?, porque es para volverse loca, es cómo si pudiera ver lo peor de cada persona y el miedo se apodera de mi, no puedo empezar nada porque sé cómo puñetas va a terminar y... sólo puedo huir, alejarme de todo el mundo, no tengo amigos, muy pocos, dos, y no saben del todo lo que me pasa...si pudiera contárselo..., pero sé que no me creerían...pero también sé que me quieren mucho y éso es lo único que necesito...porque este..."don"...o como usted quiera llamarlo para mi es una pesadilla, es como ver una película que ya te sabes una y otra vez. ...Alguna vez me he equivocado D. Gregorio, y es maravilloso...pero no es lo normal. Así que...dígame por favor que es ésa la respuesta que viene a darme...
El anciano sacó un libro de su bolsillo, parecía un viejo diario con las hojas en blanco, pero no estaban del todo en blanco, parecían estar borradas, las muecas del lápiz estaban y el papel viejo y emborronado mostraba un trabajo arduo por hacer desaparecer su contenido.
-Siento comunicarte mi querida niña que no puedo contestar a tu pregunta. Sé que somos muy pocos, y tenemos la obligación de ayudar a los que nacen con este don, damos nuestro testigo a una sola persona, de la que somos conocedores desde el día de su nacimiento. Yo soñé contigo el día en que viniste al mundo, y en cada uno de los momentos de tu vida he estado presente, en tu negación a tu don, cuando caíste enferma porque te creías loca, cuando empezaste a tomarlo cómo un defecto más, y en ésta última etapa en la que sabes exactamente todo lo que tienes que saber, a poco que te esfuerces puedes verlo todo...pero no puedes ver la respuesta más fácil, pronto pasarás a tu siguiente etapa, y sabrás de alguien en el mundo que un día necesitara tu ayuda....
-¿Pero...- Volví a preguntar con mi gesto más ingenuo- ...Qué significa ésto?
-Oye sabes menos de lo que cuentas ¿eh? jejeje...ya van dos preguntas...
-Oh Don Gregorio, no se burle de mí, ya sabe a lo que me refiero.
-Bueno, perdona, perdoname princesa...mira es tan sencillo que no puedes verlo. Cuando yo tenía tu edad y empecé a darme cuenta de lo que era capaz de saber, al principio, empecé a apuntar cada cosa que confirmaba que había acertado en ese diario. En poco tiempo el diario estaba completamente escrito y yo tenía muy claro de que todo cambiaría a partir de ese momento, cuando oyera ésa voz interior que tu y yo oímos, que te dice lo que nadie sabe aun porque aun no ha sucedido, o lo que sucedió en el más oscuro de los secretos, yo la escucharía, e intentaría evitar lo malo, cambiar el destino para que a nadie le sucediera nada, para que todos fueran felices, pero me di cuenta de que...
-...no se puede cambiar lo que va a suceder...- Interrumpí-
-Exacto...si yo no aprendía a controlarlo terminaría conmigo, y es mejor hacer lo que podemos hacer aunque en verdad sabemos que no hacemos nada...que vemos las cosas pasar por delante de nosotros y no podemos evitarlo y si intentamos evitarlo siempre te toman por loco.
Decidí escoger no querer saber más que lo evidente, de cada persona, de cada historia, y pensé que un buen paso era olvidar todo lo que ya sabía así que empecé a borrar todas y cada una de las páginas de ese diario...Cándida. De ti depende saber o no saber. ´Tu eres la que decides si escribirás y llenarás las páginas de ese diario que es tu futuro, o las dejas en blanco.
-¿Entonces no hay explicación de por qué...?
El Sr.Gregorio negaba con la cabeza.
-Ya me lo suponía...
En ese momento ambos empezamos a reír con una escandalosa y sentida risa, y después retomamos nuestra conversación hablando de muchas cosas.
Le invité a dar un paseo por la arena, de mi brazo, bajo la luna que brillaba blanca en el cielo. Y entre risas y el ruido de las olas, hablamos de las obras de Leonardo Da Vinci, de la teoría cuántica radical de Newton y de la ópera que más le gustó a la reina Elizabeth I, Fue una noche maravillosa, a las doce nos despedimos y yo me marché camino del apartamento mientras miraba las páginas de aquel diario.... Al final, saqué otro cigarro y mientras lo encendía lo comprendí...lo supe, y ésa sería mi última visión y única premisa.
Dejaré las cosas pasar y que digan su nombre, dejaré que se cometan los errores, dejaré que el futuro me sorprenda, no querré mirar lo que hay detrás de la cortina, ni saber el truco del mago, no puedo salvar a nadie ni a nada. Abriré mis ojos, pero sólo para ver quien me quiere de verdad y quien sólo me desea el mal, para amar a quien me ama y para huir de quien me hiera, porque al fin y al cabo la que sin querer lo sabe....soy yo.
Dedicado a D, Gregorio a quien conoceré algún día.
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domingo, 24 de abril de 2016
LA MARIPOSA. (Narrativa)
Eran las tres de la tarde aproximadamente. Estaba en mi cama, había desnudado mi corazón y tenía el alma descansando en la silla, las fuerzas las había ido dejando caer por el suelo poco a poco según había vuelto a casa la noche anterior.
Nada estaba mal en verdad, pero tampoco nada estaba bien, y estuve largo rato abstraída en la nada.
De repente me pareció ver casi a los pies de mi cama unas motas de color brillante removiendose en el aire. Toque la colcha intentando discernir si eran mis ojos o un reflejo de la luz, y las luces cesaron unos instantes, pero antes de que pudiera pestañear, esas motas de luz comenzaron a brillar otra vez, a hacer un remolino minúsculo, y una suave brisa removió todo a su alrededor llenando la habitación de una especie de primavera.
Yo apretaba mis incrédulos ojos pero no tarde más de un segundo en quedar absorta ante aquello que estaba sucediendo.
Poco a poco pero de forma mágica aquellas luces fueron tomando forma, y cómo si fuera un sueño se transformó en una pequeña y dorada mariposa que movía sus alas con un candor que me hizo enamorarme de ella.
Durante unos instantes descansó a mis pies como si esperara retomar su existencia y luego empezó a volar por toda la habitación iluminando rincones y formando estelas de polvo brillante, hasta que pausada y delicadamente se posó en mi nariz...
Yo la miraba como una niña absorta con los ojos bizcos, pero al momento despegó de mi nariz para revolotear por toda la habitación. Yo la seguí sin pensarlo, voló reclamándome muy segura hasta la puerta.
La abrí y salió de la habitación escaleras abajo, parecía exactamente a dónde quería ir y aunque yo que no entendía nada sólo sabía que necesitaba seguirla.
Salí a la calle en pijama y descalza con una sonrisa de oreja a oreja mientras seguía a aquella preciosa mariposa que volaba haciéndome casi bailar en su busca.
La gente se me quedaba mirando, no sé si más por mi aspecto o por mi actitud, aunque supongo que ambas cosas eran igual de meritorias. Cruzaba calles sin mirar semáforos, no me di cuenta ni cuánto tiempo anduve persiguiendo aquel bichito mágico que había conseguido ser el centro de toda mi atención, hasta que llegó a un parque y se posó al filo de una pequeña fuente.
-¿Que hay aquí?, pregunté presa de mi propia fantasía.
La mariposa empezó a hacerse una especie de crisálida que se fué convirtiendo en pez, un precioso pez dorado y con una larga cola que saltó al estanque...
-Pero... ¡ahí no puedo seguirte!..Le grité.
El pez dorado saltaba una y otra vez insinuando que tenía que seguirle allá a donde fuera. Así que sin pensarlo metí un pie en la pequeña fuente y aunque creí que tocaría el fondo parecía que había algo más allá debajo del agua...metí el otro, cogí aire y me zambullí en aquellas aguas oscuras. Sólo podía ver la luz del pez que delante de mí me indicaba el camino por el que yo debía bucear. A mi paso notaba como si cosas oscuras rozaran mi piel, pero nada me asustaba, nadé mucho tiempo tras aquel pez de cola brillante, más del tiempo que nadie podría aguantar sin respirar bajo el agua, pero yo no sentí en ningún momento la falta de aire, hasta que el pez saltó a través de la luz que parecía una salida, y yo tras él, aparecí en un gran lago, <<¿Donde vamos ahora?>>, pensaba, algo desorientada, nadé hasta la orilla y miré a mi alrededor, estaba en un inmenso y frondoso bosque verde.
El pez no estaba, y por un instante me asusté, cuando pasó a mi lado a galope un caballo dorado, Corría arriba y abajo con sus largas crines mágicas hasta que se paró ante mí y agacho la cabeza...monté sobre él y me llevó a través del gran bosque verde, abrazada a él ya no tenía nada que temer...mi mariposa, mi pez, mi caballo mágico...llegamos a una gran ladera y el caballo empezó a galopar, me agarré a su cuello y cerré los ojos, al final de la ladera había un gran precipicio, el caballo corría cada vez más y más, el viento me asustaba un poco pero mi corazón latía de felicidad hasta que llegamos al filo del precipicio.
Bajo mis manos las crines se hicieron plumas y el galope cesó, ahora me sentía flotar en una sensación de paz que llenó todo mi interior...cuando abrí los ojos volaba muy muy alto sobre un gran cóndor dorado. Siempre tuve miedo a las alturas pero ésta vez me sentía segura y libre, pues sabía que nada malo podría pasarme...el aire era frío y la tierra parecía un precioso juego de colores y formas divertidas, ya nada me importaba.
Me llevó por encima del mar de nubes, el tiempo parecía haberse detenido hasta que el gran pájaro empezó a parecer cansado, comenzó a apagarse. Bajó torpemente hasta una montaña algo angosta me dejó suavemente en el suelo y cómo si le doliera comenzó a tornarse nuevamente caballo, monté sobre él. Sentía como su cansancio me cansaba y se volvía cada vez más gris y triste.
Llegamos hasta la orilla del lago donde se desplomó al suelo, retorciéndose dolorosamente se volvió pequeño hasta convertirse en un pequeño pez enclenque y amoratado que yo eché angustiada al lago, y al que seguí temiendo que no le quedaran fuerzas para llegar hasta el otro lado de aquellas oscuras aguas, a aquella pequeña fuente de aguas sucias a donde me llevó siendo aun una mágica mariposa...
Ahora dentro del agua yo no veía nada, nadaba y nadaba, casi sin fuerzas, pues ahora el aire sí me faltaba, creí perderme para siempre en aquella oscura muerte, hasta que ví el pequeño rayo de luz y salté buscando el aire desde el fondo de la fuente, de aquel parque perdido.
Respiré profundamente y busqué el pez o la mariposa, algo, mi mágico amigo...necesitaba que me guiara de vuelta a mi hogar, a mi casa.
Salí de la fuente con mi pijama empapada, descalza y sucia, pero no encontré a aquel ser. Cuando levanté la cabeza lo que había era mucha gente, unos miraban con cara de miedo, otros me hacían fotos y se reían, y otros simplemente me observaban con gesto de preocupación, pero nadie se acercaba.
Tardé un rato en recuperarme, respiré profundo y pensé - Todo ha sido un sueño y pronto estaré en casa- Cuando noté algo oscuro removiéndose a mis piés. Deseé que fuera mi pez, o mi mariposa...me sentía perdida y necesitaba su magia, pero sólo hallé una flor marchita, seca y ennegrecida.
Entendí que aquella flor había sido la mariposa, el pez, el caballo y el cóndor que un día me hicieron salir de mi cansina tristeza, pero también supe que la magia había muerto y aquella flor era lo único que quedaba de mi fantástica aventura. La tomé con cuidado entre mis manos, y ya sola pero decidida busqué el camino de regreso a casa.
Anduve cansada, con sed, con hambre, días y noches, con aquella flor muerta entre las manos, hasta que conseguí encontrar el camino de vuelta, y llegue a mi casa, entré y subí a mi habitación, dejé la flor con cuidado en mi almohada, me acurruqué a su lado y me dormí recordando las maravillosas aventuras que había vivido junto a ella.
A la mañana siguiente me desperté, Nada estaba mal en verdad, pero tampoco nada estaba bien, y estuve abstraída en la nada durante largo rato.
De repente me pareció ver casi a los pies de mi cama unas motas de color brillante removiendose en el aire. Toque la colcha intentando discernir si eran mis ojos o un reflejo de la luz, las luces cesaron y ya no volvieron a aparecer. Recordé entonces una aventura que juraría haber vivido, ¿Una mariposa?...¿Un pez?...¿Un caballo?..,volar más allá de las nubes, busqué entonces algo que creí haber dejado en mi almohada, pero sólo encontré la soledad, el vacío y la humedad de mis lágrimas.
La mágica juventud nos lleva más allá de nuestros sueños, pero hemos de saber que el camino de vuelta lo haremos siempre solos, y viendo como aquello que un día nos hizo sentir vivos va muriendo para siempre en nuestras propias manos.
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jueves, 7 de enero de 2016
EL SUEÑO . (Narrativa)
El ruido de las olas me fue despertando poco a poco, hacía un calor suave y corría la brisa salada. Al abrir mis ojos la luz del sol me deslumbraba, entonces apareció tu cara de payaso haciendo una mueca que me hizo reír. << Te quiero tanto...>>
<<¿Donde estabas?, me quedé dormida y no aparecías. Adoro tu sonrisa. No tenemos que hablar, no hace falta>> Me tiendes la mano y dejo que me lleves contigo, <<¿Donde vamos?, ¿Me harás una diadema de flores?. De tu mano no tengo miedo>>. Vamos a buscar frutas, isla adentro, y me llevas con los ojos cerrados por un sendero que sale de la playa, - es una sorpresa, "suuhh"- me pones el dedo en la boca, -escucha- << Lo oigo, las Cacatúas y el Tucán se oyen en lo más profundo de la selva, y un suave beso me hace abrir los ojos, ya no estás, busquemos por separado será más divertido, se me da bien trepar a los arboles, y las bayas están buenas aunque a veces nos ponen un poco chisposos...>>.
<< Sígueme que sé donde hay un lago, ¿ves?, agua dulce sólo para ti, la cascada te la regalo, éste será nuestro sitio secreto>>.
Jugamos en el agua, siempre estamos riendo, me miras a los ojos, el ruido de la cascada nos ensordece y al fin me besas, salgo a correr y me persigues. <<Me esconderé dentro de la roca>>, me has encontrado, ahora eres tú el que me lleva en los brazos por las aguas oscuras de la cueva, la luz se cuela por una chimenea y estamos allí solos, girando sin decir nada, mirándonos el alma, más allá de los ojos, en silencio, sonreímos. De repente se oye un cañonazo, los piratas asaltan la isla, hemos de encontrar refugio.
Salimos del lago por un sendero oculto, me llevas de la mano y me siento segura. <<Tu por allí y yo por allá, rodearemos a los contrabandistas, ¿me quieres?, te quiero>>, cuando el amor es verdadero puede perderse en el tiempo pero siempre volverá a su dueño. - Adiós mi amor, ten cuidado.
<<Buscaré en nuestra choza las lanzas que fabricamos para pescar, desde aquí se divisa la playa, ¿y si no salimos de ésta?. Los piratas están buscando un lugar seguro para su botín, si nos descubren nos matarán>>.
Les vigilo y a lo lejos en el atardecer entre las palmeras te imagino, astuto, rápido, con los ojos clavados en el peligro, contigo me siento a salvo, pero yo también soy fuerte, y defenderé nuestra isla.
De repente siento un ruido tras de mi. - ¿Eres tu? - un malvado sale de entre la maleza, me amenaza con su cuchillo y me echa a su espalda como un saco mientras ríe. - ¡Suéltame bestia inmunda!, ¡márchate de mi isla secreta!
Me lleva hasta la playa, y delante de todos me deja caer en la orilla. <<¡Dios mio!, ahí estás. Te han apresado. Te obligarán a trabajar para ellos y a mi me harán algo peor>>. Nos separan y te llevan en un bote hasta su barco. Han encendido un fuego, están bebiendo y cantando y me hacen bailar con ellos, apestan pero no es eso lo que me preocupa, pierdo la mirada buscándote en la oscuridad, <<¿donde estas? hazme una seña, dime que estas vivo, amor mio, ¿que será de nosotros?>>.
Al fin se han quedado dormidos, consigo desatar mis cuerdas y entro en el agua despacio, no quiero hacer ruido, nado hasta el barco, estoy muy cansada pero me puede el peligro. Subo despacio por la escalerilla, salto dentro pero todo está oscuro. Te llamo suavemente. Entonces escucho tu risa, <<¿es que me estabas esperando?, vamos antes de que se despierten>>;- No princesa- me dices, <<seguro que has planeado algo, confío en ti, te espero en el bote, será divertido, vamos>>...cinco, cuatro, tres, dos, uno...PUM! Todo explota por los aires, <<¿pero donde estas tú?>>, la fuerza tumba mi bote, vuelan los trozos del barco, algo me golpea fuerte, pierdo la consciencia y caigo al agua.
Resbalo por los rayos de luna hasta el fondo del mar, siento frió, la marea me arrastra, todo desaparece, te llamo desde el fondo de mi alma, grito tu nombre en el silencio del océano, por unos segundos la vida parece haberse ido y tu con ella, hasta que poco a poco vuelvo a sentir que despierto, oigo ...<<¿gorriones?>>, abro los ojos y la luz pasa por la persiana haciendo infinitas estelas brillantes, estoy sola, estoy en mi habitación y tengo tu foto mi mano, <<No puede ser, amor mio, ¿de verdad todo fue un sueño?, me siento morir y lloro sobre la almohada, << ¿Cómo decía? cuando el amor es verdadero puede perderse en el tiempo pero siempre volverá a su dueño. !Claro¡, ¡Éso es!, ahora lo entiendo.
Me levanté deprisa, me puse algo de ropa y me vine a esperarte a esta playa. Aquí estoy, en la misma orilla, te he esperado minutos, días, semanas, meses, demasiado tiempo, demasiados años, quizás jamás sepas que te espero, pero por si fueran verdad los chamanes y las hadas, por si de verdad existieran los milagros estaré por siempre en esta orilla, en mi sueño, en nuestro sueño...
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