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lunes, 15 de julio de 2019

Decálogo del Buen morir. Capitulo 3.6 Por una Escritora.





Escribir para un escritor es una necesidad...Aunque ésto no tiene nada que ver con el tema a tratar...lo sé.

Más allá de compromisos y florituras.
No importa de qué. Hay unos cuantos bichos raros en esta humanidad a los que nos gusta decir cosas y escribirlas...Quizás una historia de un gato que pasa por mi puerta, quizás un decálogo del sentimiento más profundo que todo ser humano tiene desde que nace...el miedo a morir. 

Creo que debo retomar el blog y volver a escribir, volver a dejar expresarse a mi ego, con ésa gracia que lo caracteriza, aunque vigilado...

Últimamente he estado muy muy espiritual, tanto, que casi no me reconozco. Motivo: una mala experiencia de salud que me ha hecho constatar sin lugar a dudas que soy mortal, algo que sabía pero que no parecía tener toda la credibilidad ...He degustado un pequeño aperitivo de lo que pudiera ser y como se suele decir he despertado de mi inconsciencia como Buda o como Gandhi pero más de andar por casa,  y ese privilegio no lo tiene todo el mundo.

Ahora todo el mundo es feliz...en las redes hay una estado de positivismo estúpido con ánimo de espiritual que pinta la vida como si viviéramos en el país de las maravillas con los ojos amorosos todo el día fotografiando lo riquísimo que comemos, con la gente maravillosa con quien estamos y lo bien que nos sentimos...aunque en realidad estemos dentro de Dark Soul el videojuego última versión matando con un hacha no muertos para cumplir una misión que no queremos cumplir, y... por ello no se puede hablar de ciertas cosas en Internet porque te tachan de depresiva enseguida, así que está feo hablar de la muerte en público, pero la verdad y como siempre digo, lo queramos o no, nos vamos a morir todos,... y a Dios gracias.

No es que yo quiera ahondar mucho más en este peliagudo tema, pero me hacia gracia probar a escribir la palabra muerte en Internet y en vez de ver qué piensa el resto del mundo, entendieran que en la perspectiva más sabia de la vida me da igual lo que pase después, tenga éxito o no, y cualquier cosa que pudiera desencadenar éste instante que escribo con tanto cariño e inspiración. Siento si ésta perspectiva tiene aires muy siniestros y emotivos, pero que me he dado cuenta que prefiero estar en lo que estoy, quizás por ello vuelvo a atreverme a dirigirme a ustedes.

No sé si me leerán 3 o 300, y la verdad me da igual, los que gusten de mis palabras bienvenidos, el mundo es ya demasiado grande para querer conquistarlo.

Hay que seguir. Da igual como estés, no te queda otra, descansa, medita, cuídate y para adelante, que el tiempo no espera...Ay, tiempo, éso que no sabemos que tenemos y que es lo único que tenemos.

Simplemente estar aquí frente al ordenador escuchando a Michael Jackson mientras me doy la libertad de hacer lo que me gusta es un maravilloso e inolvidable instante, pero soy consciente, éste instante es efímero, es, y en un rato probablemente no será y no tengo ni idea de lo que ocurrirá en el siguiente instante.

Los animales no tienen esa capacidad. La de prever el futuro en una cantidad determinada de futuribles buenos y malos y tener un plan para que se ejecute el más favorable para nuestra supervivencia, los peces nadan y ya está. Pero resulta que no está en nuestro poder que ese futuro se materialice, y tampoco sabemos si éso es bueno o malo, podemos ayudar con nuestras decisiones y nuestra iniciativa pero las cosas buenas o malas PASAN  y otras NO pasan, y por ello somos los únicos seres vivos de la tierra con capacidad de sufrir por algo que sólo está en nuestra cabeza, pero ahí estas tú, preocupándote por un futuro incierto, sintiéndote culpable por un pasado imperfecto, trabajando para que las circunstancias te sean favorables y puedas seguir superviviendo o sobreviviendo sin que tengas que plantearte demasiadas cosas, pero resulta que nunca jamás las cosas pasan como tu creíste que iban a pasar, ¿No? Y entonces es el mejor momento para despertar. 

Hace poco andaba yo discutiendo con mi ego sobre el mal funcionamiento de los autobuses...tenía que esperar...
Después de pasarlo genial en una fiesta. Mientras veía anochecer entre las ramas del parque. De repente empecé a sentirme extremadamente mal hasta perder el conocimiento intentando llegar a un banco en un parque cercano. 

No recuerdo nada, quizás la sensación de que ya no estaba, no al menos ésta que les escribe.

Pero inevitablemente regresé y conseguí levantarme recuperarme y volver sana y salva a casa, sola, y no lo digo como victima sino como heroina , razón por la que ahora se yo misma soy mi mejor cuidadora.  A partir de ahora verdura  fruta y pescado y mucha agua.

Algo después me diagnosticaron una afección cardiaca y como amuchas personas ahora toca cuidarme. 

Ese mal ratito me sirvió para darme cuenta que lo que haya de pasar va a pasar en la vida, y el tiempo pasará y necesariamente cada vez más nuestro cuerpo, nuestra cáscara dolerá y ya está.

Aprovecha si Dios te ha dado pies y puedes bailar, y deja ya de preocuparte por tonterías. Deja de prestar atención a ese ego malcriado que todos tenemos en el oído dando todo el día ideas, comparándose, criticando, victimizándose de todo cada uno de los instantes de tu vida. 

Se acabó.

 Yo lo tengo bajo arresto domiciliario, todo lo que dice lo tengo que corroborar y ustedes también deberían.

Vamos a confiar un poco más en nuestros instintos esenciales que están aquí y ahora, dejemos ese pensamiento paradójico de si yo digo el dirá y yo diré y los dos diremos...Vamos a empezar a hablar claro, conciso, sin insultar pero aclarando siempre nuestras intenciones de supervivencia. 

Estamos aquí y ahora, tú ahora leyendo. 

Seguramente algo obvio pero inapreciable. Y yo en este ahora en este instante deseo dar las gracias. Tengo mucho que aprender pero sé que estaré todo lo preparada que pueda estar para afrontar cada uno de los instantes de mi vida. Pasará siempre lo que tenga que pasar dentro de este libre albedrío universal y que yo por un tiempo limitado puedo ser consciente de esa conexión, de mi existencia, los únicos seres sobre la tierra capaces de tener ésa habilidad evolutiva, se llama ser conscientes de nuestra propia existencia y si fuéramos algo menos animales, probablemente podríamos con ésa virtud convertir el planeta en el mejor sitio para estar del universo, lástima que por ahora la tenemos perdida en móviles y soledades  y está provocando la que será probablemente nuestra propia autodestrucción.

Así que ya sabes compañero compañera, menos escuchar al ego y más hacer uso de ésa consciencia. Cierra los ojos respira y siente que estás vivo...Ésa es mi opinión y no tengo nada más que decir...

Es que hoy me ha dado por ahí...Que tengan una buena tarde.

Sonia Silva.
Cantautora, Escritora, Artista.

martes, 10 de octubre de 2017

Cuando el Alma Mira al Cielo

Consciencia       Perdón        Aceptación



Cada vez me cuesta más dejar hablar a mi alma... 

Quizás no me gusta la visión que tiene del mundo. Es una alma inocente, un alma que quiere que la vida siempre sea como un cielo azul, que quiere creer que vivir ha de ser algo hermoso siempre. Pero precisamente, ésa idealidad creada por mi pobre y cansada alma, es la que la hace sentirse siempre triste y desgraciada, porque la frustración de ver tantas veces que el cielo no es azul duele, porque en verdad la vida no es un cielo azul. 

La vida simplemente...no es..., la vida "está siendo", siempre...Constantemente, como el cielo, la vida cambia, la vida es en cada instante, como los colores del cielo, distinto. 

Cuando llueve, cuando hay niebla, de noche, días nublados, noches cerradas de tormenta, días que aclaran y dibujan el cielo de nubes con dulces formas que se mueven sin descanso, atardeceres, amaneceres, noches negras...

El cielo nunca es igual, jamás. Pero si a cualquiera nos preguntan de qué color es el cielo...siempre respondemos, Azul. Quizás porque así lo deseamos, porque es el color que nos hace sentirnos vivos, plenos y felices, aunque no entendamos ni siquiera muy bien en qué consiste eso de la felicidad, y lo confundamos con otras emociones. que tienen mucho de mentira y dolor escondidos... 

Por eso nosotros preferimos pensar que el color del cielo siempre es un estable y agradable azul con ratos de radiantes atardeceres...Hacemos como si las tormentas no existieran...sólo porque nos dan miedo...

Soñamos con esos veranos de cielos radiantes, esas primaveras con azules y blancos esponjosos jugando con el aire...Y si deja de ser azul claro, que sea por favor azul oscuro...y que millones de estrellas parpadeen y una gran luna lo ilumine todo y me acaricie con su suave brisa...

Sí...eso es lo que deseamos todos, pero...No es así y ahí entra la aceptación. 

Cierto es que son muchos los días claros, pero igual de cierto es que necesitamos los días grises porque el agua por algún motivo comienza a hacer su ciclo maravilloso, y necesitamos los días de lluvia para que vuelva a nosotros y cree la vida. Necesitamos que el cielo cambie a cada instante para que la vida siga y ahí es donde habla nuestra consciencia. Porque la vida es un constante movimiento, y nada se va a parar...Absolutamente nada se detiene. Aunque nosotros, pobres bichos humanos inocentes digamos que el cielo es azul por nuestra incapacidad de verlo como és, aunque en el fondo lo estemos viendo gris y oscuro por el dolor de no entender como vivir el cambio y la incertidumbre de que a veces el cielo es azul y a veces no...

Es verdaderamente frustrante que no podamos hacer eternos momentos en los que nos sentimos realmente felices...o alegres...o plenos...en los que de repente le encontramos sentido a todo. Es realmente frustrante, pero hay que superar esa frustración, y por ello yo creo que nuestras mejores herramientas son la  consciencia, el perdón y la aceptación.


Tres actitudes que en su justa combinación y según cada momento, pueden hacernos pasar de ver un horrible día gris y frío, a disfrutar de un tiempo de retomar fuerzas, de curarnos, de crear, de recogimiento y sosiego en paz. 

No es fácil, os lo aseguro, yo soy de esas personas que lo intentan cada día, y a veces lo consigo, y a veces no...pero no desisto. Y a estar alturas ya son muchas las ocasiones, en las que el color del cielo solamente me acompaña, sin herirme. 

Pero también aun quedan muchos otros  instantes horribles, en los que las terribles tormentas lo arrasan todo y me hacen quedarme muerta de miedo en un rincón. 

Bloqueada, rota, sin capacidad de  hacer nada. Sin poder darme cuenta que en realidad no ocurre nada, y que sólo es el tiempo que está pasando, y yo  sólo tengo que contar. Contar cuantos buenos recuerdos tengo vividos por ahora, ordenarlos para no perder la pista de mi vida, rememorarlos y agradecerlos, contar... Contar elefantes, contar chistes, contar con nosotros mismos, contar los sueños que nos quedan por realizar, contar las cosas que haremos...cuando seguro haya pasado la tormenta, que al final siempre, siempre, siempre pasa...Y esperar, con paciencia y esperanza, porque si hoy llueve es para que mañana el día nos pueda regalar un cielo más azul y la capacidad de poder seguir viviendo y haciendo todo aquello que deseamos.

Hoy mi día es azul. De un precioso azul intenso. Hoy y ahora...dentro de poco cambiará e intentaré adaptarme a ese cambio. Estar preparada y haber hecho todo lo posible por aprovechar este buen instante, mientras espero el nuevo color que la vida me traiga. Saber que ha de ser así. Como las marismas...en cada época del año son distintas, en primavera son preciosos centros de vida de plantas, de aves y animales, pero pasa el tiempo  y poco a poco tristemente se van secando. Durante meses han de perdonarse el abandono de las aves, la muerte de las plantas, su soledad, su vacío, su incapacidad, su ausencia...Así también en las marismas de nuestra alma a veces también todo se seca y muere.

Y han de secarse...Y debemos perdonar todo también. Porque si no se secan en los terribles veranos en los que el sol mata, aun viendo su tierra agrietada y desértica, nunca podrían convertirse en una fuente de vida para miles de especies después. Lo que no cambia, lo que no se mueve muere, y si su agua no se secara se pudriría y las aves que se acercaran a ella morirían y así la propia marisma terminaría muerta, envenenada y sola por siempre.

Es una lección difícil, no sé si por la cultura en la que nos criamos, por la sociedad en que vivimos, por la mala educación emocional que tenemos...Es una pena que se nos pase la mitad de la vida esperando días azules y cuando los tenemos...no nos damos cuenta de que son un regalo que pronto se irá, porque así no viviríamos con ansiedad lo malo ni con indolencia lo bueno. 

Yo no soy la persona más sabia en éste sentido, pero al menos, sé hacia donde tengo que ir para llegar a comprender todo ésto. Porque si algo tengo claro es que mi camino va hacia la felicidad, no hacia la felicidad total ni final...o eterna, no, porque eso no existe, pero sí hacia la felicidad de entender que mi paso por este mundo merece la pena, que éste mundo de algún modo y aunque sea un desastre...también merece la pena, y que lo que deje aquí el día que ya no pueda seguir mirando el cielo porque esté en él, será agradecer ese cambio y así, saber cambiar con él, porque todo seguirá cambiando de la misma manera cuando yo me vaya, y quiero pensar que ese cambio será eterno, el tiempo será eterno, aunque si algo es seguro es que el cielo seguirá siempre cambiando, y a cada instante tornara cada una de sus luces y colores...y yo...,sabré que lo entendí, supe perdonar todo lo que ello me conlleva y acepté que la vida es así...



...Y puede que incluso consiga dar las gracias.

Mientras tanto, seguiré con el alma...mirando el cielo.