lunes, 14 de diciembre de 2015

La Rosa Helada.





Estoy bien. Estoy muy bien. Estoy tan bien que no necesito nada. Pero el caso es que sigo sintiendo frío, muy adentro de mi alma. Ese frío que no tapan las mantas, una rosa helada que vive eterna allá donde no llega ninguna primavera.

Todo es más bonito y más sencillo con dinero por el que doy las gracias, los amigos también son importantes y por eso los cuido, y sobre todo los buenos que se hacen imprescindibles, la familia es el hogar donde nos sentimos protegidos y que sé que al final nunca me fallarán y el trabajo una bendición que beso cada día. Y ya está, incluso la salud que es la base de nuestra vida me tiene en buena estima, pero con todo eso yo me pregunto ¿y qué?, ¿no hay nada más?.

 Los días se han convertido en una lucha sin tregua para ganar felicidad, bienestar, buenos momentos, mi vida se ha convertido en una preciosa estancia, pero...¿Y si no fuera suficiente?, temo pecar de ingrata, pero ...¿y si prefiriera cambiarlo todo por una sola cosa?, ¿ puede ser que todo lo material y hermoso que poseo no me sirva para nada si no tengo...amor?.

Que pesado resulta hablar ya del amor, del que parece haberse dicho todo pero no parece que se haya entendido nada. Yo juraría que el amor está extinguiéndose, cada día somos más insensibles, cada vez nos importa menos amar, bueno, amamos si, pero en la mayoría de los casos a nosotros mismos. A los que nos rodean, a nuestros compañeros de viaje ya no le entregamos nuestra lealtad, apenas conocemos de verdad a las personas con las que nos relacionamos, pero es que tampoco abrimos nosotros nuestro corazón, un hermetismo sucio ha cundido entre una sociedad recelosa y perversa a la vez.

Esta nueva sensación de que el mundo entero está a nuestro alcance a través de una pantalla nos hace alejarnos del interior de las personas, nuestra visión se vuelve más general, no sabemos, no podemos encontrar alguien a quien amar porque no lo estamos buscando, hay mucha gente ahí afuera y no puedes quedarte aquí, con todo lo que hay mas allá.

Así que sabiendo lo terrible de la situación y aunque lo tengo todo, nada me sirve de nada sin amor. Y la verdad es que lo estoy deseando, estoy preparada, estoy en ese momento en el que sé que podría hacer feliz a cualquier persona, pero se ve que cualquier persona no merece que yo le haga feliz, no necesita que yo le cuide, ni quiere compartir nada conmigo, nadie me mira solo a mi. Siempre hay alguien más hermoso, más joven y más popular a un tiro de wassap. Antes era mas sencillo encontrar el amor, cuando tu circulo de amistades eran los compañeros de instituto y los amigos del barrio, pasabas todo tu tiempo con esas personas, compartías, las conocías y surgía sin apenas tu querer...pero ahora mi circulo de amigos es de trescientas personas, de las que conozco a cien, me aprecian cincuenta, veo a menudo a quince, y me llaman para tomar un café  cinco...cinco amores sin los que ahora mismo no estaría aquí, pero que no consiguen ocupar ese lugar que toda persona tiene en su interior, ese lugar reservado para alguien muy especial, que en muchas ocasiones no aparece, ese trono a veces vacío y triste, que en mi caso y algún otro, parece que nadie quiere ocupar.

Pero no piensen que está su lugar vacío porque yo rechazo el amor (como algunos me han dicho) es más bien que nadie tiene interés de verdad, lo que me ofrecen no es amor, lo que la mayoría de las personas ofrecen hoy en día es un instante, una vivencia, un pasar el tiempo, caminar en círculos por caminar, comer por comer, y por decir que has comido, pero la verdad eso jamás cubrió ni menguó mi necesidad, no calentó nunca este frío que siento.

Y ya estoy cansada, cansada y aburrida, voy a cambiar de baile, en verdad tampoco duele tanto, y apenas llegue la primavera seguro que mejora...y mientras tanto esperaré, observaré de lejos como vuelan las flechas de otros guerreros, que aun creen que alguien les mirará solo a ellos, seré celestina de aquellos que aun tengan esperanza, y me sentaré en mi trono vacío a pensar. A jugar con mi nueva vida, banal, preciosa y falsa, pondré la urna a mi rosa helada, la cerraré y dejaré los recuerdos del amor junto a ella...al fin y al cabo estoy bien, si señor, estoy muy muy bien...

Por cierto, adiós ...amor, adiós.