Mostrando entradas con la etiqueta encontrar la paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta encontrar la paz. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de noviembre de 2016

Mi nombre es Armonía.



Todo está en su sitio. La mar en calma trae desechos de barcos hundidos, perdidos. Yo soñé una vez que me hundía en ésa oscuridad una noche. Con el aire frío en la cara, desnuda...,ebria de todo lo que pueda hacerme no sentir...

Pero ahora todo está en paz porque así lo quiero. Una viola lejana canta. Todo está en orden y sin embargo nada necesito. Pierdo las fuerzas sin oposición, segundo a segundo, golpe a golpe de felicidad, de vida, de destino. Es como si cuanto más comprendiera, menos significado tuviera y aun así todo encajara. Como si no necesitara más que la respuesta a el porqué de todos los porqués, para guardar el secreto.

Ojalá pudiera detener este instante en el universo...ésa lejana canción que habla de amor, de libertad...cosas que mi corazón malformado no me permite sentir como los demás, pero ya no lloro, todo está en orden ahora, y sé exactamente el sitio que ocupo. 

El mío. El sitio de alguien que volvió de entre los muertos para contar algo que olvidé en mi regreso. Sólo Dios sabe cuanto me llevaré, más allá de mis callos y mis vestidos rotos. Más allá de los errores, porque siempre miré más la orilla que el horizonte.

Observo éste mundo, maravilloso y deleznable a la vez, veo el dolor y el amor compartiendo la misma acera, y me siento desorientada en ésa rutinaria pelea entre mi yo y el que está permitido. 

Tengo prisa, yo creí que llegaba a un lugar perfecto, yo creí que el amor era la llave pero me equivocaba demasiado...Y aunque siento que por más que ordene mi interior el caos me rodea, y me estropea, y me atrapa en su desorden, y me pierde...Ya no necesito las ruinas de otros titanes para construirme un Dios....

Mi paz y mi soledad, mis mejores amigas, mis consejeras. Me dicen que ya no hace falta vencer ninguna batalla, pués la guerra es con nosotros mismos, y la victoria es llegar a comprendernos, a pesar de que no comprendamos nada más.

Me siento orgullosa de muchas cosas que puede que no sean meritorias para el resto del mundo, pero como ya he dicho, la victoria y el milagro está en sentir esa armonía en el espacio, ese equilibrio en movimiento dentro de nosotros, independientemente de lo que pase a nuestro alrededor. 

Me siento orgullosa, y me siento bendecida, y creo que he agradecido con sangre esta vida, que es exactamente la vida que merezco, que he buscado y ganado... la que en verdad necesito. Voy a cerrar para siempre mis habitaciones vacías, y abrir mis murallas, y voy a disfrutar de esta existencia que construí día a día sin casi darme cuenta...Y si la desgracia aparece en mi puerta, le diré simplemente que la atenderé a su debido tiempo.

Ya no necesito compañero de viaje, he aprendido a dejar la copa de agua tras de mí...nunca me pudo la sed, y ahora me he vuelto poderosa, al saber cuánto de mí perdí esperando su dueño...

Una vida agridulce, especial, tantos recuerdos que no necesite pensar...y aprender a esperar en paz.

Maravillosa melodía que inunda mi estancia...en mi alma ordenada, en mi corazón casi nuevo, donde todo tiene la importancia y la distancia que yo quiero, y hasta las idas y las vueltas de estas caprichosas olas, las espero, mientras hoy clavo mis ojos por primera vez...

...En el horizonte...atardeciendo.



martes, 19 de julio de 2016

Y entonces Dios me dio unas Alas.





Volar...siempre quise sentir ésa sensación de plena libertad. De niña veía a las bailarinas con sus puntas eternas que parecían flotar volátiles al compás de melodías melosas...las admiraba absorta y estaba convencida de que era porque las bailarinas eran como unas ninfas extrañas que  podían volar. Volar... bailar... lo que más yo deseaba, así que, así nació mi amor por la danza.

Luego pasaron los años y la vida me clavó los pies en el suelo....y yo solo quería volar.
Tanto interés se tomó mi suerte en que no me alejara más de un metro de la tierra firme, que me sedujo con la idea del vértigo más absoluto e indomable....aunque una vez monté en globo y me enamoré de las nubes, pero los dioses se debieron enfadar conmigo y no volví a poder hacerlo...

Y hace ya muchos muchos años que vivo castigada a caminar por el mundo, y no puedo volar hasta mi planeta secreto, donde estoy a salvo de todo. Cuando el mundo se vuelve un infierno, un holocausto y una tortura infinita, sólo puedo resguardarme en mi soledad segura y confortable...aunque sé que el mundo siempre es eso, un infierno, un holocausto y una tortura infinita ...pero a ratos amanece y descansa.

Un día empecé a tener planes complicados, pensé en huir como las lagartijas, rastreras y cobardes, por una rendija, por un sumidero oscuro, lo importante era estar a salvo, pero por algún motivo, el destino empezó a truncar todos mis planes de huida, y me tuve que quedar. Después incluso  compré un billete de tren sin destino  para no volver jamás, pero justo cuando daban el último aviso, creí que alguien me llamaba y al volver mi atención a mi huía... el tren ya había desaparecido.

Ya me daba por perdida y condenada, a bagar eternamente  por este mundo de hedores, de muerte e injusticia, cuando una noche de calor y lluvia comencé a sentirlo...algo se movía en mis adentros, una cosquilla, un extraño picor en mis omóplatos, una melodía melosa....

Al principio, creí que me habría picado algo, pero luego, una caricia hacia crecer poco a poco unas pequeñas plumas en mi espalda, que se convirtieron en unas grandes alas luego. Unas alas invisibles, blancas, brillantes, preciosas, que me llevarían allí donde yo quisiera.

De repente ya no sentí tanta prisa por marcharme, total...puedo echar a volar en cualquier momento, sólo tengo que aprender a ocultarlas, hacer silencio sobre mi secreto.

Y en cuanto pueda estar solar, volar...

Volar al mundo donde yo soy lo más importante, donde sé que mis sueños se cumplen todos los días, un mundo donde soy la que mejor me cuida, la que más me ama y me comprende. Un mundo donde siempre tengo la razón, y si no la tengo siempre siempre me perdono. Un sitio sagrado al que podré acudir ya siempre que necesite limpiar mi alma, de la sangre de las almas en pena que purgan sus pecados en el mundo.

Llámalo Dios, llámalo  fantasía, locura...o necesidad...pero a mi me gusta pensar que pronto andaré sobre mis puntas infinitas como aquellas bailarinas de mi infancia...y podré volar...me han regalado unas alas y voy a aprender a volar.