sábado, 8 de agosto de 2015
Escoge tus Victorias que tus Batallas vendrán solas.
He emprendido mis propias batallas y todas las he ganado, sin embargo mi triste victoria se celebra en mi eterno castillo en soledad, lejos del mundo. Conseguí que nadie llegara hasta aquí, plagué mis campos de espinos y cerqué mi horizonte de un muro infranqueable, y aquellos ilusos que intentaron atravesar mis fronteras pagaron con sus vidas ante mi espada justa. Como una guerra santa que solo hace mi religión más sucia e inhumana, defendí lo más ruin de mi misma.
No se hacerlo mejor, no soy capaz de entender que daño tan terrible me han hecho para que esté tan cabreada con la vida. Donde otros ven cordialidad yo veo hipocresía, y cuando me dan un trozo de pan me enojo porque no me dieron todo lo que tenían. En mi gran justicia, soy la más injusta, egoísta como nunca pensé que pudiera serlo. ¿Y como arreglo esto ahora?, porque de repente desearía dejarme a mi misma amargada en mi castillo y largarme sin mirar atrás, pero resulta que tengo que estar aquí, en este castigo que la vida me da por llevar la razón hasta el límite.
Eso me tranquiliza, como cuando en la escuela hacía una maldad, de esas que hacen los niños que no tienen maldad, y no dejaba de llorar hasta que no recibía mi justo castigo, igual que en esas esperas en el pasillo del cole, donde purgaba un insulto o una tarea copiada, me siento en mi pasillo de la vida entendiendo al menos por un día, que nunca sabrás cuando termina tu castigo, pues nunca sabes cuanto fue el daño que hiciste.
Parece que el arreglo sería sencillo, pedir perdón, pero curiosamente hoy día el perdón se vende demasiado caro: " hay tanta gente por conocer ahí afuera", "tantos grandes amigos y personas que pueden llegar un día a mi", "¡Que lo hubiera pensado antes!", "yo no tengo necesidad de soportar cosas así", etc...el final de todo ésto es que no necesitamos perdonar, es más fácil empezar otra relación, otra persona, otra ilusión.
Así que buscar el perdón tampoco sirve de nada, aunque si alguna virtud tuve en mi vida ha sido saber pedir perdón, y así lo he hecho, momento en el que reconozco mi error y mi horror y miro mis tierras manchadas de sangre, de lágrimas de personas a las que no dejé ni una sola oportunidad.
Redimir nuestros pecados, algo que todas las religiones aconsejan para sentirnos mejor. Haz daño, arrepientete y cumple tu castigo. Aunque eso no devuelva la paz, ni haga que salga el sol de nuevo, reza, sufre una penitencia y ya puedes sentirte perdonada. Pues no, yo no quiero redimirlos, y aunque el echo de no quererlo, es ya una redención en sí, prefiero dejar la culpa ahí, en mi corazón helado, que ese dolorcito me recuerde de por vida que tengo que tener cuidado, que tengo que seguir lejos del mundo, que puedo hacer demasiado daño, y que he de guardar mi espada, aunque ello me asegure rendirme a mi próxima batalla, o caer con mi carne malherida en el suelo y quedar muerta en mi último cuerpo a cuerpo.
sábado, 3 de enero de 2015
Felices Fiestas, sí o sí.
Estamos pasando por la fiesta más tradicional en gran parte del globo terráqueo. Las maravillosas Navidades, esa celebración que se ha convertido en obligación más que en devoción. Navidad o Natividad representa la conmemoración del nacimiento de Jesucristo, pero esa es la teoría , la realidad es que en el mundo actual y capitalista que vivimos la Navidad se basa en tres pilares de obligado cumplimiento:
- Apariencia: Es primordial parecer que somos felices, nuestros adornos y la calidad de la mesa llega a ser un quiero y no puedo, pero la gente gasta verdaderas barbaridades de dinero en que sus cenas para sus invitados sean famosas como si fuera un restaurante de cinco cucharillas. Y sus casas una imitación de las preciosas casas americanas decoradas hasta la ridiculez.
-Comprar, comprar y comprar: Si las personas que queremos no tienen el perfume de marca tal, o el videojuego cual, o el juguete super-mega-strong seguramente no serán felices el resto de su vida. Aunque durante el año no nos hayamos acordado de ella ni para hacerle un favor. Un buen regalo te hace quedar genial y nos sentimos felices y orgullosos, aunque también en febrero cuando no tengamos para la luz, recordemos la navidad con rabia y aquel regalo como excesivo...pero eso nunca lo reconoceremos, ¿para que?.
-Familia: En estas fiestas todos tenemos que tener familia y todos la tenemos que adorar, aunque tampoco la veamos en todo el año. Son días de estar con la familia "por cojones", y si no te llevas bien, o no tienes, te sientes como un desecho de la sociedad, inadaptado, frustrado, solo, muy solo. Porque todo te recuerda que tienes que ser feliz, regalar, disfrutar de los tuyos, y si no das el petfil, sentirás que tu vida es una mierda, un fracaso.
Señoras y Señores: ASÍ NO SE HACE.
Una fiesta no debería hacer desgraciado a tanta gente, que o no tienen dinero, o no tienen una familia de cine, o simplemente no quieren demostrar nada a nadie.
Los anuncios , las luces, las calles, ¿cuántos de esos peatones cargados de bolsas que corren buscando el último detalle, no están rezando para que termine de una vez? , y podamos volver a la tranquila y aburrida realidad. Seguro que más de una vez han pensado en silencio, como aquel personaje de cuento, que decía..."¡odio la Navidad!"...pero hasta en los cuentos nos lo dejan claro, si no te gusta un pavo en familia , y una árbol decorado...lo mas probable es que tres fantasmas te visiten, para que por un milagro quieras ser feliz...sí o sí.
