lunes, 21 de diciembre de 2015

LA COPA VACÍA. Voluntaria al fin.




Con ésta copa vacía pido un brindis por la mujer que soy.

Brindo por los amores imposibles, brindo por lo que nunca sucederá, por lo que podía haber sido, por los amigos, por los sueños, por la realidad, por lo que me queda por vivir. Brindo porque hay que brindar, porque hay que otorgarle su atención a las cosas que importan. Me importa lo que he venido a hacer a este mundo, me importa que me duela saber que mi vida venía marcada ya con una distinción especial, pero lo que más me importa es que no me importa nada.

Me importan mis hijos, lo único que dejo en la tierra de mí, éso me importa, lo demás son parodias y entretenimientos, días gastados que pasan como un paseo. Me queda demasiado tiempo para no hacer algo importante, aunque no importe nada, me niego a pensar que mi vida se va a reducir a trabajos miserables, fiestas, amiguetes, relaciones superficiales y compromisos sociales, no puedo quedarme solo en la corteza de lo que puedo hacer aquí, quiero pringar bien, mojarme los pies y ensuciarme de barro para ayudar a otros. Así que he buscado dentro de mí el ungüento que calme ésta desazón de estar viva, y he decidido ser voluntaria de la Cruz Roja. Si pudiera me iría a África, Asia o Sudamérica, pero resulta que ser voluntaria e ir hasta allí a dar tu vida por los demás vale casi igual que unas vacaciones en las islas Fiji, así que me conformaré con ayudar a los que están más cerca, que al fin y al cabo también necesitan ayuda.

Todo empezó cuando me puse a pensar, pues como soy tozuda dolía demasiado, así que me puse a sentir y sentí que mi copa estaba vacía, y sentí que vacía no me servía de nada. ¿Que sentido tiene? Todo lo que he hecho desde que estoy aquí ha sido una pérdida de tiempo y energía. Solo he hecho dos cosas en mi vida: crear problemas  y traer al mundo a dos seres maravillosos, gracias a dios con lo uno compenso lo otro, pero siento que eso es tan poco. No he hecho nada digno de mención, nada que me permita marchar en paz cuando llegue el momento, así que ahora mejor que otro día es un buen momento para empezar a dar un sentido a todo ésto aunque sé que nunca tendrá sentido.

Siempre quise ser artista, escritora, bailarina, actriz, quería ser famosa, quería quedar en la historia, quería tener una vida en lo más alto, quería un amor verdadero, quería grandes facultades y éxito, quería demasiadas cosas y todas inútiles, pero el tiempo pasó deprisa, yo creí que todo iba bien, hasta que me distraje un poco y pasaron cuarenta y dos años, y de repente ya es tarde para todo, y lo mejor es que tampoco me importa demasiado,  y según pasan los días esos sueños se alejan más y más, dejando paso a una realidad que a base de lágrimas y sangre se ha convertido en mi obligación de despertar cada mañana.

Quizás despertar con un trabajo remunerado en amor haga mis amaneceres más dulces, o quizás dure dos días en mi nuevo proyecto , quizás me arrepienta de todo lo dicho, quizás venga la vida y me destroce los planes con algo gordo como suele hacer, pero hoy noto alivio sólo con  pensar que serviría de algo, de poco, muy poco, pero lo suficiente para que mi paseo por ésta vida no sea en balde.

Ahora sólo tengo una pregunta...¿sabre ayudar?, ¿Sabré dar de beber con mi copa vacía?, Puede que para los demás mi copa nunca estuviera vacía,  que yo no quisiera nunca beberla, puede que no la necesite, que mi sed se calme al calmar la de otros y mi vida tenga un sentido que muchos no entenderán. Llevo toda mi vida buscando algo, ésto es parte de ésa búsqueda, no es una nueva loca idea que no terminaré, porque soy de la opinión que no es en balde algo por no haberse concluido, es lo único que puedo hacer para ser algo más feliz que hoy, y por ello brindo, alzo mi copa y brindo por mi felicidad, pero sobre todo brindo por la felicidad de aquellos que aun necesitando ayuda y amor, son capaces de  llenar las copas vacías.