jueves, 5 de noviembre de 2015

Un Cabreo con la Vida

Al fin silencio, quietud y nada que pensar. No hay nadie a quien quiera contar. Nada que merezca la pena ser contado.

Sin embargo hace tres días todo mi mundo se descontroló, bueno, realmente siempre estuvo descontrolado, pero en un instante tomé consciencia de ello, al siguiente tomé una decisión al respecto, al siguiente las circunstancias se volvieron turbulentas, después vino una gran catástrofe, pero en el último instante y con una energía interior desconocida para mi, conseguí salvar mi isla de una nueva devastación. Algún destrozo ha quedado pero nada que el tiempo no cure.

Ahora todo ha pasado y yo me encuentro como un vampiro cuando vuelve a su tumba justo antes del primer rayo de sol. Mañana quizás entre en otro remolino pero ahora, hoy, no sé ni siquiera qué decir.

No me cansa el trabajo, si no las veces que te tienes que levantar cuando la vida te tumba, y en mi caso son muchas, soy un alma anciana, como un torturado que suplica su fin, parece que mis momentos de bienestar fueran un poco de agua en la cara que me haga espabilar para poder seguir sintiendo dolor y amargura en mi castigo.

Estoy enfadada. Me lo voy a permitir esta vez. Sé la banalidad de mi enojo, pero ya hasta eso me da igual, Puede que caiga de nuevo en dar la importancia a mi vida que no tiene ni la propia existencia en verdad, pero necesito decir "¡ya está bien!".

Siempre quiero ser positiva, optimista, sacar siempre lo mejor de todo, tolerante, educada, alegre, simpática, agradecida, honesta, trabajadora, complaciente....¡ya!. Ya no puedo más, desactivo el modo "correcta".

Ayer una mujer sabia me hablaba refiriéndose a su hijo, y utilizó una expresión que me hizo pensar "se merece ser feliz, pues ha sufrido mucho". Entonces yo también lo merezco seguro, merezco que me respeten, que me amen, que me valoren, que me den una nueva oportunidad, que me perdonen, que me quieran y quieran llegar hasta el fondo de mi desvalijado corazón. Pero eso no ocurre, pasan los días, sigo luchando, sigo riendo mientras me seco las lágrimas, sigo dándole una nueva oportunidad a la vida cada día para que me pague lo que me debe. Pero como dijo Bruce Lee, "Esperar que la vida sea buena contigo porque eres buena persona, es como esperar que un tigre no te devore porque  eres vegetariano".

Volveré a levantarme una vez más de esta caída absurda, saldré de mi espacio de espera y  dejaré que el sol y las risas me hagan evadirme de esta sensación de inutilidad vital.

Gracias al cielo esta vez no nos hemos hundido, pero sé que la furia del mar volverá, y para entonces espero estar preparada, me alejaré de la orilla, me resguardaré, y llenaré mi despensa de víveres, y aunque me siento morir porque eso significa más soledad, es la única manera de saber que estaré a salvo, que serán menos las veces que caiga, pues ya no sé cuantas más podré levantarme, y que mi espera será más absurda aún que mi propia vida, pero como siempre dije..."No es valiente el que no le teme a la muerte, sino aquel que teme a la vida y aun así, no muere."