martes, 10 de octubre de 2017

Cuando el Alma Mira al Cielo

Consciencia       Perdón        Aceptación



Cada vez me cuesta más dejar hablar a mi alma... 

Quizás no me gusta la visión que tiene del mundo. Es una alma inocente, un alma que quiere que la vida siempre sea como un cielo azul, que quiere creer que vivir ha de ser algo hermoso siempre. Pero precisamente, ésa idealidad creada por mi pobre y cansada alma, es la que la hace sentirse siempre triste y desgraciada, porque la frustración de ver tantas veces que el cielo no es azul duele, porque en verdad la vida no es un cielo azul. 

La vida simplemente...no es..., la vida "está siendo", siempre...Constantemente, como el cielo, la vida cambia, la vida es en cada instante, como los colores del cielo, distinto. 

Cuando llueve, cuando hay niebla, de noche, días nublados, noches cerradas de tormenta, días que aclaran y dibujan el cielo de nubes con dulces formas que se mueven sin descanso, atardeceres, amaneceres, noches negras...

El cielo nunca es igual, jamás. Pero si a cualquiera nos preguntan de qué color es el cielo...siempre respondemos, Azul. Quizás porque así lo deseamos, porque es el color que nos hace sentirnos vivos, plenos y felices, aunque no entendamos ni siquiera muy bien en qué consiste eso de la felicidad, y lo confundamos con otras emociones. que tienen mucho de mentira y dolor escondidos... 

Por eso nosotros preferimos pensar que el color del cielo siempre es un estable y agradable azul con ratos de radiantes atardeceres...Hacemos como si las tormentas no existieran...sólo porque nos dan miedo...

Soñamos con esos veranos de cielos radiantes, esas primaveras con azules y blancos esponjosos jugando con el aire...Y si deja de ser azul claro, que sea por favor azul oscuro...y que millones de estrellas parpadeen y una gran luna lo ilumine todo y me acaricie con su suave brisa...

Sí...eso es lo que deseamos todos, pero...No es así y ahí entra la aceptación. 

Cierto es que son muchos los días claros, pero igual de cierto es que necesitamos los días grises porque el agua por algún motivo comienza a hacer su ciclo maravilloso, y necesitamos los días de lluvia para que vuelva a nosotros y cree la vida. Necesitamos que el cielo cambie a cada instante para que la vida siga y ahí es donde habla nuestra consciencia. Porque la vida es un constante movimiento, y nada se va a parar...Absolutamente nada se detiene. Aunque nosotros, pobres bichos humanos inocentes digamos que el cielo es azul por nuestra incapacidad de verlo como és, aunque en el fondo lo estemos viendo gris y oscuro por el dolor de no entender como vivir el cambio y la incertidumbre de que a veces el cielo es azul y a veces no...

Es verdaderamente frustrante que no podamos hacer eternos momentos en los que nos sentimos realmente felices...o alegres...o plenos...en los que de repente le encontramos sentido a todo. Es realmente frustrante, pero hay que superar esa frustración, y por ello yo creo que nuestras mejores herramientas son la  consciencia, el perdón y la aceptación.


Tres actitudes que en su justa combinación y según cada momento, pueden hacernos pasar de ver un horrible día gris y frío, a disfrutar de un tiempo de retomar fuerzas, de curarnos, de crear, de recogimiento y sosiego en paz. 

No es fácil, os lo aseguro, yo soy de esas personas que lo intentan cada día, y a veces lo consigo, y a veces no...pero no desisto. Y a estar alturas ya son muchas las ocasiones, en las que el color del cielo solamente me acompaña, sin herirme. 

Pero también aun quedan muchos otros  instantes horribles, en los que las terribles tormentas lo arrasan todo y me hacen quedarme muerta de miedo en un rincón. 

Bloqueada, rota, sin capacidad de  hacer nada. Sin poder darme cuenta que en realidad no ocurre nada, y que sólo es el tiempo que está pasando, y yo  sólo tengo que contar. Contar cuantos buenos recuerdos tengo vividos por ahora, ordenarlos para no perder la pista de mi vida, rememorarlos y agradecerlos, contar... Contar elefantes, contar chistes, contar con nosotros mismos, contar los sueños que nos quedan por realizar, contar las cosas que haremos...cuando seguro haya pasado la tormenta, que al final siempre, siempre, siempre pasa...Y esperar, con paciencia y esperanza, porque si hoy llueve es para que mañana el día nos pueda regalar un cielo más azul y la capacidad de poder seguir viviendo y haciendo todo aquello que deseamos.

Hoy mi día es azul. De un precioso azul intenso. Hoy y ahora...dentro de poco cambiará e intentaré adaptarme a ese cambio. Estar preparada y haber hecho todo lo posible por aprovechar este buen instante, mientras espero el nuevo color que la vida me traiga. Saber que ha de ser así. Como las marismas...en cada época del año son distintas, en primavera son preciosos centros de vida de plantas, de aves y animales, pero pasa el tiempo  y poco a poco tristemente se van secando. Durante meses han de perdonarse el abandono de las aves, la muerte de las plantas, su soledad, su vacío, su incapacidad, su ausencia...Así también en las marismas de nuestra alma a veces también todo se seca y muere.

Y han de secarse...Y debemos perdonar todo también. Porque si no se secan en los terribles veranos en los que el sol mata, aun viendo su tierra agrietada y desértica, nunca podrían convertirse en una fuente de vida para miles de especies después. Lo que no cambia, lo que no se mueve muere, y si su agua no se secara se pudriría y las aves que se acercaran a ella morirían y así la propia marisma terminaría muerta, envenenada y sola por siempre.

Es una lección difícil, no sé si por la cultura en la que nos criamos, por la sociedad en que vivimos, por la mala educación emocional que tenemos...Es una pena que se nos pase la mitad de la vida esperando días azules y cuando los tenemos...no nos damos cuenta de que son un regalo que pronto se irá, porque así no viviríamos con ansiedad lo malo ni con indolencia lo bueno. 

Yo no soy la persona más sabia en éste sentido, pero al menos, sé hacia donde tengo que ir para llegar a comprender todo ésto. Porque si algo tengo claro es que mi camino va hacia la felicidad, no hacia la felicidad total ni final...o eterna, no, porque eso no existe, pero sí hacia la felicidad de entender que mi paso por este mundo merece la pena, que éste mundo de algún modo y aunque sea un desastre...también merece la pena, y que lo que deje aquí el día que ya no pueda seguir mirando el cielo porque esté en él, será agradecer ese cambio y así, saber cambiar con él, porque todo seguirá cambiando de la misma manera cuando yo me vaya, y quiero pensar que ese cambio será eterno, el tiempo será eterno, aunque si algo es seguro es que el cielo seguirá siempre cambiando, y a cada instante tornara cada una de sus luces y colores...y yo...,sabré que lo entendí, supe perdonar todo lo que ello me conlleva y acepté que la vida es así...



...Y puede que incluso consiga dar las gracias.

Mientras tanto, seguiré con el alma...mirando el cielo.



domingo, 30 de julio de 2017

Donde se unen La Tierra y El Cielo. (Cuentos para pensar)




Cuenta la leyenda que hubo un tiempo en el que el mundo estaba poblado por seres mágicos. 

Tenían forma y apariencia de animal aunque sus espíritus eran sabios. 

Unos nadaban bajo el agua, otros vivían sobre la tierra y otros volaban por los cielos.

Cada uno tenía el cometido de recibir la energía de su elemento y dar a su elemento su energía, haciendo que la tierra, el mar y el aire se mantuvieran vivos y en armonía. 

Cuentan que una pequeña golondrina jugaba entre las nubes. Subía y bajaba por las corrientes templadas de aire, volando sobre bosques y ríos de agua cristalina, feliz de vivir en el cielo.

Un día la golondrina bajó a beber un poco de agua a un escondido manantial cuando de repente de entre los frondosos arboles salió un  toro de oscuro pelaje.

El enorme animal jamás había visto un ser del aire, y se quedó observando al pequeño pajarito que bebía con su pequeño pico el agua fresca que bajaba de las montañas.

Una vez la golondrina hubo bebido y se hubo refrescado removió sus plumas y volvió a retomar el vuelo.

El toro quedó maravillado de aquella pequeña golondrina pero sintió que siendo tan pequeña y estando tan lejos de la tierra aquel animalillo estaba en un gran  peligro, aunque antes de que pudiera decir nada el ave desapareció en el cielo.

Al día siguiente el toro volvió al mismo sitio y encontró de nuevo a la golondrina bebiendo. Pensó decirle que no volviera a los cielos, ya que sentía que era más seguro estar en la tierra, pero la golondrina volvió a agitar sus plumas y levantó de nuevo el vuelo.

-Mañana le hablaré- Pensaba el toro- Es tan pequeña e indefensa...Tengo que decirle que aquí a mi lado estará más segura.- Él era un toro fuerte, no tenía miedo a nada, los otros animales le respetaban y vivía feliz en las praderas, se preguntaba ¿cómo podría ser alguien feliz sin estar seguro en el suelo?.

Al día siguiente cuando bajó la golondrina, el toro la estaba esperando. Al verle el ave curiosa se posó en una rama cercana y le miró a los ojos. - ¿Qué animal eres tú?- le preguntó el pequeño ser alado.

-Soy el toro. El dueño y señor de estas tierras. Cuido de todos los seres que viven aquí...Y tu ¿Quién eres?

-Soy la golondrina, no soy de aquí, yo vivo y vuelo por todos los cielos. Sólo vine a beber un poco de agua.

- Pero...no deberías volar, es peligroso.

- ¿Peligroso? No puedo dejar de volar. Tengo alas para eso...Sé que podría cazarme un alcón y sé que podría herirme en la tormenta...pero es mi naturaleza y aunque quisiera jamás podría vivir en el suelo.

-Pero aquí yo podría cuidarte, aquí hay comida y tendrías el agua siempre cerca. Serías mucho más feliz que en el aire. ¿Por qué no te quedas conmigo?

La golondrina le miró con algo de tristeza, removió sus alas y mientras se elevaba  sobre las astas del toro le dijo: -No puedo...- Y se perdió de nuevo entre las nubes.

Al día siguiente la golondrina y el toro volvieron a encontrarse junto al manantial. Pero esta vez el pequeño ave se quedó largo rato charlando y jugando con el toro. Le contó todo lo que había visto en otras tierras, los maravillosos paisajes por los que había volado y los muchos seres extraños que había encontrado por tierras mares y cielos. El toro quedó prendado de aquellas historias y deseo poder volar como la golondrina, pero era imposible, él era fuerte y pesado y le aterraba alejarse de la tierra así que jamás pudo despegar sus patas del suelo.

-Ven conmigo- Le dijo la golondrina- Allá, en las montañas más altas está mi nido, seremos felices juntos mirando el mundo desde el cielo, no tengas miedo, desde allí nadie puede hacernos daño.

El toro miró al ave con tristeza y mientras se adentraba en la maleza le dijo: No puedo....

Y así la golondrina bajaba cada día y el toro iba a su encuentro y hablaban y jugaban y reían juntos contando historias del lugar donde cada uno vivían. Aunque cada día la golondrina tenía que marcharse allá donde terminan las nubes y el toro volvía a sus praderas a cuidar de que nada malo pasara en sus dominios,  pero ambos se sentían cada día mas tristes por no encontrar un sitio donde pudieran vivir juntos y ser felices, ya que sentían, la golondrina que el toro estaba condenado a una existencia sin aire y el toro a que la golondrina estaría siempre en peligro lejos del suelo.

Un día al toro lo cercaron unos hombres, tenían cuerdas y mordazas, la golondrina que lo estaba viendo todo le gritó: -¡Vuela! ¡Vuela! Pero el toro seguía sintiendo miedo del aire, y prefirió enfrentarse a aquellos seres malvados, sin escuchar al pequeño volador negro. Los hombres lo apresaron y lo llevaron a su poblado. Lo encerraron dentro de unos enormes muros, para sacrificarlo en honor de los que ellos llamaban dioses del cielo. 
La golondrina lo encontró y se coló por un pequeño agujero y pasó a través de los barrotes, hasta que llegó a donde estaba el toro que lloraba asustado.

-Ven conmigo- Le dijo la golondrina- Eres fuerte, derriba éstos muros y volemos juntos.

El toro que había sido apaleado no tenía fuerzas ni para contestarle y le miraba resignado a su horrible final. La golondrina al ver la maldad de aquellos humanos se sintió asustada e indefensa y huyó a su nido allá en lo más alto de las montañas, pero no podía olvidar al toro. 

A la mañana siguiente los hombres sacaron al toro y lo soltaron en un pequeño ruedo. Uno de los hombres empezó a llamarlo, y cada vez que el toro envestía aterrado, le clavaban punzantes varas mientras una muchedumbre vitoreaba. 

El animal apenas veía, sangraba y quería escapar, hubiera deseado volar, pero el miedo le podía y su cuerpo no se despegaba ni un segundo del suelo.

Desde el cielo lo miraba la golondrina, y entendió que su enorme amigo moriría si ella no hacía algo y aunque tenía mucho miedo, recordó cómo un día el toro quiso protegerla, y se lanzó a la cara del hombre que lo estaba hiriendo, picoteando sus ojos y su rostro. 

Cuando todos vieron a la pequeña golondrina defendiendo al toro creyeron que los dioses del cielo la habían enviado para impedir la muerte de la bestia. El hombre malvado que lo hería se ensaño entonces con la pequeña ave y en una de las manotadas le asestó un tremendo golpe y  la golondrina cayó herida al suelo. 

El toro al ver a su pequeña amiga herida sintió una rabia tan grande, un dolor tan inmenso que por unos segundos perdió el miedo a volar, y voló, saltando los muros que cercaban el ruedo, y arremetió contra la muchedumbre. La gente huyó despavorida. Entonces los malvados hombres se dieron cuenta del terrible error que habían cometido y dejaron que el toro huyera, mientras la pobre golondrina malherida quiso volver de nuevo hacia las montañas, pero ya no podía volar tan alto, y quedó atrapada entre los muros de aquel diabólico lugar.

Por eso, dice la leyenda que los toros mugen mirando a las nubes, porque recuerdan cuando por amor consiguieron volar, y llaman y buscan a su pequeña amiga en lo más alto del aire, mientras las golondrinas anidan en los balcones cerca de los humanos, y vuelan siempre cerca del suelo, porque esperan por si algún día tienen que salvar de nuevo al toro, que por miedo nunca pudo... volar con ella al cielo.




lunes, 17 de julio de 2017

Cuando llega el Amor, amor...






Has llegado y no eres guapo, pero yo no me canso de mirarte... Has llegado y no eres un santo, pero yo te veo bueno. No eres el romántico y tierno amante de las películas, pero eres exactamente lo que quiero. Dicen que el amor es ciego pero tú que no te guardas nada me dejas tocar con mis manos lo que no veo. 

Ahora que he amado tantas veces veo ridículo cuando llamé amor a lo que en alguna ocasión sintiera y ni remotamente lo fue.

 Ahora que siento esta magnitud me doy cuenta de que en verdad ésto no lo he sentido nunca. No diré ni menos ni más, pero no con esta sensación de querer hacer el amor bien hecho, porque el amor se hace cada día, cuando te siento y me sientes y también cuando no me sientes y no te siento.

Cada vez que amé en el pasado porque es pasado fue diferente, cada persona hace nacer en nosotros una formula de amor distinto, y el que tu haces nacer en mí ahora...me gusta. Me hace querer ser la mejor versión de mi misma, apela a mi capacidad de crecer y aprender, de agradecer que seas capaz de mirar mis defectos y aun así sigas agarrando mi mano. 

Te lo he dicho, que no te necesito, porque necesitar hoy está mal visto, y porque aprendí a necesitar para mis adentros. Pero ¿ puedo querer seguirte amando? sin nada a cambio, y te prometo que no prometo. Mientras tu piel y mi piel se entiendan...

No te apures, yo también tengo mucho miedo, porque ya me hicieron daño y yo hice daño, y por nada del mundo voy a consentirlo de nuevo, pero es que me lo grita el alma, que eres algo realmente bueno, algo que quiero cuidar...hablo de ti y hablo de mi y hablo de ésto, de lo nuestro. 

Cuidar de que sigas sonriendo, que me sigas mirando siempre como el primer día, y veas a la misma loca apasionada aunque pase por tus ojos el tiempo. Al menos mientras nos duren las ganas, y lo sigamos sintiendo. Ya sabemos que por estadística estamos condenados al fracaso, pero yo quiero creer que podemos hacer entre los dos un tipo de amor nuevo, que ni fracase ni triunfe, que no nos pida responsabilidades si no amarnos como lo inventen nuestros cuerpos. Un amor de esos que todos envidian porque no pueden comprenderlo, un amor que perdone siempre sin remedio, y no sepa de reparto de méritos.

Porque cuando llegan sentimientos así a la vida hay que luchar por ellos y defenderlos de un mundo donde si no matamos morimos, aunque el universo esté obligado según parece a darnos todo lo que queremos, porque sí, aunque ni lo ganamos ni lo merecemos, ¿recuerdas? El pensamiento mágico que pactamos no tener, porque sabemos que no somos dueños de este amor, y sí que es éste amor nuestro dueño.
Yo que creí y no creí y volví a creer en el amor. Tú que de tanto amar amor... vienes de su entierro. Qué osados...desear amar y ser felices, como si tuviéramos algún derecho a creernos benefactores de tan gigante sentimiento.

No, no me digas nada...amor. No hace falta que me digas  "te quiero". Éso son sólo palabras...aunque a mí se me quiera escapar a veces de los labios y por no asustarte amor mío...yo lo convierto en gesto y simplemente te doy un beso perdido y sin remordimiento me entrego, a confiar en tu mirada, a confiar en lo que siento. Porque cuando llega el amor, nuestro mundo cambia y se vuelve muy pequeño, justo del tamaño de un abrazo donde sólo tu y yo cabemos.

No tengas más miedo mi vida, ya verás como todo sale como tenga que salir, no pensemos, sólo vamos a asegurarnos de tener el alma y las velas abiertas y dirección puesta hacia nuestros sueños. 

Déjame intentar amarte amor...como dicen los sabios, sin nada a cambio, sin pensar, sin medir...sin miedo y te prometo que no prometeré nada y aun así estaré siempre en tu alma, porque cuando el amor llega sólo los que aman de verdad pueden conseguir

 que sea eterno... 


sábado, 1 de julio de 2017

EL REY (Cuentos para pensar)






Erase una vez un Rey bueno y bondadoso que vivía en un pequeño reino donde todo era paz y cordialidad. Aquel rey no tenía grandes riquezas, es más, todo sus esfuerzos eran para conseguir que sus súbditos tuvieran siempre todo lo que necesitaran y fueran todo lo felices que pudieran ser. Lo único que el rey se reservaba como suyo y de lo que se sentía tremendamente orgulloso era de su gran y hermoso castillo y de su hijo,  único heredero, al que adoraba y cuidaba con el amor más grande que un padre puede tener.

El rey había cuidado a su hijo solo, ya que su esposa falleció en el parto y haciendo el papel de madre y padre a la vez había hecho de aquel muchacho de carácter algo débil, un joven tan bueno y bondadoso como él, y tenía la confianza de que algún día gobernaría su reino con el mismo amor y dedicación que él lo había hecho.

Un día llegó al reino en un precioso carruaje una mujer vestida con caros ropajes aunque algo burda. A todas vistas aquella señora poseía títulos y riquezas. Sin explicar demasiado pidió hablar con el monarca urgentemente aludiendo necesidad de resolver un asunto de vital importancia.

Enseguida el rey la recibió, y ofreciéndole su mejor hospitalidad esperó a saber el motivo que tanto angustiaba a dicha dama.
Allí justo ante sus propios ojos aquella mujer confesó que era la hermana de su esposa fallecida, y que sabiendo cercana la mayoría de edad de su sobrino y heredero venía a exigir como suyo todo aquello que alguna vez perteneció a su hermana, Quería pues quedarse con el castillo y además convertirse en la tutora y consejera del príncipe, lo cual le daría, un gran poder sobre el futuro de aquel reino, además de todas las riquezas que según ella le pertenecían tras el fallecimiento de su hermana, la reina.

-Pero no puede ser- Le decía el rey. - Claro es que tenéis derecho a gran parte del castillo y claro está que por ser la tía del heredero podéis también participar en su tutela y educación, pero éste es mi castillo y éste es mi hijo y jamás os lo entregaré pues es lo único que tengo. Y si lo que buscáis es riquezas os aseguro que no soy más rico que cualquiera de los campesinos que cultivan éstas tierras, porque mi riqueza está en la felicidad de los que viven en mi reino y bajo mi protección.

Pero la mujer no parecía sentir ninguna compasión por él, no le importaba arrebatarle lo único que de verdad importaba para aquel rey y sin ningún remordimiento le aseguró que traería una gran ejercito y emprendería una gran guerra, que haría que su pueblo muriera intentando defenderse, que conseguiría que todo su reíno quedara reducido a las cenizas, para terminar tomando posesión del castillo, haciéndose cargo de de la tutela del príncipe e incluso ejecutando al Monarca delante de todos si continuaba con su obstinación de no entregarle lo que consideraba suyo.

El rey quedó totalmente consternado. ¿Que podía hacer?, de repente todo su mundo se veía en peligro. Si no atendía las exigencias de la mujer su pueblo sería devastado, sus hombres que nunca fueron guerreros, si no campesinos y comerciantes, morirían intentando defender algo que sólo a él dolía perder, y si le entregaba lo que ella quería tendría que abandonar su castillo y su reino y no volvería a ver a su hijo, pero no era sólo éso lo que le hacía enloquecer de dolor, el sólo hecho de pensar que aquella horrible mujer iba a forjar la personalidad de su hijo y futuro rey le hacía morir en vida, pues tenía por seguro que lo convertiría en un hombre cruel sin escrúpulos y un rey tirano.

La mujer le había dado una fecha límite para tomar una decisión al respecto. Durante días el rey atormentado pensaba y pensaba, intentando tomar una decisión. A ratos la ira de apoderaba de él y se imaginaba encabezando un improvisado ejercito defendiendo sus tierras, ¡aunque perdiera la vida en ello! pero claro...en ese caso ella habría ganado. En otros momentos el miedo le hacía verse cediéndole la corona, el castillo y a su pobre hijo, aunque tomar dicha decisión le haría tan desgraciado que sabía que no sobreviviría tampoco y así...también ganaba ella.

Un día mientras paseaba por el campo se encontró con una anciana que sentada en una piedra recogía afanosamente trigo y lo metía en un gran saco. El rey se sentó junto a la anciana y empezó a ayudarle a recoger el trigo. La anciana que desconocía que se trataba de su rey, le dio las gracias sin muchas celebraciones pero algo sorprendida por sus buenos ropajes no pudo evitar preguntar.

-¿Que hace un señor como vos ayudando a una vieja anciana...?,¿no tenéis acaso cosas más importantes que hacer y decisiones más importantes que tomar allá de donde seáis?. A la vista está que sois noble y no campesino...
El rey tan triste y destrozado ya por la inminente desgracia que le esperaba comenzó a llorar, y desesperado le contó a la anciana todo lo que le estaba ocurriendo, y cómo se mortificaba pensando que hiciera lo que hiciera lo perdería todo.

La mujer lo miró largo rato con gesto contrahecho. Después tomó su saco a medio llenar de trigo y le dijo:

-No sé el porqué de vuestro sufrimiento majestad, a mi entender la solución es bien sencilla.

El rey se le quedó mirando perplejo, aquella anciana estaba loca o no había entendido nada de lo que le había explicado...

-Dadle todo lo que quiere majestad...pero todo. Dadle vuestro castillo, vuestro título de rey y vuestro pueblo.

-¡Pero anciana! Si eso es justo lo que más temo en el mundo perderlo todo.
-Os aseguro que no perderéis absolutamente nada...confiad en mí Majestad, dadle todo lo que os pida, marchad lejos y esperad...os prometo que no sólo no lo perderéis si no que algún día daréis las gracias a ésa mujer por haberos hecho pasar por éste trance.

Como de cualquier manera el rey no encontraba ninguna solución decidió hacer caso a la anciana. Así cuando llegó el día estimado el rey entregó la corona a la hermana de su amada esposa, abandonó su castillo y a su hijo y marchó a tierras lejanas.

La ahora reina se sentía triunfadora y poderosa, en su nuevo trono y embriagada por la victoria empezó a pedir al pueblo tributos, contrató un ejercito y obligó a campesinos y comerciantes a que llenaran sus arcas, dejándolos sin recursos y en la miseria. Por otra parte al príncipe lo instruyó como guerrero esperando su mayoría de edad para enviarlo al frente a conquistar nuevas tierras que a su vez llenaran más aun sus arcas y su poder.

Tanto el pueblo como el príncipe estaban sumidos en una profunda tristeza, hasta que un día llegó la noticia de que el rey estaba muy enfermo y a falta de un día para cumplir la mayoría de edad el príncipe decidió abandonar el reino, renunciar a la corona e ir en busca de su padre. Al ver que el príncipe marchaba muchos de sus compañeros decidieron acompañarle, y según pasaban por los caminos, muchos campesinos y comerciantes que sabían también de la situación del rey decidieron unirse a la expedición y acompañar al príncipe en busca de su antiguo y amado rey.

Poco a poco los caminos se llenaron de gente que iban a ver al monarca,  todos los que una vez amaron a aquel buen rey fueron sumándose en su busca. En verdad no dejaban nada atrás, allí ya no podían seguir, con tantos impuestos estaban condenados a morir en la miseria, así los campos quedaron huérfanos, los mercados cerrados y el reino abandonado se quedó sin un pueblo al que reinar.

Aquella extraña expedición estuvo un año entero buscando en todos los pueblos, ciudades y reinos que encontraban a su paso, durante ese tiempo el príncipe se ocupó de guiar a su pueblo, aprendió de los sabios técnicas para curar a los enfermos, de los tenderos la mejor forma de comerciar con beneficio y repartir las ganancias, y de los campesinos a recolectar y cazar para que nunca le faltaran víveres en su largo camino. Formó a los hombres más fuertes para que supieran defenderles de los ladrones que abundaban por los caminos y se convirtió en un líder fuerte y compasivo.

Al cabo de un año llegaron a una muy pequeña aldea. Con la esperanza casi perdida el príncipe preguntó a una anciana si sabía del paradero de un rey, a lo que la anciana contestó que allí solo había un viejo sabio enfermo que esperaba desde hacía mucho el día de volver a casa. En seguida el príncipe entendió que se trataba de su padre. Con todo su cariño y paciencia lo cuidó y logró que se curara, también animó a que los mercaderes establecieran allí un precioso mercado, y con el dinero que habían conseguido los campesinos compraron algunas tierras y  se encargaron de cultivarlas. Construyeron casas y en poco tiempo aquella pequeña aldea se convirtió en un lugar lleno de vida, de gentes con buen corazón tan agradecidas al príncipe y a su padre que decidieron asentarse allí y seguirles con lealtad, tomándolo nuevamente como su rey...aun sin reino.

En su gran castillo, la reina cruel se había quedado sola. Los recaudadores dejaron de traer tributos pues no había nadie a quien requerirselos. Se agotaron los suministros, no había comida, su ejercito se había convertido en una panda de borrachos y ladrones, los sirvientes también la abandonaron y su oro no servía para contratar a nadie, puesto que nadie quería servir a una reina tan ruin y despiadada. Poco a poco su propio odio y egoísmo la empezaron a enfermar y en pocos meses se vio en cama debatiéndose entre la vida y la muerte. 

Un día llegó hasta el abandonado castillo un humilde carruaje del que bajaron dos personas, la anciana y el rey. Ya sin guardias que la protegieran éste llegó sin problema hasta la habitación donde la reina esperaba su fin. Cuando pudieron mirarse cara a cara, el rey se dio cuenta del terrible dolor que más en su alma que en su cuerpo estaba matando a la reina.

-¿Has venido a verme morir rey bondadoso?
- He venido a darte las gracias....mi reina.
-¿Las gracias? ¿Es que acaso no te hice suficiente daño?
-Quisiste quitarme todo lo que tengo, y durante mucho tiempo estaba seguro de que lo habías conseguido. Pero resulta que lo que tenía yo no era mío...lo que más amaba en la vida siempre estuvo conmigo. No eran las piedras de mi castillo, si no las personas que las pusieron, no eran mis tierras si no los campesinos que las trabajaron, no era el príncipe y mi futuro heredero...si no simplemente...mi hijo. Y nada de eso podías quitarme porque esas cosas nunca me pertenecieron.

-¿Y entonces... porqué las gracias? ¿No os parece cruel reíros de mi?

Entonces el rey se sentó en la cama y cogiendo la mano de la reina dijo:

-Perdonadme, jamás haría algo parecido...Las gracias son porque enseñaste a mi pueblo a ser libre.  Porque hiciste que mi hijo se hiciera más fuerte y supiera llevar y proteger a los demás con su corazón y sus manos y por hacerme entender que el hogar y el amor están dentro de nosotros mismos y si amamos, nuestro hogar estará allá donde lo llevemos y quienes amamos vivirán en él...
La reina se derrumbó entonces en la realidad de su propia miseria...

- Y tan bondadoso sois que vais a perdonarme...
- Majestad...Sois vos la que habéis de perdonaros, no fue a mí a quien hicisteis daño mi reina....miraros, es a vos a quien habéis perdido, matado... y olvidado...

FIN

domingo, 19 de febrero de 2017

CÁNCER





Hace viento al otro lado de mis ventanas. Los niños juegan como siempre al balón en la plazoleta y como siempre vuelven a darle pelotazos a mi puerta. No hace mucho salía inmediatamente a reñirles enojada, pero hace tiempo que solo suspiro al escuchar el golpe. No recuerdo cuando cambié.

Tengo un tumor, no hace falta ponerle apellidos. 

Maravilloso...Es como si te hubieran pegado una bomba de relojería al cuerpo, que aunque con algo de tiempo, pone a prueba a los únicos que pueden salvarme, esos geniales artificieros de bata blanca, que dicen llamarse médicos. Una ruleta rusa, 

Puede que sea una bomba simple y básica y explote porque el funcionario "desgraciado" esté en sus problemas, se equivoque y corte el cable azul en vez del rojo, o puede que aunque el tiempo fuera poco y la bomba super tecnológica, un guapo y atractivo ingeniero de bombas corte el cable correcto casi en el último momento mientras me mira a los ojos, y mi vida se convierta en el principio de otra historia... 

Puede...Entre esas dos opciones parece estar mi futuro, no es que deba importar y no me importa. Lo que me entristece en verdad es lo enferma que me siento ahora. Lo difícil que es todo para mi. 

Porque esa estúpida bomba pesa tanto que me duelen todos los huesos de mi cuerpo, mi vida se ha reducido a intentar cumplir con mis obligaciones porque carezco de energía física y emocional para más. Lloro, más a menudo de lo que quisiera, y lo peor...sin conclusión, no sé conseguir levantarme de ésta caída, no entendiendo nada,  no aprendo nada....y me pregunto ¿ qué es lo que quiere enseñarme este indecible dolor de cuerpo y alma?

Quizás tienen razón y no merece ser contado, pero no sé si podré guardar tanto sufrimiento en secreto. 

A ciertos amigos les conté, algunos se convirtieron en mejores amigos, otros sin embargo tomaron distancia, y otros desaparecieron. 

Hay gente que me preguntó sólo por el morbo, y hay seres que adoro que se sienten realmente angustiados con mi situación, aunque en general todos creen que saldré casi ilesa de ésta y hacen bien. Así me ayudan a tener confianza en mí. 

Así lo creí yo cuando mi padre sufrió su "tumorcillo"...y al final gracias al cielo se salvó tras dos años de lucha. También lo creí cuando mi primo tubo el suyo y al final se salvó, aunque ahora haga sus deposiciones en una bolsa enchufada a su vientre y no salga jamás de su habitación, y también...y juro que lo deseaba de corazón, cuando a otro primo hermano le encontraron el suyo...aunque él no sobrevivió, y sólo pudo dejarnos su recuerdo en el cielo.

Duele, cansa, no hay nadie, no hay nada...lo supe el día que escribí 
éste artículo, que les recomiendo lean antes de seguir leyendo ésta mi divagación...


Así no se hace: La Historia Interminable...pero con un Gran Fin.: ¿Oyes eso?...El silencio más profundo. Todo está quieto. Pareciera que el tiempo se haya detenido. Una prueba más se me plantea para ...

 "La Nada" ha llegado...y pronto del Reino de Fantasía sólo quedará un pequeño grano de arena.

Curiosamente les juro que lo escribí antes de saberlo por las palabras del doctor. Un estúpido presentimiento que se cumplió. Así que no volveré a presentir. 

He puesto una mordaza a mis emociones, aunque me da que hay algo dentro de mí que necesita gritar, gritar fuerte que tengo miedo, y la mordaza sólo está haciendo que se revienten mis labios de intentar...de necesitar, que todo termine, que despierte mañana al lado de aquel amor que creí que me amaba engañada de nuevo...junto a mis pequeños colgados de mis piernas jugando, o en la gran mesa que siempre monta mi familia cuando se reúne...en cada momento que perdí porque no supe que la vida no es más que un efímero y absurdo regalo...Y los regalos no se rechazan por muy absurdos y efímeros que sean...

Puede que éste sea el principio de un gran final o sólo parte de la historia...Si puedo lo escribiré, lo contaré, lo compartiré, para aquellos que como yo lleven ésa horrible bomba de relojería pegada a su cuerpo...Suerte y fuerza para todos, al fin y al cabo, el sufrimiento santifica y como decía uno de mis personajes preferidos...

" Y eso es todo lo que tengo para decir sobre eso. "

Sonia Silva . 20 de Febrero del 2017...y sumando.

sábado, 4 de febrero de 2017

Pasa y.. Desordéname la Vida un poco



La piel sabe...


 Ha llegado alguien que hace que salga una parte de ti nueva y apasionante. Tiene poder sobre tus instintos. Aconsejable o no en tu vida, ha conseguido llegar a terrenos cercanos al muro. Tu ordenada y rutinada vida peligra peligrosamente, ya que como poco...ya...sólo su recuerdo te va a hacer arder por dentro...uff las normas de éste juego son muy crueles.

Hace mucho que no pasaba...Yo... y éste maravilloso caos. Aunque ya he aprendido a darle no tanta importancia. A esperar, esperar, y cuando esté hasta las mismas peinas del moño de esperar...seguir esperando...En este ajedrez amoroso donde las miradas son los peones,  no tiene fin el tiempo que tengo para mover mi pieza. Si es que algún día me decido a moverla...

Un recuerdo sobre mi piel, en mi boca...que hasta ahora es bonito...mejor lo dejamos así. Todo lo que le añada cargará las arcas del rencor...porque estaré dando parte de mi y esperaré parte de alguien a cambio, porque nadie, ni yo...damos nuestro corazón a cambio de nada..podemos dar dinero, ayuda, cariño, comprensión, compañía...podemos dar nuestro tiempo, nuestra juventud, nuestro futuro...pero nunca nuestro corazón, así que dejando el corazón fuera, espero que no tarden mucho en desordenar mi vida y largarse para que yo pueda seguir en mi armonía de soledades.

Llega alguien y no puedes hacer nada. Toca tu piel y te erizas...y las palabras, las circunstancias, la situación pierde todo el sentido. Las miradas dicen más de lo debido, los dedos hablan de lo que no deben bajo la tela que esconde nuestro yo más verdadero. Todos tenemos ése defectillo, ésa debilidad inocente de creer que por ese camino de ternuras vamos a llegar a encontrar el final feliz, pero nada más lejos de la realidad, el final feliz es ése bonito recuerdo, que solemos contar como un detalle sin valor verdadero, y que no nos está indicando ningún camino...por lo que continuar por ahí nos llevará a complicar lo sencillo...

Cuando ya no necesitas amor ni pareja ni cumplir unas expectativas sociales, cuando ya no duele que no te aprecien porque ya te aprecias tú...la piel comprende mucho mejor que el placer se deshace en el alma y se consume para dejarnos su regusto hasta que el viento cambie.

A mi "él" yo le pediría que me dejara beber una última vez de tan exquisito caldo, le pediría un rato reposar en su pecho, pero sé que después seguiría pidiendo, porque soy de carne y sueños, porque siempre queremos más aunque nos empache, porque aun tengo tiempo...pero prefiero correr para el otro lado, echar un tupido velo, que parezca que sólo fue un sueño, que nadie sepa nada y se convierta en un gran secreto, meritorio en su básica esencia, sin segundas partes ni explicaciones absurdas...

Que yo sea la dueña de mi fantasía, reina de aquel dulce recuerdo, que aun pasea por mis piernas tacón abajo, mientras reordeno mi vida y recojo sus caricias... y su ropa del suelo...

domingo, 29 de enero de 2017

LA MUJER QUE DECIDIÓ VIVIR ( Relato corto)




Mirando el mar Carmen sentía que todo estaba en armonía y en paz dentro de su alma. Un par de días antes la noticia de su cáncer la había dejado seca. Aunque ante los demás se comportó normal y hablaba con todos de muchas cosas, pero en su interior nada de lo que decía tenía ningún sentido para ella, y aunque salieran palabras de su boca, eran palabras vacías, el estupor del cáncer segó la voz de su alma y no tenía nada que decir, ni a ella misma, no tuvo ni una sola palabra, ni un pensamiento sobre aquel hecho. Pareciera como si su consciencia hubiera muerto con aquella estúpida e incómoda noticia.

Por supuesto ella era consciente de que cogido a tiempo y con el tratamiento adecuado en un año estaría nueva y sana...seguramente, pero ahora que miraba el mar...no tenía demasiado claro si había lugar a todo eso, o si simplemente era más sencillo dejar la vida seguir...Las olas vienen y desaparecen, y luego vienen otras....y vuelven a desaparecer en la arena, y así una y otra vez, y aunque parecen olas distintas todas son el mismo agua, es sólo un juego del aire y del movimiento...perfecto, preciso, precioso.

Además odiaba a los médicos, odiaba pincharse, curarse o cualquier cosa que tuviera que ver con agredir de cualquier modo su segura salud para corregir una supuesta enfermedad. Siempre decía que el cuerpo era sabio, que casi siempre curaba solo, y que así era como nos hablaba, con el dolor y que sólo teníamos que darle lo que pedía. 

-A veces pide descanso, a veces pide reír más, a veces pide caricias...- Le decía Carmen a su pequeña Yenli, su hija adoptiva china - Y aunque lo que más necesitamos es el contacto con otros de nuestro mismo ser, a veces igual que una flor en un río seco, algunos nacemos lejos del resto del mundo pero es éso lo que nos hace más especiales...

Miraba las olas y su mente viajaba más allá del horizonte, donde siempre soñó viajar, ésa isla desierta de la que tanto hablaba en sus libros. Ya no podría ir, no iría a ningún sitio, no escribiría ningún libro más, aunque sanara milagrosamente...sentía que aquella noticia, aquella realidad asquerosa había callado su voz para siempre. No habría ninguna heroína salvando el mundo al otro lado del Atlántico, ésta vez la heroína tenía miedo, tenía mucho miedo, no sabía exactamente si quería pasar el calvario que le esperaba, no sabía si merecía la pena, no sabía si lo conseguiría...ni siquiera sabía que era lo que quería conseguir.

- ¿Es lo que quiero yo o es lo que quieren los demás?- Se preguntaba mientras clavaba sus ojos en la fina linea azul que separa el cielo del mar...

Después de un rato se levantó y recogió sus cosas, saliendo de la playa, en el paseo que estaba ya concurrido por la hora del almuerzo vio a un joven que dibujaba sobre una especie de lienzo de agua, formando con un pequeño palillo las formas más preciosas que había visto nunca, ese hombre parecía estar tirando la pintura allí sin mirar casi y resulta que todo estaba programado. Primero una gran mancha rosa, después la cubría con otra casi igual roja, después verde, azul...y al final al romperlo todo con aquel palillito aparecía casi mágicamente una figuras preciosas de flores y pajaros con todos aquellos colores.

-¿Como te llamas? - Le preguntó Carmen
-Roberto Señora.
-¿Y como aprendiste a hacer ésto?
-Me enseñó otro hombre mayor que lo hacía en la calle.
-¿Y que fue de ese hombre mayor?
-Pues...Murió... pero de felicidad.
-¿Que dices muchacho? ¿Cómo que murió de felicidad?
- Pues fue de hacer todo lo que deseó en la vida, fumar, beber, mujeres, alcohol...jeje,,,pero sobre todo de pasar hora tras hora, de un día tras otro, de un año tras otro trabajando en éste arte y oliendo estas pinturas que al final enfermó, 
-¿Como que murió?...¿Ni siquiera fue al médico?
- Si pero le dijo que tenía que dejar de pintar, se tomó todo lo que le dieron hasta que perfeccionó la técnica y tras conseguir crear un nuevo estilo de arte por fin, feliz en su casa una noche se murió. ...la mayoría de las personas prefieren vivir...sea como sea...pero a veces las personas muy especiales sólo pueden vivir para hacer algo especial...usted tiene pinta de ser especial.

Carmen se quedó atónita con aquella historia y sin decir nada se marchó despacio por el paseo. Anduvo durante todo el día por la ciudad, disfrutando de sus restaurantes, sus tiendas y su puerto. Cuando llegó al hotel se sentó a descansar en la cama. Miraba su portátil, pensando que... quizás...una última vez...podría intentarlo...Aunque no quería ni pensar sentir de nuevo la frustración de no tener nada...ni una historia que contar.

Abrió el programa y puso el cursor al principio del todo. Dudó un rato, sus ojos se movían buscando un recuerdo hasta que al final, Centró el texto y escribió...

    DE CÓMO ME DECIDÍ A VIVIR
               Por Carmen Sanz

Mirando el mar sentía que todo estaba en armonía y en paz dentro de mi alma. Un par de días antes la noticia de que estaba enferma de cáncer me había dejado...