lunes, 17 de julio de 2017

Cuando llega el Amor, amor...






Has llegado y no eres guapo, pero yo no me canso de mirarte... Has llegado y no eres un santo, pero yo te veo bueno. No eres el romántico y tierno amante de las películas, pero eres exactamente lo que quiero. Dicen que el amor es ciego pero tú que no te guardas nada me dejas tocar con mis manos lo que no veo. 

Ahora que he amado tantas veces veo ridículo cuando llamé amor a lo que en alguna ocasión sintiera y ni remotamente lo fue.

 Ahora que siento esta magnitud me doy cuenta de que en verdad ésto no lo he sentido nunca. No diré ni menos ni más, pero no con esta sensación de querer hacer el amor bien hecho, porque el amor se hace cada día, cuando te siento y me sientes y también cuando no me sientes y no te siento.

Cada vez que amé en el pasado porque es pasado fue diferente, cada persona hace nacer en nosotros una formula de amor distinto, y el que tu haces nacer en mí ahora...me gusta. Me hace querer ser la mejor versión de mi misma, apela a mi capacidad de crecer y aprender, de agradecer que seas capaz de mirar mis defectos y aun así sigas agarrando mi mano. 

Te lo he dicho, que no te necesito, porque necesitar hoy está mal visto, y porque aprendí a necesitar para mis adentros. Pero ¿ puedo querer seguirte amando? sin nada a cambio, y te prometo que no prometo. Mientras tu piel y mi piel se entiendan...

No te apures, yo también tengo mucho miedo, porque ya me hicieron daño y yo hice daño, y por nada del mundo voy a consentirlo de nuevo, pero es que me lo grita el alma, que eres algo realmente bueno, algo que quiero cuidar...hablo de ti y hablo de mi y hablo de ésto, de lo nuestro. 

Cuidar de que sigas sonriendo, que me sigas mirando siempre como el primer día, y veas a la misma loca apasionada aunque pase por tus ojos el tiempo. Al menos mientras nos duren las ganas, y lo sigamos sintiendo. Ya sabemos que por estadística estamos condenados al fracaso, pero yo quiero creer que podemos hacer entre los dos un tipo de amor nuevo, que ni fracase ni triunfe, que no nos pida responsabilidades si no amarnos como lo inventen nuestros cuerpos. Un amor de esos que todos envidian porque no pueden comprenderlo, un amor que perdone siempre sin remedio, y no sepa de reparto de méritos.

Porque cuando llegan sentimientos así a la vida hay que luchar por ellos y defenderlos de un mundo donde si no matamos morimos, aunque el universo esté obligado según parece a darnos todo lo que queremos, porque sí, aunque ni lo ganamos ni lo merecemos, ¿recuerdas? El pensamiento mágico que pactamos no tener, porque sabemos que no somos dueños de este amor, y sí que es éste amor nuestro dueño.
Yo que creí y no creí y volví a creer en el amor. Tú que de tanto amar amor... vienes de su entierro. Qué osados...desear amar y ser felices, como si tuviéramos algún derecho a creernos benefactores de tan gigante sentimiento.

No, no me digas nada...amor. No hace falta que me digas  "te quiero". Éso son sólo palabras...aunque a mí se me quiera escapar a veces de los labios y por no asustarte amor mío...yo lo convierto en gesto y simplemente te doy un beso perdido y sin remordimiento me entrego, a confiar en tu mirada, a confiar en lo que siento. Porque cuando llega el amor, nuestro mundo cambia y se vuelve muy pequeño, justo del tamaño de un abrazo donde sólo tu y yo cabemos.

No tengas más miedo mi vida, ya verás como todo sale como tenga que salir, no pensemos, sólo vamos a asegurarnos de tener el alma y las velas abiertas y dirección puesta hacia nuestros sueños. 

Déjame intentar amarte amor...como dicen los sabios, sin nada a cambio, sin pensar, sin medir...sin miedo y te prometo que no prometeré nada y aun así estaré siempre en tu alma, porque cuando el amor llega sólo los que aman de verdad pueden conseguir

 que sea eterno...